Despierta al gigante que hay en ti

I will either find a way, or make one. Hannibal

En los últimos meses he hablado en dos ocasiones con Jessica, la hija de una amiga de mis padres. Jessica tiene veintiún años, no tiene estudios y trabaja muchas horas por poco dinero en una cadena de restaurantes de comida rápida.

Me gusta mucho hablar con personas mucho más jóvenes que yo que quieren escuchar, primero porque no estoy acostumbrado a hablar con personas mucho más jóvenes que yo,  y segundo porque no estoy muy acostumbrado a hablar con personas que quieren escuchar.

Sé muy bien cuándo una persona no escucha porque yo he pasado la mayor parte de mi vida no escuchando, y sé muy bien cuándo una persona escucha porque las pocas veces que yo he escuchado he sentido que todo a mi alrededor, que todo el universo, se quedaba como quieto, en silencio, expectante.

¿El universo expectante? ¿Expectante de qué? Expectante del despertar del gigante de nuestro interior.

Cuando verdaderamente escuchamos estamos aprendiendo,  y cuando aprendemos estamos accediendo a una nueva realidad más amplia de la que conocíamos, y cuando somos conscientes de que estamos accediendo a esa nueva realidad, entonces estamos siendo testigos del despertar de la grandeza de nuestro interior.

Cuando eres joven y escuchas, es porque tu gigante está pidiendo a gritos ser despertado. Cuando eres joven y no escuchas, tu gigante quiere seguir durmiendo, quizás una, dos, o tres décadas más, o quizás quiere seguir durmiendo hasta la siguiente vida.

La primera vez que hablé con Jessica me contó que no sabía qué hacer, que estaba agobiada en su trabajo porque le pedían hacer cambios de horario continuamente,  a veces salía muy tarde y otras entraba muy pronto, tenía problemas con el jefe y algún compañero, y decía que era todo tan cansado que cuando llegaba a casa no tenía ganas de hacer nada más.

Si Jessica no hubiera querido escuchar, posiblemente habría seguido ahí durante meses o años o décadas con la misma sensación de agobio.

Pero como Jessica quería escuchar, le conté algo.

Capítulo 1. Aprende. Despertando a tu gigante interior

Estás agobiada porque aún no has entendido lo qué estás haciendo en ese trabajo.

Tú crees que estás ahí para recibir dinero, pero en realidad estás ahí para aprender.

Tú crees que tu jefe y la empresa se están aprovechando de ti, porque aún no te has dado cuenta de que tú eres la persona que tiene que aprovecharse de tu empresa y de tu jefe.

Tú estás agobiada y triste porque crees que ese trabajo es para siempre porque aún no has comprendido que sólo es durante el tiempo que tú decidas.

Tú crees que tu jefe te está pagando muy poco dinero, que te está comprando, pero en realidad eres tú quien estás comprando. Estás comprando aprendizaje y además te están pagando por ello.

Estás agobiada porque aún no te has dado cuenta de que tienes que aprender de cada situación desde que entras por la puerta hasta que sales, aprender de cada cansancio, de cada acción rutinaria y repetitiva, de cada mala cara del jefe, de cada jugarreta de un compañero, de cada paga a fin de mes.

Tienes que aprender cómo funciona una empresa, de cómo piensa un jefe, de qué pide, cómo lo pide, por qué lo pide. Tienes que aprender de cada compañero, de cómo se dirige a ti, de cómo te ayuda, de cómo te desprecia.

Tienes que aprender de cómo te sientes tú cuando todo eso ocurre, tienes que aprender de qué quieres, de qué no quieres, de cómo te frustras.

Tienes que aprender de como cuando llega tu día libre quieres comprar muchas cosas, tienes que aprender por qué después de varios meses trabajando y cobrando setecientos euros al mes no tienes dinero.

Tienes que aprender tanto y en tan poco tiempo, que en unos meses te des cuenta de que ya no puedes aprender más ahí, y cuando eso suceda tienes que aprender a saber salir de ese trabajo para ir a otro lugar a seguir aprendiendo, tienes que aprender que tienes que subir al siguiente escalón de conocimiento.

¿Te das cuenta Jessica? El universo está expectante de qué puedes aprender y te está poniendo todo a tu disposición para que ocurra, pero tienes que preguntarte, ¿quiero aprender?

Capítulo 2. Mira tus miedos. Controlando a tu gigante interior

La segunda vez que hablé con Jessica habían pasado varios meses desde la última vez, era el día de antes de Navidad y su cara parecía diferente.

¿Cómo estás Jessica, qué tal en el trabajo?

— Bueno, bien, me han ascendido. Incluso me han puesto de jefa de varias personas y dirijo al estúpido de mi compañero que me hizo jugarretas, aunque es una mierda porque me han puesto muchísima más responsabilidad pero apenas me han aumentado el sueldo, es ridículo.

Bien. Te han ascendido para que sigas aprendiendo. Respecto al sueldo, ellos no te están pagando un poco más, tú les estás comprando más aprendizaje y además te pagan por ello, ¿recuerdas? Ahora tu nivel de aprendizaje ha subido un escalón.

¿Cómo te habla ahora tu jefe que estás más cerca de él? ¿Cómo hablas tú a tus compañeros ahora que sientes que mandas sobre ellos? ¿Qué haces ahora con el dinero extra que estás ganando?

Jessica, si te das prisa y aprendes lo que tienes que aprender ahí, te queda muy poco tiempo, disfrútalo. ¿Has pensado qué vas a hacer después?

— No. Aunque cada vez estoy más cansada de todo esto, no sé qué hacer, estoy pensando volverme a Ecuador.

Eso ya lo conoces y te fuiste porque no estabas feliz. ¿No hablamos una vez que te gustaría ir a otro país, aprender inglés u otro idioma, conocer a más personas y descubrir otros lugares del mundo?

— Sí, claro, me encantaría, pero no sé con quien irme, me da muchísimo miedo.

Y Jessica me estuvo varios minutos hablando sobre todo lo que le daba miedo, contándome primero con detalle todas las razones para no ir a otro país y para sí quedarse en su trabajo que detestaba, y después contándome cómo lo que tendría que hacer sería volver a Ecuador, de donde se había ido infeliz hace unos meses.

Entonces le conté algo.

Jessica, imagínate a una mujer maltratada. Su marido le trata mal, le habla con desprecio y a veces incluso le pega.

Pero ella no se va, se queda ahí, con él.

Es libre para irse pero ella no lo sabe o lo ha olvidado, y como no lo sabe o lo ha olvidado no hace uso de su libertad.

Podría estar ella sola disfrutando de la vida pero ella no se lo cree.

Podría estar con otras millones de personas en el mundo que le tratarían bien y con amor y respeto.

Pero ella tiene miedo a irse.

Tiene miedo a estar sola y también tiene miedo a estar con él.

A veces se siente tan mal que lo único que quiere es que todo eso acabe pero no sabe ni por dónde empezar porque todo da miedo y todo es muy confuso.

La mayor parte del tiempo ni siquiera se siente con fuerzas para irse porque, dice, está anulada, y en esos días que sí se siente con fuerzas, le vuelve a entrar miedo.

Y como tiene miedo, sigue ahí.

Ella cree que por lo menos está calentita, a veces cree que estar ahí es mejor que estar en otro sitio.

Ella ve eso porque ha perdido la capacidad de ver.

No sabe que el mundo le está esperando.

Jessica, todos somos a menudo esa mujer maltratada que no quiere o no sabe irse.

También todos sabemos qué pasa en nuestra vida cuando decidimos irnos, qué pasa cuando pasamos el umbral de eso que nos da tanto miedo, qué pasa cuando nos vamos del lugar donde estábamos frustrados, tristes, cansados… pero calentitos.

El miedo es casi siempre la señal del cuerpo que nos avisa de qué tenemos que hacer, es su forma de alertarnos de que necesitamos un cambio.

¿Cómo sabrás identificar el cambio que más necesitas hacer en tu vida? Lo sabrás porque será aquello por lo que sientas más miedo en ese momento.

¿Quieres seguir siendo la mujer maltratada, o quieres disfrutar de la vida, amar y ser amada?

¿Quieres quedarte en un trabajo que no soportas, o quieres viajar, aprender idiomas, conocer a muchas personas y seguir subiendo escalones de conocimiento?

Jessica se compró un billete para Londres unos días después, y es posible que crea que lo hizo porque yo «le motivé a hacerlo».

Lo que no sabe Jessica es que yo no tengo nada que ver, que es ella quien ha escuchado al universo expectante, que es ella quien se ha quedado mirando sus miedos, y que es ella quien ha dado el primer paso para aprender a controlar al gigante de su interior.

Capítulo 3. Pide. Dirigiendo a tu gigante interior

Querido lector, querida lectora, como ya te dije en la Carta a los Reyes Magos, tienes unas capacidades en tu interior que te asombrarían si las despertases y las pusieses en acción.

Tú que estás leyendo esto, seas quien seas y hayas nacido donde hayas nacido, seas del color de piel que seas, del género que seas, y de la estatura o del pasado que tengas.

Tú eres inmenso/a, enorme, gigante.

Y si primero has sido capaz de escuchar y despertar a tu gigante, después has sido capaz de mirar tus miedos y controlar a tu gigante, entonces sólo te queda pedir y dirigir a tu gigante allá donde tú quieres que vaya.

Porque tu gigante interior sólo va a ir donde tú le pidas.

Y sólo vas a pedir poniendo en marcha la mayor fuerza que tienes. Tu decisión.

Por eso ahora te invito a que escribas la verdadera Carta a los Reyes Magos, la carta que todos deberíamos haber escrito desde niños, la carta que nadie nos enseñó a escribir.

Cómo dirigir a tu gigante interior

Coge un boli y un papel, o mejor, coge un bonito cuaderno al que llames de una manera épica como «Despertando a mi gigante», o «Este es el lugar donde escribo qué quiero hacer en mi vida y cómo conseguirlo».

Dibuja una línea en medio.

No puedes hacerlo en tu ordenador en un word o en un excel, ni en tu Ipad, ni en tu móvil. Tienes que hacerlo con boli y un papel. Si me preguntas en los comentarios si quieres te explico por qué.

En la columna de la izquierda escribe en grande «qué quiero en mi vida», en la columna de la derecha escribe en grande «cómo lo voy a hacer».

Debajo de «qué quiero hacer en mi vida» escribe en dos o tres palabras aquello que más quieres hacer, aquello que te gustaría tener en tu vida, aquello que te gustaría ser.

Ahora, en la columna de la derecha explica en muy pocas palabras por cada punto, los pasos para conseguirlo.  Cada palabra que escribas tiene que ser una acción concreta que te haga avanzar, no puedes poner cosas vagas o que no sepas cómo hacer.

Muchos de los pasos que escribas tienes que poder hacerlos hoy mismo, ahora mismo, con tus herramientas y con tu conocimiento. Da pasos pequeños pero firmes en la dirección hacia lo que quieres.

Te pongo un ejemplo real que hice hace poco y un ejemplo que haría si tuviera la necesidad:

Qué quiero en mi vida:

Vestir con más elegancia para sentirme más a gusto, gustarme más y para atraer más.

Cómo lo voy a hacer:

  1. Voy a verme cinco vídeos de youtube sobre vestir con elegancia.
  2. Voy a leer y comprender dos artículos sobre la diferencia entre la buena y la mala calidad en la ropa.
  3. Voy a preguntar a mis dos amigos más elegantes cómo hacen para vestir con elegancia. Dónde compran, si tienen algún proceso, cómo eligen.
  4. Voy a observar a cómo visten las personas que encuentro en la calle, tratando de identificar qué me gusta a mí.
  5. Voy a entrar a diez tiendas de ropa sin comprar, y voy a pasear entre las prendas, tocándolas e identificando lo que considero buena y mala calidad.
  6. Voy a probar todo tipo de prendas sin comprarlas, una tras otra, y voy a identificar qué me sienta bien, cómo me veo mejor, más elegante, más seguro, más yo.
  7. Voy a tener mis tiendas y marcas de ropa de referencia.
  8. Voy a tirar, donar o regalar todo lo que hay en mi armario que no me sienta bien.
  9. Cuando tenga toda la información, voy a invertir 300 € en comprar nueva ropa a mi gusto que me haga sentir más elegante.

Qué quiero en mi vida:

Dejar mi trabajo que odio y vivir en otro país, como Inglaterra o Italia.

Cómo lo voy a hacer:

  1. Si no hablo el idioma y tengo miedo, voy a buscar a personas en internet que cuenten sus experiencias yendo a otros países y no hablando el idioma.
  2. Si no hablo el idioma y quiero familiarizarme con él antes de llegar, voy a usar treinta minutos diarios de una aplicación para aprender idioma como duolingo.
  3. Voy a buscar en google y en youtube las mejores ciudades o pueblos de Inglaterra o Italia para vivir con mis necesidades y gustos actuales. (Mucha fiesta, que sea una ciudad pequeña de estudiantes universitarios, o que sea grande y diversa, que esté cerca del campo, etc).
  4. Voy a ver el mapa del país para familiarizarme, ver distancias, ciudades, pueblos, universidades.
  5. Con esa información, voy a identificar el sitio que más me gusta.
  6. Voy a identificar cuánto dinero necesitaría para vivir ahí durante tres meses si no encontrara trabajo.
  7. Voy a ahorrar cada mes doscientos euros  hasta conseguir esa cifra, metiendo cada primero de mes el dinero en otra cuenta o una hucha.
  8. Cuando tenga el dinero suficiente, voy a comprar un billete de ida para el país.
  9. Voy a mirar precios de hostales y habitaciones.
  10. Si me da miedo ser estafado en el alquiler de una vivienda, voy a alquilar una habitación de hostal diez días para poder mirar las habitaciones cuando haya llegado allí, preguntando a los trabajadores de hostales o en las inmobiliarias locales.

Si escribes cosas abstractas, no sirve.

Si escribes cosas que están a más de dos escalones de conocimiento de lo que sabes hacer hoy, no sirve.

Si no escribes algo que puedas empezar a hacer ahora mismo, en este preciso instante, que te acerque un paso al objetivo que quieres, no sirve.

Pide, es navidad, siempre es navidad cuando tienes decisión, es gratis, pide lo que quieras, puedes tener, ser y hacer todo lo que quieras, sólo tienes que pedirlo y escribir los pasos que hoy conoces para llegar allí.

Tu mente quiere que te quedes calentito/a donde estás, cansado/a y triste, pero el gigante que tienes en tu interior sabe exactamente lo que es mejor para ti.

Escúchale, pídele, hazlo y empezarás a descubrir quién eres y qué puedes hacer.

Gracias por leerme.

Fotografía de portada Pixabay.

 

Comments

  1. Yolandiña - 6 enero, 2020 @ 1:31 pm

    You inspire me. Great topic and good examples 🙂

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