¿Cuánto ganas?

Un verdadero acto de generosidad, siempre provoca otro.
Klaus

Mi abuelo era farmacéutico y mi abuela ama de casa.

Espera, déjame empezar de nuevo, creo que puedo hacerlo mejor.

Mi abuela se llamaba Araceli, cuenta mi madre que una de sus más grandes pasiones era leer. Leía muchas novelas y también libros sobre teología, extraterrestres y filosofía y, como en casa no podía hablar de temas intelectualmente enriquecedores, se escribía cartas con un filósofo jesuita francés llamado Pierre Teilhard de Chardin, al cual admiraba y con el que podía dar rienda suelta a su curiosidad.

Mi abuela dio a luz a once hijos, y se pasaba toda la mañana desde temprano trabajando en la cocina y preparando platos deliciosos para un millón de personas, pues no sólo cocinaba para once hijos y un marido, sino también para las personas que invitaba a comer, cosa que, al parecer, ocurría extraordinariamente a menudo.

Cuando la abuela Lilí terminaba en la cocina, por las tardes se iba a trabajar a la farmacia junto a mi abuelo.

En la postguerra, las mujeres de la limpieza que venían a trabajar a su casa eran analfabetas, y mi abuela decía que no permitía que en su casa una persona no supiera leer o escribir, pues decía que si no no podría prosperar en su vida, así que, según cuentan mi madre y mis tías, ella las enseñaba, así, decía, toda persona que pasaba por casa se iba con más posibilidades de crecer.

Mi abuelo se llamaba Antonio, por eso yo me llamo así, y en otra ocasión hablaremos de él.

Te cuento esto porque hace unos días volví a hablar con Jessica, y cuando le pregunté si estaba ahorrando para su próximo viaje a Inglaterra y escuché su respuesta, acabé hablándole de la importancia de ahorrar y le animé a hacerlo con un sencillo plan detrás.

¿Lo has entendido Jessica?

Sí.

Vale. Si ganas ochocientos euros y quieres ahorrar un diez por ciento, ¿cuánto ahorrarías?

¿Setecientos euros? Dijo Jessica .

Y ahí me di cuenta, una vez más y con meridiana claridad, de la trampa de la sociedad en la que muchos estamos metidos.

Ya te conté en la ley 3 del capítulo de cómo tener una vida mejor, que un señor llamado Noam Chomsky, explicó en 1979 en el libro «Guerras silenciosas para guerras tranquilas» exactamente la razón de por qué Jessica me respondió setecientos euros en vez de ochenta.

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores.

Y lo que es posible que no sepas es que, aunque Jessica puede parecer especialmente ignorante, en realidad está a sólo uno o dos escalones de conocimiento de la mayoría de nosotros, y esa, exactamente esa es la razón por la que el sueldo medio en España es el que es, las noticias son las que son, los trabajos son como son, las personas mueren de lo que mueren, los hospitales están como están, los médicos medican lo que medican, y la sociedad es la que es.

Pero hoy no vamos a hablar de la sociedad, hoy vamos a hablar de ti.

Dime, te hago una pregunta.

¿El dinero te parece importante?

Si eres como la mayoría de las personas que conozco, responderás que no, que para ti el dinero no es importante, y después empezarás a mirar hacia los lados, te moverás con cierto nerviosismo (aunque sin ser consciente de ello) y añadirás cosas aleatorias (aunque programadas) sobre la felicidad, el amor, la salud, el tiempo, y del que para ti es el «verdadero» significado de la vida.

jajaja.

Espera, no me he reído lo suficiente.

JAJAJAJAJA.

Me hace especial gracia porque hasta hace no mucho yo era igual, pues yo también estaba programado para decir todo eso.

Piénsalo porque, si lo piensas un poco, tiene muchísima gracia.

Voy a contarte algo muy brevemente sobre el dinero, que ampliaremos en un capítulo próximamente: El dinero, como cualquier otro aspecto en la vida, hay que conseguirlo de la manera más rápida, eficiente y beneficiosa para ti y para otros que sea posible. Si yo puedo conseguir el dinero que quiero y necesito en mi vida (o salud, amor, cuerpo deseado, habilidades, educación, lo que sea) en un día en vez de en diez, podré dedicar mis energías en focalizar en otros ámbitos que también son importantes para mí y para los demás en los nueve días restantes.

Ven, imagina conmigo.

Imagínate un pitufiplaneta donde hay unos pitufos que tienen que estar entre ocho y doce horas diarias buscando setas. O sea, se levantan temprano, se quitan su pitufijama, se duchan, se miran al espejo, se visten con sus pantaloncitos blancos y su gorro y, después, a pecho descubierto y tras coger un transporte público abarrotado o un coche expuesto al tráfico, se ponen a buscar setas durante ocho o diez horas diarias.

Recogen setas, recogen setas, recogen setas.

Al terminar cada jornada, muchos llegan a casa tan cansados que sólo tienen ganas de ver Pitufinetflix. Así, día tras día incansablemente casi todos los días del año durante casi toda su vida pero sobre todo durante los años de su vida donde más energía y vitalidad tienen.

Pitufiantonio y Putifinadia usan las setas para todo, para tener dónde vivir, qué comer (las pitufimoras ecológicas están carísimas) y qué vestir, ¡hasta usan las setas para planificar si pueden tener a otro pitufín!

Y cuando Gargamel les pregunta si las setas les parecen importantes, muchos pitufos titubean y responden que sí, claro, bueno no, osea que es importante pero que lo más importante es dónde recogen las setas, si hay un buen ambiente recolector, o que si las setas están cerca de casa y que si… ay mira no sé, no me hago esas preguntas, te dejo que tengo que acostarme porque mañana tengo que levantarme a recoger setas.

Pero aún no te he dicho lo mejor de todo, lo más… inquietante

Lo mejor de todo, lo más curioso que ocurre en este planeta pitufimaginario, es que, mientras hay pitufos que recogen setecientas setas en un mes trabajando casi doscientas horas de pie cansados y abatidos, otros recogen cien mil setas a la semana trabajando unas pocas horas y sin demasiado esfuerzo y, entre medias… hay de todo.

Y no es que unos pitufos sean más inteligentes que otros, sino que unos pitufos aprendieron cómo recoger setas mejor que otros.

Unos recogiendo setas felices, otros recogiendo setas estresados, unos tienen que recoger setas, otros no, unos amando lo que hacen, otros odiándolo, unos recogiendo apenas para sobrevivir ese mes, otros para pitufijubilarse siendo jóvenes.

Ocurriendo eso, digo, lo más inquietante es que a los pitufos no se les ocurre preguntarse unos a otros cómo lo hacen para así mejorar su situación.

¿Sabes por qué?

Porque alguien les dijo desde pequeños que es de mala educación preguntar a otro pitufo cuántas setas recoge y cómo exactamente las recoge.

¿Y el resultado cuál es? que no pueden ayudarse entre ellos, que cada pitufo trabaja por separado en vez de aunar energías y conocimiento para ambos tener una vida mejor.

Imagínatelo ¿eh?, cuesta trabajo pero, si lo intentas, lo consigues 😃.

Querido lector, querida lectora, la razón de contarte esto es porque hay algo que me lleva atormentando desde hace muchos años, y es que en esta sociedad se estandarizó la brillante idea de poner como temas tabús algunos de los temas que más importancia tienen actualmente para los seres humanos.

Por eso, mi aportación a tu día de hoy es hablarte de cinco de las preguntas más relevantes que tienes que aprender a hacer a una persona, especialmente a una persona de la que quieres aprender, o a la que quieres enseñar:

  1. ¿Cuánto ganas?
  2. ¿Cómo lo ganas?
  3. ¿Cuánto ganabas antes?
  4. ¿Cómo lo ganabas?
  5. ¿Cómo aprendiste?

En lo que a mí respecta, tú eres mi hermano o mi hermana, y yo te deseo que la vida te sea lo más satisfactoria posible, pues estamos juntos en esta escalera que es la vida, en este momento único de la historia y, créeme aquí, hay felicidad y éxito para todos.

Deseo que todo lo que he aprendido en mi vida para vivir mejor te ayude, y sueño con un día en el que otra persona se acerque a mí y me diga, ¿cómo puedo ayudarte a vivir mejor Antonio? ¿qué necesitas? ¿cómo es tu trabajo? ¿cuántas horas trabajas? ¿te gusta, te satisface, te llena, te hace feliz, te permite hacer otras cosas que amas? ¿trazamos un plan para que ganes más? ¿ideamos algo para que ayudes a más personas? ¿para que tengas más tiempo?

  1. Preguntando nos nutrimos, preguntando accedemos al conocimiento de otras personas, preguntando accedemos a una realidad desconocida.
  2. Enseñando y haciendo más felices a otras personas nos hacemos más felices a nosotros mismos.
  3. Observando cómo otras personas enseñan o ayudan a otras personas, a su vez nos sentimos más felices.

No estamos en este mundo para competir, sino para crear. Si creamos, hay para todos, si competimos, no.

Para terminar, déjame contarte algo más.

¿Cuánto ganas, Carlos?

Hace unos días quedé a cenar con Carlos, un amigo que empezó hace poco a trabajar por su cuenta.

¿Cuánto ganas, Carlos? le dije.

Noté que Carlos se ponía incómodo y sus ojos giraban en círculo.

¿Te incomoda mi pregunta?

Bueno, no sé, no me la esperaba, además me da vergüenza, seguro tú ganas más que yo, apenas gano 1.000 € y mi máximo son 1.600 €.

Carlos, somos amigos, ¿qué importa la cantidad entre nosotros? ¿qué mierda de amistad tenemos si no somos capaces de ayudarnos unos a otros en los temas que más nos afectan y en los que más horas dedicamos? ¿no debería ser la pregunta más normal? ¿la más común? ¿no debería yo usar todo mi conocimiento y todo mi potencial para hacer que tú y todas las personas que conozco viváis mejor?

Y Carlos se relajó, y ahora que se ha relajado empezaremos a trazar planes, y si Carlos pone en marcha esos planes es posible que gane mucho más dinero, y si eso ocurre es posible que Carlos se de cuenta de que puede trabajar menos horas, y si trabaja menos horas es posible que se de cuenta de que puede usar su tiempo para lo que él desee.

Sólo observa qué hace la naturaleza cuando trabaja unida.

Gracias por leerme.

 

Cuando la gente me pregunta qué puedo hacer en mi vida, mi respuesta invariablemente es la misma: Busca una manera de ser útil.
Recuerda que la última chaqueta que te pongas, antes de morir, no necesita bolsillos
.
Wayne Dyer

Fotografía de portada, Garyvee.

Comments

  1. José Carlos - 6 febrero, 2020 @ 11:17 pm

    Hola Antonio, sigo leyéndote y casi ni sé cómo redactar mi comentario.
    Ya dije una vez en esta misma página que no suelo comentar en ningún sitio. Y no sé si será también por esta falta de costumbre, o será porque se me agolpan los pensamientos a cada párrafo que leo aquí, en tu blog.
    ¡Es que me encanta lo que dices y cómo lo dices!. A cada frase abro los ojos y sonrío, y te daría hasta un «Eeeeso, exactamente eso».
    JAJAJA.

    Yo pasé también unos años recolectando setas, y sin ocuparme mucho del dinero, y con algunos axiomas sobre él instalados a fuego en mi mente. Que si ‘este tiene mucho será porque hay otro que tiene poco, ¡eso es así!’, que ‘si alguien tiene mucho, suele ser porque abusan o hacen trucos con los impuestos’, etc.
    Coincidió que estaba rodeado de buenos recolectores de setas que en su mayoría parecían hacerlo con más o menos tranquilidad y complacencia. Lo decía y todos asentíamos sonriendo. Y a dormir que mañana tengo que recoger setas…

    Pero no pasaban dos semanas seguidas sin que yo notara algo raro… ahí estaba esa sensación rara. Rara entonces, que no entendía.

    Necesité pasar por muchas situaciones para ir aprendiendo y saben mis amigos que doy gracias por todas las dificultades por las que pasé y las que vengan. De ellas me encargaré mientras voy aprendiendo y dando valor a todo.

    Ya salí prácticamente de la carrera de la rata, como decía Kiyosaki, y puedo ya vivir de mis proyectos ‘propios’. Cada vez más enfocado en servirme a mi y a los demás. Cuantos más mejor.
    Saludos y muchísimas gracias por escribir, ¡de verdad!.

    • Antonio Herrero Estévez - 10 febrero, 2020 @ 8:23 am

      Qué bonito tu comentario José Carlos, muchas gracias. «Cada vez sigo más enfocado en servirme a mí y a los demás».

      ¡Un abrazo!

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