Cómo ser feliz. Realmente feliz, digo

Manifiesto por la felicidad:

Me comprometo hoy y el resto de mis días a vivir con pasión, a apreciar lo que me rodea, a valorar las cosas pequeñas, alejaré las quejas de mi mente ya que no sirven para nada, me olvidaré de mis carencias y me concentraré en lo que poseo y en mis oportunidades futuras. Redoblo mi compromiso hoy de amar a mi entorno, de trabajar con atención, de poner todo de mi parte, de agradecerle a la naturaleza sus regalos. Viviré con poesía, dejaré las necesidades absurdas de lado, encontraré la belleza en cada cosa, me trataré con cariño a mí y a los demás.

Todos los días amor y pasión, reconocimiento y hermosura, inundarán mi mente y todas mis acciones.

Rafael Santa Andreu, en el libro «Ser feliz en Alaska».

¿Recuerdas cuando hace unas semanas te dije que en mi vida había escuchado muchos consejos de mierda? Bien, pues este manifiesto por la felicidad, aunque muy bonito, muy bien intencionado, y dicho por un respetado psicólogo cognitivo-conductual (te recomiendo encarecidamente que leas su libro «Ser Feliz en Alaska»), es un gran consejo de mierda. Un gran manifiesto, sí, pero un pobre consejo que apenas provocará en ti un cambio verdadero y que te haga ser más feliz.

Decirte que aprecies las pequeñas cosas o que te olvides de las carencias sin que aprendas cómo hacerlo, es como decirte que seas más inteligente.

¡Sé más inteligente!

¡Sé más creativo!

¡Sé buena persona!

¡Sé más feliz!

Todos ellos son consejos de mierda, y lo son porque la vida no funciona así. Todo, hasta lo más mínimo, tiene un proceso, un cómo. En el artículo de hoy vamos a ver cómo ser más feliz, realmente feliz. Por supuesto será mi opinión, por supuesto será mi manera de ver las cosas a día de hoy, y por supuesto me queda muchísimo por aprender.

¿Me acompañas?


Las palabras que vas a leer a continuación son el fruto de muchos años de búsqueda. Para llegar al punto donde estoy ahora, un punto donde cada día de mi vida soy más, y más, y más feliz que el anterior (y esto no ha hecho más que empezar pues la escalera que he escogido es ascendente), han sido necesarias muchas preguntas, aún más respuestas, muchos kilómetros recorridos, muchos cambios de paradigma, muchas páginas leídas y, sobre todo, innumerables horas practicando lo que aprendía.

Por qué no eres feliz

Ser plenamente feliz es posible y, seas quien seas, quiero que sepas que si hoy no lo eres no es por tu culpa.

Vuelve a leerlo por si no te ha quedado claro: no es tu culpa tu falta de felicidad, no es tu culpa tu tristeza y, si es tu caso, no es tu culpa tu depresión.

Desde que naciste has estado rodeado/a de personas que no sólo no sabían cómo ser felices (pues a ellos tampoco se lo habían explicado), sino que trataban de explicarte una y otra vez su errónea idea.

Personas sin compresión explicando conceptos a personas que ansían comprender.

¿Pero sabes lo mejor? a partir de ahora, después de leer mis palabras, sí que será tu responsabilidad.

Tú has nacido para ser feliz y tienes todo lo que necesitas para serlo, lo único que te separa de la más plena felicidad es tu falta de información y las falsas creencias que has escuchado desde que naciste.

En las próximas semanas escribiré el capítulo de «cómo tener una buena vida», y allí hablaremos de por qué estás donde estás y sobre todo cómo podrás llegar hasta donde te gustaría estar, que si no me equivoco mucho es un estado de paz, amor, felicidad, abundancia y libertad.

Mientras lo publico, por ahora te adelanto algo importante, léelo con atención pues podría salvar tu vida y tu estado emocional: Nadie, repito, nadie, absolutamente nadie, ha querido que seas infeliz. Ni tus padres, ni tus familiares, ni tus profesores, ni tus vecinos, ni tus amigos, ni tus compañeros de clase cuando eras pequeño/a, ni tus compañeros de trabajo, ni tus exparejas, ni el gobierno, NADIE, ni siquiera tú mismo/a, nunca, ha querido que seas infeliz.

No importa lo que haya ocurrido en tu pasado, no importa lo que te hayan hecho, no importa cuánto hayan abusado de ti, no importa por los horribles momentos que hayas pasado, no importa lo que te hayan dicho, no importa lo que tú creas de ti, no importa lo que hayas aprendido.

Nadie ha querido nunca, a propósito, conscientemente, que seas infeliz.

¿Recuerdas las palabras que (dice la biblia que) dijo Jesucristo en la cruz de «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen»?

Verás. Ahí Jesús quería decir que las personas que le estaban crucificando lo hacían de manera inconsciente, sin querer, sin voluntad, como niños asustados que no tienen control sobre sus actos. Es decir, Jesús sabía que no había nadie al volante, que no había conductor en ese camión llamado ser humano, que ese barco iba sin capitán.

Jesús era tan maestro y tenía un grado tan elevado de felicidad y control de sus emociones, que aunque le estaban matando, él decía: Shhh, ¡eh! no os preocupéis amigos, que esta gente no sabe lo que hace.

¿Cómo se iba a enfadar Jesús con unos niños revoltosos?

Jesús sabía que los seres humanos tenemos diferentes estados de conciencia, y sabía que una persona que está en el nivel del miedo sólo puede ver miedo, provocar miedo y esparcir miedo. De igual modo, una persona que está en el nivel de conciencia del amor, sólo puede ver amor, provocar amor, y esparcir amor.

¿Sabes lo que significa Gurú? Significa «el que elimina tu oscuridad», el que elimina la ignorancia. Es decir, la persona que te ayuda a pasar del punto A donde eres un camión sin conductor y no sabes lo que haces y además lo que haces lo haces con miedo, al punto B, donde eres plenamente consciente de tus actos, eres amor y actúas con amor. Eso es un gurú.

¿Alguna vez te has comportado de una manera que luego te has arrepentido y te has preguntado por qué has actuado así? Bien, pues al resto de los seres humanos les ocurre lo mismo, lo que pasa es que tú generalmente intentas ser un buen juez compasivo contigo, y un terrible, crítico y castigador juez con los demás.

Las personas que te han hecho daño y no te han acercado a la felicidad tenían miedo ellas mismas y apenas tenían una brizna de conciencia de sus actos.

Espero de corazón que algún día comprendas (y experimentes) esto porque sólo así podrás empezar a sanar, a liberarte de tu pasado, a vivir tu presente con armonía, amor, plenitud y felicidad.

Te pido por favor que te leas dos libros, cuanto antes:

  1. Dónde están las monedas. Joan Garriga
  2. Dejar ir. Dr. David Hawkins

NADIE, cuando tiene amor dentro de su corazón, cuando tiene un nivel de conciencia elevado, elegiría hacer daño.

Aunque todas las personas te parezcan iguales, en realidad cada persona tiene un nivel de vibración diferente, un nivel de conciencia diferente. Cada persona está en un punto diferente de la evolución y por eso sus experiencias, sus maneras de ver el mundo y sus acciones son diferentes, pero, ¿sabes lo mejor de todo? que puedes elevar tu nivel de conciencia.

Es muy importante que comprendas que no hay un nivel de conciencia mejor que otro, sino que todos son partes del camino de la evolución. Piensa esto; ¿Qué es mejor, una bellota, una plantita de roble de 10 cm con apenas tres hojitas, o un gran roble de 40 metros de altura?

No son mejores ni peores, son exactamente lo mismo en diferentes estadios de evolución.

Pues con los seres humanos ocurre lo mismo. Ahora ya lo sabes, depende de ti evolucionar, convertirte en un gran roble y hacer de tu experiencia vital y la de los demás algo más placentero.

«Cuando una persona te hace sufrir, es porque sufre profundamente dentro de sí misma y su sufrimiento se desborda. No necesita castigo; necesita ayuda. Ese es el mensaje que te está enviando». Thich Nhat Hanh

Qué es la felicidad y cómo ser más feliz

«El amor es malinterpretado como una emoción; en realidad, es un estado de conciencia, una forma de estar en el mundo, una forma de verse a uno mismo y a los demás.» Dr. David Hawkins

Bien, ahora cambia la palabra «amor» por felicidad, y ya sabrás qué es verdaderamente la felicidad.

Más amor, más aceptación del momento presente, más compresión = más felicidad. Así de sencillo.

Más bloqueos, más miedos, más muros, más incomprensión = menor felicidad.

Ahora la pregunta es, ¿cómo aumentar tu nivel de conciencia? ¿cómo tener más amor? ¿Cómo ser más feliz?

Paso 1: Haz Yoga. El Yoga empezará quitando tus bloqueos emocionales físicos, luego los mentales.
Paso 2: Aprende todo lo que puedas sobre meditación y practica todo lo que puedas. La meditación, paso a paso, te irá haciendo ver la realidad como de verdad es. No como crees recordar que era en tu pasado. No como temes que sea en tu futuro. En el presente hay felicidad, luego hablaremos de ello.
Paso 3: Léete esto.

¿Se puede ser feliz sin hacer estos tres pasos? Estoy seguro de ello, pero yo te estoy diciendo el camino más rápido que hoy conozco.

¿Sabes lo que significa Yoga? Significa unión. ¿Unión con qué? Con todo. Con el universo, contigo, con los demás.

Más comprensión, más amor, más unión = más felicidad. ¿Recuerdas?

¿Sabes lo que significa religión? Significa religare. Es decir, unión.

La base de las religiones es el amor, y aunque casi todo el mundo lo haya mal interpretado y la hayan liado parda (de lo cuál hablaremos detalladamente en el capítulo de «Lo que aprendí en La India»), recuerda que no lo han hecho a propósito.

Desde este momento te libero de pensar que la religión, cualquiera que hayas conocido, tiene la culpa de tu infelicidad.

«El amor es un puente entre tú y todo lo demás». Rumi

Quizás por ahora no puedas comprender la profundidad y el nivel de verdad de la frase de Rumi, pero lo que dice, lo dice de manera literal. ¿Hay amor? Hay un puente. ¿Hay miedo? Hay un muro. Así de sencillo.

Qué no es la felicidad

Seré breve: La felicidad no es cualquier cosa que esté fuera de ti.

Te libero, en este preciso instante, de pensar que la felicidad depende de alguien o algo externo a ti. A partir de ahora eres responsable de tu felicidad. Ni el dinero, ni tu pareja, ni tus posesiones, ni tu familia, ni tu trabajo, ni tu país.

Léete esto tres veces por favor, no lo olvides nunca: El papel de las cosas externas es proporcionarnos un terreno adecuado para que podamos cultivar nuestra felicidad interna.

¿Cómo se explica que la gente con éxito se deprima tanto?

La depresión es tristeza sin esperanza. Imagina que eres una estrella del rock. Durante años, has sido infeliz, como tantos de nosotros, pero piensas que todo se arreglará si llenas estadios y vives en una mansión rodeado de tías.

No es tan fácil, imagino.

En unos meses, vuelven a ser infelices, pero por el camino han perdido la esperanza: saben que el éxito no les dará la felicidad.

¿Cómo se sale de esa trampa?

Buscar un sentido a la vida más allá de tu autosatisfacción.

Fuente.

El mando a distancia de tus emociones

Para ser feliz necesitas tener tú el mando a distancia de tus emociones. No otra persona. Tú.

No otra persona.

Tú.

Es difícil ser feliz cuando cualquier persona (tú incluido, tú especialmente), en cualquier momento del día, puede hacerte infeliz.

¿De qué estoy hablando?

  1. «Vaya un cabrón, pero qué manera de conducir es esa, será hijo puta».
  2. «Mi jefe es un desgraciado, mira lo que me ha dicho».
  3. «Mi novia me ha puesto los cuernos, por qué me ha pasado esto a mí».
  4. «Mi novio no me ha cogido de la mano en mitad de la fiesta cuando estaban esas mujeres súper guapas, me hizo sentir fatal, no sé que hacer con él».
  5. «Mi amigo me ha dicho que hoy no viene a mi fiesta de cumpleaños, vaya un concepto de amistad tiene ese tío».
  6. «Mi padre no se ha inmutado cuando le he contado mi gran idea».
  7. «No me suben el sueldo, ya no sé qué hacer para llegar a fin de mes, mi vida es triste».

Es probable que digas algo como: «¿Pero cómo no voy a ser infeliz si mi mujer se ha acostado con su profesor de zumba?, lo normal es que eso te destruya. ¿Qué quieres, que encima sonría?».

Cuidado con lo que entiendes por normal. Porque quizás para ti es normal que ante una situación así tú tengas ganas de cortarte las venas, y quizás para mí lo normal es respirar profundamente, ir a dar un paseo a pensar en lo que ha ocurrido, y luego seguir mi día como si nada hubiera sucedido. O mejor, darle un largo abrazo a mi pareja, mirarle a los ojos con cariño y luego hablar tranquilamente de ello.

Recuerda que en este artículo vengo a hablarte de lo que es verdaderamente la felicidad, no lo que tú crees que es la felicidad basado en las erróneas enseñanzas que has recibido a lo largo de tu vida.

«Si viertes un puñado de sal en una taza de agua, el agua no se puede beber. Pero si viertes la sal en un río, las personas podrán seguir sacando agua para cocinar, lavar y beber. El río es inmenso y tiene la capacidad de recibir, abrazar y transformar. Cuando nuestros corazones son pequeños, nuestra comprensión y compasión son limitadas, entonces sufrimos. No podemos aceptar o tolerar a los demás y sus deficiencias, y exigimos que cambien. Pero cuando nuestros corazones se expanden, estas mismas cosas no nos hacen sufrir más. Brindamos mucha comprensión y compasión y podemos abrazar a los demás. Aceptamos a los demás tal como son, luego tienen la oportunidad de transformarse. Entonces la gran pregunta es: ¿cómo ayudamos a nuestros corazones a crecer?» Thich Nhat Hanh

El primer paso es comprender el por qué no es bueno que algo externo te destruya, porque el hecho de estar destruido no sirve para mucho. ¿No crees?.

Hablo en términos prácticos. ¿Te sirve a ti, a alguien, al mundo, el estar destruido anímicamente? ¿Te ha ayudado alguna vez para algo?

¿Y cómo se hace eso? ¿cómo se consigue que algo obviamente doloroso no me afecte? ¡No soy una máquina, tengo sentimientos!. —Dirás—

Sí sí, claro. Todos tenemos sentimientos y emociones, lo que nos diferencia a unos y a otros es qué hacemos con ellos, qué hemos aprendido sobre su gestión y cómo ponemos en práctica lo que hemos aprendido.

Ya me has oído hablar sobre la meditación. Que si mindfullnes, que si budismo, que si Yoga. Si me permites un consejo, olvida todo eso que crees saber sobre meditación y Yoga por ahora.

Lo primero que aprendes con la meditación, y con «lo primero» quiero decir literalmente con el día uno de práctica, es a observar que tu mente y tus pensamientos van por libre y que en cuanto te descuidas, tu mente hace lo que quiere.

Si quieres probar lo que digo no tienes mas que cerrar los ojos, tratar de relajar los músculos de tu cuerpo y después ponerte a observar tu respiración contando de uno a diez en cada inspiración. Tras unas décimas de segundo observando tu respiración, muy probablemente tu mente se pondrá a pensar en sus cosas. El trabajo, la colada, tinder, tu dolor de espalda, los niños, lo que sea. En el momento en que te des cuenta de que tu mente «se ha ido», sólo tienes que volver a dirigirla conscientemente hacia la respiración.

—Oye, ¡mente! que yo estaba observando la respiración, ¿por qué te vas? Vuelve aquí anda.— Y entonces vuelves a intentar dirigir tu foco de atención hacia tu respiración.

¿Me sigues?

Pues justo, justo, justo en ese preciso instante, en el instante en el que te has dado cuenta de que tu mente se ha ido de varas, está una de las llaves que abren la puerta de la felicidad.

Cuando empiezas a meditar empiezas a darte cuenta de que has pasado la mayor parte de tu vida insconsciente, de que no estabas ahí verdaderamente, de que todo lo que hacías lo hacías guiado por tu inconsciente.

La gente está dormida y, cuando muere, despierta.

No pretendo que esto sea una clase de meditación, pero por ahora sólo quiero que sepas que cuanto más practicas, mayor es el tiempo que puedes pasar observando tu respiración sin que tu mente se vaya por ahí, es decir, pasas más tiempo consciente.

¿Y qué tiene esto que ver con tus emociones y con no ser destruido cuando «algo obviamente doloroso» se presente ante mí»?

Pues verás. Resulta que cuando ayer estabas en ese atasco de camino al trabajo y un coche casi se empotra contra ti y tú te pusiste a gritar como un o una psicópata y a decir cosas tales como «pedazo de desgraciado, ¿dónde te has sacado el carnet?», en realidad tú no estabas decidiendo eso, sino que estabas reaccionando ante un estímulo. (¿Recuerdas lo que decía Jesús sobre «¿Perdónales padre?». Pues eso, que tú cerebro también iba sin conductor).

Primero ha ocurrido un evento (persona que casi se empotra contra ti). Después tú lo has percibido (tú lo ves con tus ojos y lo escuchas con tus oídos). Después lo has interpretado como algo negativo y que te pone en riesgo (casi me mata, qué cabrón), después se ha producido una reacción química en tu cuerpo. Después ha aparecido una emoción. Después una acción (en realidad una reacción) por tu parte, verbal, física, o de pensamiento.

Ahí tú no tienes el mando a distancia de tus emociones y por eso no puedes ser feliz.

Tu libertad para ser feliz es el tiempo que transcurre desde que una persona hace o dice algo que te toca las pelotas, hasta que tú reaccionas.

Ahora ya lo sabes. Tienes la libertad para ser feliz.

No te estoy diciendo nada nuevo, ya lo leíste hace años de mano de Viktor Frankl en «El hombre en busca de sentido».

Ahora la pregunta es, ¿cuál es la manera más rápida de aumentar tu capacidad para ser feliz, de ser libre? ¿Cómo tener el mando a distancia de tus emociones?

Respuesta: Medita. Aprende a usar tu mente más allá de lo que crees que es tu mente.

Toma el mando de tu vida.

“A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino.”  Viktor Frankl

Agradecer

Seré breve: La felicidad nunca ocurre en el futuro.

La felicidad nunca ocurre en el pasado.

La felicidad sólo, exclusivamente, ocurre ahora.

Agradecer lo que tienes en la vida significa que estás focalizando tu conciencia y por lo tanto tu energía en las cosas buenas que tienes en la vida, lo que sí tienes.

Agradecer lo positivo que hay en tu vida es la autopista más rápida hacia la felicidad.

Me gustaría que supieras que desde que naciste te programaron tu cerebro para que si tienes noventa y nueve monedas de oro, tú seas infeliz porque según tu concepción de escasez del mundo te falta una moneda para tener cien.

  • Te fijas en lo que no tienes (una moneda de oro) = pensamiento de escasez = infelicidad.
  • Te fijas en lo que sí tienes (noventa y nueve monedas de oro) = pensamiento de abundancia = felicidad.

La sensación de escasez te produce infelicidad.
La sensación de abundancia (que es en realidad lo que eres, pura abundancia en continua expansión), te produce felicidad.

Dile a tu cerebro una y otra vez lo que sí tienes, hazle ver el aspecto positivo de lo que tienes manifestado en tu vida y así ocurrirán dos cosas:

  1. Serás feliz.
  2. Atraerás más de lo que ya tienes.

«La regla básica del universo psíquico es que «lo semejante atrae a lo semejante». Del mismo modo, «el amor promueve el amor», de modo que la persona que ha dejado ir una gran cantidad de negatividad interior está rodeada de pensamientos amorosos, eventos amorosos, personas amorosas y mascotas amorosas. Este fenómeno explica muchas citas bíblicas y dichos comunes que han confundido al intelecto, tales como: «Los ricos se enriquecen y los pobres se empobrecen» y «Los que tienen, se empobrecen». Como regla general, por lo tanto, la gente que lleva la conciencia de la apatía trae circunstancias de pobreza a sus vidas, y aquellos con una conciencia de prosperidad traen abundancia a sus vidas. Debido a que todos los seres vivos están conectados en niveles de energía vibratoria, nuestro estado emocional básico es recogido y reaccionado por todas las formas de vida que nos rodean. Es bien sabido que los animales pueden leer instantáneamente el estado emocional básico de una persona. Hay experimentos que demuestran que incluso el crecimiento de las bacterias se ve afectado por las emociones humanas, y que las plantas registran reacciones mensurables a nuestro estado emocional». Dr. David Hawkins

¿Cómo se agradece? Nada más despertar, justo antes de dormir, o en cualquier momento del día, coge un boli y un papel y escribe las cosas por las que estás agradecido/a, las cosas que sí tienes en tu vida.

Te voy a poner un ejemplo:

Gracias porque tengo manos. Gracias porque tengo pies. Gracias porque tengo una cabeza. Gracias porque puedo caminar. Gracias porque vivo en España y hay un nivel bastante elevado de paz. Gracias porque existen bibliotecas y puedo ir a cualquiera de ellas a leer gratis. Gracias porque mis padres están vivos y sigo aprendiendo de ellos. Gracias porque hay árboles, y pájaros, y naturaleza. Gracias porque cuando era pequeño cuidaron de mí y pude crecer. Gracias porque tengo una cama donde dormir. Gracias porque tengo salud. Gracias porque tengo el dinero que hoy necesito para poder alimentarme y dormir bajo un techo. Gracias porque sé leer. Gracias porque sé escribir.

¿Ves? La lista de agradecimientos es infinita cuando empiezas a agradecer. Paso a paso irás quitando el velo del universo que te impedía ver la abundancia que eres.

Cuanto más agradeces más ves.

Agradece lo que tienes, no lo que no tienes, esto es importante. Si tienes una enfermedad no dices «gracias porque tengo una enfermedad oh señor gracias por ponerme a prueba».

No.

Dices: Gracias porque hay hospitales que cuidan de mí. Gracias porque estoy vivo. Gracias porque conservo la vista. Gracias porque mis hijos me quieren. Gracias por… ¿Comprendes?

Todos somos hermanos

Seré breve: Serás verdaderamente feliz cuando seas capaz de percibir la belleza del universo, la belleza de los seres humanos, de los animales, de la naturaleza.

Sólo podrás ser feliz cuando quites la cortina que te impide ver que todos los seres humanos somos hermanos.

¿Recuerdas la frase de Rumi de «El amor es el puente entre tú y todo lo demás»? Pues eso.

Tus miedos te hacen ver las diferencias entre tú y los demás seres humanos. Muro.
Tu amor te hace ver que sois iguales. Puente.

Voy a ponerte un ejemplo: Imagínate que te han engañado tanto, tanto, tanto a lo largo de tu vida, que crees que eres racista y machista.

Entonces un día vas caminando por la calle y de repente te cruzas a una mujer bajita y de aspecto suramericano por la calle. Además, a tus ojos la mujer no es muy atractiva, lo cuál acentúa tus diferencias entre ella y tú.

La cortina que tienes desde que naciste te impide ver realmente lo que esa persona es, ya que no ves el mundo como es sino como eres tú, es decir, si tienes miedo pondrás muros entre ella y tú, y si tienes amor pondrás un puente entre tú y ella.

Si tienes miedos, bloqueos y cortinas, tu mente-ego empezará a juzgar, a ver las diferencias. Empezarás a pensar lo que te separa de esa persona, lo diferente que es a ti.

¿Me sigues hasta aquí?

Bien. Ahora imagínate que esa mujer se reúne con otras dos mujeres y empiezan a hacer un acto de amor, hacen esto por ejemplo;

El amor que ella está proyectando mediante su música rompe tu cortina durante unos instantes y toca tu corazón. Ya no es una mujer. Ya no es de suramérica. Ya no es bajita ni alta ni guapa ni fea. Ya no hay tú, ya no hay ella, sólo hay una alta frecuencia que os hace vibrar juntos.

Ahora sólo hay amor. El amor que tú eres se encuentra con el amor que ella es.

Cuando eso ocurre, durante unos instantes has comprendido la verdad universal sobre el amor y sobre la felicidad. Durante un breve parpadeo de tiempo tu frecuencia habrá aumentado y habrás podido acceder a la verdad.

El problema para ti es que si no practicas volverás a olvidarlo, descenderás a tus niveles de frecuencia habituales y la cortina volverá a caer sobre tus ojos, ocultándote la belleza y esperando pacientemente hasta que te atrevas a descorrerla de una vez por todas y veas por fin el universo como de verdad es.

La escalera que he tomado hacia la felicidad es ascendente y cabes tú también. ¿Me acompañas?

Gracias por leerme.

«Para que las cosas se nos revelen, tenemos que estar dispuestos a abandonar nuestra visión sobre ellas.»
Thich Nhat Hanh

Comments

  1. José Carlos Casamitjana - 28 octubre, 2019 @ 12:11 pm

    ¡Gracias! Sigo y seguiré leyendo. Y cómo me resuena tanto de lo que nos dices. Es un gusto leerlo así.

    • Antonio Herrero Estévez - 28 octubre, 2019 @ 5:21 pm

      Hola José Carlos, muchísimas gracias por tu mensaje y sobretodo gracias por leerme 🙂

      Un abrazo grande

  2. Cris - 28 octubre, 2019 @ 1:09 pm

    Como siempre,, maravilloso. Gracias por enseñarnos tanto.
    Gracias, gracias, gracias.
    Amor infinito ❤️

    • Antonio Herrero Estévez - 28 octubre, 2019 @ 5:22 pm

      ¡Criiiis! qué bonito es que me leas, gracias, siempre tienes unas palabras tan bonitas hacia mí 🙂

      Un abrazo grande,

  3. Patricia - 28 octubre, 2019 @ 3:11 pm

    Gracias Antonio
    Hoy aprendí con vos
    Paz y amor☮ te envíó!!!!

    • Antonio Herrero Estévez - 28 octubre, 2019 @ 5:23 pm

      Gracias gracias gracias por tus mensajes Patricia, seguro yo aprendería también mucho de ti, un abrazo 🙂

  4. María José - 29 octubre, 2019 @ 3:47 am

    Gracias!

  5. Carlos - 29 octubre, 2019 @ 4:42 pm

    Antonio,

    Me ha encantado la lectura. Que bien escribes, yo he leído y he visto vídeos de Rafael, es un crack. Se me ha hecho muy amena y con muy buenos ejemplos. Sobre todo el de Jesucristo y Viktor frankl. Te mando un fuerte abrazo desde Pamplona. Te mando un fuerte abrazo que te daré pronto en persona.

    • Antonio Herrero Estévez - 30 octubre, 2019 @ 3:42 pm

      Qué grande eres Charly, gracias por tu precioso mensaje, de verdad, que me escribas aquí tiene un valor gigante para mí.

Deja un comentario

Your email address will not be published / Required fields are marked *