Así que no sabes qué hacer con tu vida, ¿eh?

¿Cuál es mi objetivo? no sé cuál es.
¿Sabes cuál es? Tus pensamientos sobre tu objetivo es el intento de tu objetivo de reconectar contigo. El proceso de pensar en ello forma parte de tu conexión con ello.  Al final conectarás con tu objetivo y empezarás a actuar en consecuencia, pero para empezar debes pensar en ello.
Wayne Dyer

El otro día fui a cenar con un gran amigo de la infancia que no veía desde hace años. Uno de esos ingenieros que desde que era pequeño sorprendía a todos con su voraz inteligencia y singular creatividad, y que ahora de mayor trabaja en una gran empresa haciendo cosas que pocos comprendemos.

En menos de diez minutos de conversación, con los ojos rojos y a punto de llorar, me contó que apenas tenía tiempo para nada, y que, aunque le gustaba su trabajo, se sentía atrapado, ahogado, como sin salida, como un preso enjaulado en su propia vida. Mi amigo también me contó que, debido a su falta de tiempo, su vida familiar también se estaba resintiendo, que parecía como si todo se estuviera desmoronando.

Como ya he escuchado eso cientos de veces, y como también sé muy bien que es muy difícil que quien está en esa situación escuche, lo único que podía hacer era prestarle mucha atención hasta el final para después decirle las palabras mágicas: pregunta y tus preguntas serán respondidas.

Es decir, si tú te ayudas, yo te ayudo. Cuando tú tengas intención de preguntar, de preguntar con verdadero interés, cuando tú tengas verdadero deseo de mejorar tu situación, yo (o el universo) te responderé, y cada pregunta obtendrá una única respuesta, y esa respuesta será un libro.

Y si lees los libros que te digo ocurrirán cosas.

Vamos a ver, no es que que yo tenga todas las respuestas ni que sea el último «gurú del coaching cambia vidas 7.0 compra mi curso haz clic aquí ahora y será tuyo por sólo 3500 € 99,99 € si lo compras en los próximos siete segundos», no, lo que pasa es que, al igual que un ingeniero sabe qué botón tocar después de años estudiando y trabajando, yo también he tocado algunos botones, especialmente los míos.

Y si algo he aprendido sobre la vida, es que todos los botones de los seres humanos se parecen mucho. Esos botones se llaman miedos, emociones, dolor, placer, resistencias, limitaciones, ignorancia, sabiduría, deseos y sueños.

¿Te los cuento?

Si odias tu trabajo, o si te gusta pero sientes que no tienes tiempo, lee esto

Cuando yo tenía veintidós años estaba acojonado. Pero acojonado acojonado.

Estaba en los tres meses de prácticas en un estudio de diseño, y recuerdo como si fuera hoy que le escribí a mi querido amigo Mario: Mario, siento que la vida se me escapa entre los dedos. Miro por la ventana, veo a la gente caminar por la calle, siento envidia y pena, me siento atrapado en una vida que no es la mía. No sé si me gustan los ordenadores, no sé si me gusta mi jefe, no me gusta tener que venir hasta aquí, yo no he elegido nada de esto, a veces pienso que no sé nada. Miro ese sol ahí fuera, miro esas nubes, miro esos pájaros y me entran ganas de llorar, no sé cómo salir de aquí.

Si te parezco demasiado dramático, es que no has preguntado a mucha gente cómo se siente realmente.

Muchísimas personas de esta sociedad, una vez que indagas un poquito, odian su vida, o al menos odian su trabajo, o al menos odian tener que ir a trabajar, lo cual es casi toda su vida, lo que pasa es que muy pocos hacen el esfuerzo de plantearse si realmente les gusta hasta que la infelicidad les explota en la cara, y muy pocos tienen el valor suficiente como para que sus ojos se les pongan rojos delante de un amigo y de su boca salgan las palabras que más puertas abren: No sé qué hacer… ¿qué harías tú?

Detrás de la frase «qué tal bien gracias y tú», se esconde un gigante de tres metros agazapado tras un matorral esperándote con una navaja afilada llamado «Don no sé qué mierdas hacer con mi vida por favor que alguien me ayude».

Volviendo a mi historia, yo, una vez más en mi vida, tuve suerte.

Lo que a muchos les tarda en suceder diez o quince años de lenta agonía, a mí me ocurrió nada más empezar mi vida laboral. Desde el día uno me di cuenta de que eso de trabajar ocho o diez horas al día para una empresa dentro de una oficina, era ridículo.

No he dicho raro, o mucho, o jajaja qué loco tío, he dicho ridículo.

A mí nunca me salieron las cuentas.

La vida es más, mucho, mucho, mucho más.

Pero no te preocupes, en el capítulo de hoy no voy a contarte mi largo camino hacia la Libertad y cómo me hice emprendedor, porque, ¿sabes qué? aunque laboralmente se supone que me va muy bien, yo tampoco sé qué hacer con mi vida.

En serio.

Yo tampoco sé qué hacer con mi vida

Sin ánimo de desilusionarte, no tengo una grandísima claridad y un gran propósito vital, no tengo un súper plan, pero voy a contarte un secreto: tengo algo muchísimo mejor.

Disfruto la vida cada día desde que me despierto hasta que me acuesto, doy gracias por todo a todas horas, cada vez que me ducho y el agua cae por mi pelo o mi espalda me enfoco en sentir su temperatura y cómo su suavidad acaricia mi piel a cada centímetro, cómo huele el champú, o cómo los dedillos de mis pies chapotean ahí abajo. Cuando como miro la comida en el plato, observo sus colores, y cuando me la llevo a la boca hago una parada bajo mi nariz, la huelo y pienso, Dios, qué suerte es estar vivo, mira qué regalo, qué delicia, qué suerte. Cuando me voy a la cama casi siempre digo, ostrás mira esa cama, hecha, mullida, preparada para mí, ¡qué gozada!

Respecto a mi vida laboral, cada día tengo 350 ideas y de ellas pongo en práctica al menos 100, el dinero sigue creciendo, las oportunidades llegando y la sensación del síndrome de impostor se va reduciendo.

Quizás no te lo ha dicho nadie, pero hacer realidad las ideas que tienes en mente y sentirte cómodo y seguro con lo que estás haciendo es uno de los mayores placeres del mundo.

Y lo mejor… es que no te he dicho lo mejor: Aunque actualmente no sé qué hacer con mi vida, tengo la libertad de parar a pensar cada poco tiempo sobre qué es exactamente lo que quiero hacer, así que es posible que el día menos pensado lo descubra 😄👌.

¿Que por qué te cuento esto? ¿Para impresionarte si es que acaso estas cosas te impresionan?

No.

Te lo cuento porque quiero que comprendas que tu tarea aquí no es saber qué hacer con tu vida así de primeras, sino aprender a entender la vida, después a amar la vida, después a mejorar en tu vida, y ya, después si eso, saber qué hacer exactamente.

Casi todo el mundo se empeña en encontrar algo y se olvida que la verdadera felicidad está en disfrutar buscando.

El hecho de que estés aquí con vida es un auténtico milagro, un cúmulo tan grande de causalidades que, con que sólo una de ellas fuera diferente a como es, tú ya no estarías aquí.

Si tu padre no hubiera conocido a tu madre no estarías aquí. Si tu abuela no hubiera mirado a tu abuelo tú no estarías aquí. Si Napoleón no hubiera invadido España tú no estarías aquí. Si hace cien generaciones, tus antepasados no se hubieran conocido en una bella ceremonia, tú no estarías aquí. Si cualquier cosa, por minúscula que fuera, hubiera sido diferente en el pasado, tú no estarías aquí.

Entonces, ya que estás aquí, te sugiero que lo mejor es que empieces, primero a preguntarte por qué estás aquí, y segundo que agradezcas el estar con vida.

Es un buen punto por dónde empezar cuando no sabes qué hacer, ¿no te parece?

Te invito a que veas este vídeo.

Ahora bien, si eres tan pragmático/a como yo, seguro que te estás preguntando que dónde están los trucos, los secretos, los ases en la manga que te ayuden verdaderamente a saber qué hacer en tu vida hoy, o al menos para salir de la confusión y del horrible no sé qué hacer, me siento perdido.

Pues es sencillo, más sencillo de lo que imaginas, lo que pasa es que nadie nos lo ha enseñado.

Y si nadie te ha enseñado, ¿por qué ibas a saberlo?

Acompáñame.

1) La vida es siempre crecimiento

  • ¿Sabes por qué son tan adictivos los videojuegos? Porque las personas que juegan tienen la sensación de subir niveles, de ascender, de crecer. Empiezan siendo un orco de nivel 0 que apenas mata ovejas, y seis meses después jugando diez horas diarias, tienen nivel 50 con una armadura de adamantio fosforita y ahora pueden matar dragones.
  • ¿Sabes por qué instagram y facebook es tan adictivo? Porque siempre tienes la esperanza de que haya algo nuevo esperándote, una nueva lucecita roja encendida, un nuevo like, un nuevo seguidor, comentario, mensaje. ¿Qué habrá ahora? te preguntas.
  • ¿Sabes por qué muchos funcionarios tienen caras tristes en sus puestos de trabajo? Porque eso que consiguieron con tanto esfuerzo (su plaza fija, su comodidad, su futuro «asegurado») es su tumba. Si no ascienden de nivel, se estancan, pierden su vitalidad, su ilusión. ¿A qué huele el agua estancada?
  • ¿Sabes por qué muchísimos trabajadores que llevan más de dos años en una empresa están hartos? Porque han dejado de aprender, ¿y qué pasa cuando dejas de aprender? que te aburres, que dejas de crecer.

El universo es expansión y tú eres universo, por eso tú, para estar bien, tienes que tener la sensación constante de crecer, de avanzar, de expandirte, de mejorar.

¿Sabes cuál es el impulso que te hace llegar a la cima de una montaña? El impulso de crecer, de subir, de mejorar.

Cuando yo tenía dieciocho años era adicto a los videojuegos (Starcraft y Lineage II), y después de varios meses jugando un gran amigo me dijo: ¿Qué prefieres Antonio, ser alguien en un videojuego o ser alguien en la vida real? Tienes que elegir.

Si no sabes qué hacer es porque aún no te has dado cuenta de que tienes que crecer, tienes que subir de nivel en el juego de la vida.

2) Elige correctamente en qué creces

La sociedad te vende que mejorar o crecer es comprarte una casa más grande, tener unos labios con más ácido hialurónico, ganar más dinero, cenar en un restaurante más caro, o irte a un destino más exótico. Esa es la razón por la que hay tantas personas como locas trabajando tantas horas y nada, nunca, les parece suficiente.

¿Sabes cómo se llama eso? La carrera de la rata, y lo que es peor, la carrera por la aceptación social.

No ha cumplido 50 años y va por su segundo ataque al corazón y su segundo divorcio. 

Por la mañana, cuando salgo casi rozando su nuevo Audi, me pregunto cuántos ataques al corazón hacen falta para dejar de demostrarle a los demás lo exitosos que somos.

Luis Pita, en el libro «Ten peor coche que tu vecino».

Le llaman la carrera de la rata porque das y das vueltas en una rueda pero nunca tienes la sensación de moverte. Cuanto más ganan más se gastan. Si les sube su salario, ellos a su vez suben su «nivel de vida».

¿Pero sabes qué? aunque parece muy diferente, no hay tanta diferencia entre comerte un caviar y comerte un bocadillo de atún con mayonesa. Ambas cosas están muy ricas, ambas cosas te satisfacen, ambas cosas te hacen feliz, ambas son iguales.

Da más placer comerte un bocadillo de lechuga con tomate en una plaza con un gran amigo que amas, que comerte un caviar con unas personas que no te llenan, ¿pero sabes en qué invierte mucha gente su tiempo? En poder comerse ese caviar, en vez de en tener amigos que amen.

Eso no te llevará a buen puerto ni dará visión a tu vida, sólo te hará girar en círculos.

Para crecer, tienes que crecer como persona, siempre, siempre, siempre como persona. Cuando no sepas en qué crecer, elige siempre crecer como persona.

Cuando no sepas en qué invertir, invierte en ti.

  • ¿Tienes problemas con tu pareja? Tu área de crecimiento es clara, aprender a gestionar tus emociones y tu asertividad yendo a cursos sobre ello, haciendo meditación y haciendo yoga.
  • ¿Tienes miedo a quedarte solo/a si pierdes a tu pareja? aprende a amarte, a valorarte, a entender tu lugar en el mundo como persona completa.
  • ¿Tienes problemas de dinero? aprende a gestionar tus finanzas y aprende a controlar tu impulso de gastar.
  • ¿Sientes vergüenza de hablar en público o tienes miedo a relacionarte con otras personas? aprende a abrirte al mundo, haz cursos para aprender a hablar en público.
  • ¿Sabes pocas matemáticas? apúntate a clases de matemáticas, ve vídeos de youtube, cómprate un cuaderno de ejercicios.
  • ¿No sabes inglés u otro idioma? ve a intercambios de idiomas, usa aplicaciones gratuitas de aprendizaje, viaja a esos países.

Cuando empieces a crecer, no volverás a buscar en google «qué hago con mi vida», estarás tan ocupado/a creciendo que no tendrás tiempo de buscar.

3) Sé tu propio negocio

¿Alguna vez has visto a un empresario aburrido o sin saber qué hacer? Es posible que no estén haciendo exactamente lo que más les gustaría, pero sí que saben exactamente qué hacer en su vida.

¿Sabes qué es lo que quieren todos los empresarios del mundo? Crecer.

Desde que tengo mi propio negocio (más de diez años en el momento de escribir este artículo), no ha habido un sólo día que me haya aburrido o no haya sabido qué hacer. Siempre hay algo increíblemente interesante que desarrollar y siempre hay un área en la que mejorar.

No tienes que tener un negocio para SER un negocio, es decir, como persona puedes llevar al día tus cuentas, tus ingresos y tus gastos, tus ahorros, tus inversiones, calcular tu crecimiento.

¿Cómo empezar?

  • Entra en Drive de Google, crea una nueva hoja de cálculo y llama a esa hoja «Mis finanzas personales 🚀». En la parte de arriba de una hoja escribe los meses del año con tus ingresos, en la de abajo los meses con tus gastos fijos. El hecho de poner tu vida financiera en números te dará una gran energía y mucha claridad.
  • Durante algunos meses, usa aplicaciones para el móvil para calcular tus gastos en comidas, cafés, transporte y demás. Descubrirás que apuntar lo que consumes y llevar un recuento te da foco, visión, traquilidad, realidad.

4) Póntelo fácil: Ahorra

Pocas cosas conozco que den más sensación de crecimiento a mi vida que el ahorrar dinero, pero lo cierto es que es difícil que empieces a ahorrar sólo por leer unas palabras en un blog.

Ahorrar dinero no tiene nada que ver con dinero. Ahorrar dinero tiene que ver con disciplina, con visión de futuro, con moderación.

Si no ahorras, me gustaría estar frente a ti ahora mismo, mirarte a los ojos y decirte: ahorra, hagas lo que hagas, tengas el trabajo que tengas, tengas los gastos que tengas, ingéniatelas para ahorrar cada mes un poco de tu dinero, pon tu mente a trabajar para encontrar el cómo. Tú puedes.

Voy a contarte algo.

  • Si ahorras el 10 % de tu salario, en diez años podrías tomarte un año sabático para pensar qué hacer, cambiar de profesión y reorientar tu vida.
  • Si ahorras el 20 % de tu salario, en cinco años podrías tomarte un año sabático.
  • Si ahorras el 33 % de tu salario, en tres años podrías tomarte un año sabático.

Muchas veces no es que no sepamos qué hacer en nuestra vida, sino que no podemos si quiera planteárnoslo porque vivimos pensando en cómo sobrevivir este mes debido a la falta de buenas decisiones en nuestro pasado debido a su vez a nuestra ignorancia.

¿Sabes? en el último año he ahorrado más dinero que en los veinte años anteriores trabajando, y eso me hace sentir muy, muy bien.

¿Cómo ahorrar? No ahorres, preahorra. Tienes que programar una transferencia periódica en tu banco cada primero de mes, antes de que el dinero pase por tus manos.

Póntelo fácil.

Lo difícil de ahorrar es el luchar contra tu tentación de gastarte un dinero de la cuenta, por eso eliminamos la tentación preahorrando.

No te preocupes por no saber qué hacer con el dinero que ahorres, ese es el segundo paso, céntrate en el primero.

5) No eres tu trabajo sino todos tus trabajos

Cuando tenía unos quince años conocí a un hombre, él debía tener unos cuarenta o cincuenta y lo que me dijo fue mi primer cambio de paradigma.

Ese hombre me contó que había cambiado de profesión a lo largo de su vida un montón de veces: En mi carnet de identidad no viene mi profesión, yo no he nacido para hacer una única cosa, sino miles. — Me dijo—.

Me he acordado de él cada vez que he cambiado de profesión.

Cuando trabajaba cargando cajas sabía que no era mozo de almacén, cuando ponía copas en un pub inglés o vendía burritos en una caseta en mitad de la nada sabía que no era camarero o dependiente, cuando tuve mi estudio de diseño sabía que no era diseñador, ahora que trabajo para un periódico o tengo muchas páginas web sé que no soy nada de eso, cuando doy una clase de yoga o meditación sé que no soy yogui ni meditador y, sin embargo, soy todo eso.

Soy crecimiento, soy aprendizaje, soy expansión, eso soy yo.

Hace unas semanas conocí a Elisa, una cirujana oral que trabaja por su cuenta atendiendo a pacientes en hospitales y dentistas. Me contó que llegar hasta ahí le había costado mucho, pero que lo dejaría cuando consiguiera su libertad financiera gracias a la compra y alquiler de inmuebles.

Sea en lo que sea en que trabajes, visualízate haciendo absolutamente cualquier otra cosa.

6) Recupera tu vida

Tu vida no es tuya, es de las miles de personas que han decidido por ti desde que naciste.

Recupera tu vida.

Como diría Goku, tu vida es una aventura grande llena de emoción donde hay escondido un tesoro en él, y si no te sientes a gusto en este mundo es porque aún no te has dado cuenta.

Tienes que encontrar ese tesoro, y para encontrarlo tienes que, primero, adentrarte en el conocimiento de otras personas que han buscado incansablemente ese teroso y que incluso lo han encontrado y, segundo, olvidar todo eso y descubrir el maestro en tu interior.

Si quieres recuperar tu vida, lee estos libros:

  1. Atomic habits. James Clear
  2. La ciencia de hacerse rico. Wallace D. Wattles
  3. Principios. Ray Dalio
  4. The Millionaire Fastlane. Mj DeMarco
  5. Padre rico padre pobre. Robert Kiyosaki
  6. El hombre más rico de babilonia. George S. Clason
  7. Despertando al gigante interior. Tony Robbins
  8. Piense y hágase rico. Napoleón Hill
  9. La semana Laboral de 4 horas. Tim Ferris
  10. El camino del hombre superior. David Deida
  11. Deja de ser tú. Joe Dispenza
  12. El monje que vendió su ferrari. Robin S. Sharma
  13. Despierta. Anthony de Mello
  14. Biografía del Silencio. Pablo D´Ors
  15. Tus zonas erróneas. Wayne Dyer
  16. Autobiografía de un Yogui. Paramahansa Yogananda

7) Medita

Seré breve: Aprende todo lo que puedas sobre meditación.

No hay otra manera de encontrar algo que buscándolo, nunca la hubo, y nunca la habrá.

Gracias por leerme.

Mientras el hombre tenga preguntas para hacerse, tiene todavía salvación. Pablo D´Ors

Comments

  1. Fernando Vicente Herrero - 27 enero, 2020 @ 9:41 am

    SIempre tengo la impresion de quedarme con ganas de mas. Un abrazo primo.

    • Antonio Herrero Estévez - 10 febrero, 2020 @ 8:24 am

      ¡Gracias primo! Habrá más y mejor, esperemos 🙂

  2. Patricia - 27 enero, 2020 @ 3:35 pm

    Gracias Antonio por escribir, sigo aprendiendo y me quedo con la ultima frase: Mientras el hombre tenga preguntas para hacerse, tiene todavía salvación. Pablo D´Ors

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