Cómo no tuve que vencer la timidez para ser valiente

No están las personas que tienen dinero y luego el resto. Están las personas que no tienen vergüenza, y luego el resto.

Me habían citado en el número 20 de Zelena Street para darme una clase de movimiento libre, coordinación y animal flow.

Cuando llego allí no veo por ningún lado un cartel que me indique dónde está la sala. De repente aparece en la penumbra del callejón un hombre vestido de militar y me empieza a hablar en ucraniano como preguntando, ¿puedo ayudarte?

¿Soma?. — Le digo— .

— Aaaah, Soma, sígueme. — Supongo me dice —

Entonces el ucraniano vestido con un enorme bigote me indica que entre por aquella viejísima puerta de un edificio de la era soviética y suba al piso tres. Soma.

Mientras subo me doy cuenta que cada escalón cruje más que el anterior y que el olor de la madera busca mi nariz aunque yo no quiera. En ese instante me recuerdo que estoy de viaje, que estoy viviendo un momento precioso, y que estoy apunto de vivir otro aún más bonito. Honra el momento, digo para mis adentros.

Cuando llego al piso tres Kateryna Smirnova me está esperando, la puerta está abierta y una música absurdamente buena se escapa desde unos potentes altavoces que se encuentran en las esquinas de una enorme y diáfana habitación con más de cien años.

Mientras entro y me descalzo ella me dice con una sonrisa de oreja a oreja; ¡Bienvenido!, espero que te guste.

En mitad de la sala hay unas seis mujeres y un hombre muy juntos, todos dan microsaltitos y mueven sus cuerpos como si estuvieran siendo presa de incontrolables espasmos. Agitan sus brazos, sus piernas, sus manos y sus cabezas al aparente ritmo de la canción.

Cuando veo la escena me quedo así como un buho de escayola y pienso: Creo que hoy no es el día para bailar ni para aprender cosas nuevas, mejor me siento tranquilamente, les miro, y ya si eso el próximo día bailo, ya más concienciado.

Lector o lectora, tengo que confesarte que en esta ocasión he sido muy rápido. La emoción del miedo hizo su aparición en mi pecho primero y después se expandió por todo el cuerpo, yo la sentí, la miré, sonreí y pensé: «Si te enfocas en lo que conoces, obtendrás lo que conoces, si te enfocas en lo desconocido, crearás una posibilidad».

Y ya está.

Lo que sucedió después es que me quité el abrigo, los calcetines y la bufanda y, en vez de sentarme a mirar la escena parado por la vergüenza como tantas y tantas veces hice antes en mi vida, me acerqué a ellos y saltito tras saltito dejé que la experiencia entrara en mí.

Entró tanto en mi cuerpo la experiencia del baile que en unos pocos minutos no había hueco para el miedo, y es justo en ese momento cuando pensé en escribir este artículo.

Espero te guste porque he tardado treinta y cinco años en poder hacerlo 😃.

¿Eres tímido/a? te entiendo

Mucha gente que me conoce en persona piensa que no soy tímido porque me han visto hacer cosas que a la mayoría de los mortales les dejaría petrificados, sin embargo, tu propia realidad, como casi siempre, es diferente a lo que otros piensan de ti.

  • Hasta los veintitrés años no fui capaz de dar un beso a una mujer. Desde mi primer beso a los dieciséis hasta los veintitrés, fueron ellas quienes me besaron (lo cual redujo drásticamente las experiencias que pude disfrutar).
  • Hasta los treinta y un años no fui capaz de bailar (y aún estaba lejos de disfrutar haciéndolo).
  • Hablar en público era algo inviable. Cuando estaba en la escuela de diseño gráfico nos hicieron hacer una presentación y fui al único de la clase al que le dijeron: Antonio… anda, siéntate y el próximo día lo intentas.
  • Hasta los veinticuatro años yo también pensaba que eso de viajar solo era absolutamente imposible. También ir al cine solo, ir a un restaurante solo, etc.
  • Eso de acercarme a hablar con alguien así porque sí estaba dentro del cajón de los «ni de coña».

Cuando digo que te entiendo es que créeme que te entiendo. Quiero decir que imagino tu sensación de agobio por no atreverte a vivir como los demás, a hacer cosas como los demás, a experimentar como los demás, a reír como los demás, a fluir como los demás. Quiero decir que entiendo que pienses que estás mal hecho, o que te preguntes por qué eres tan sensible, o tan vergonzoso, o tan miedoso.

Quiero decir que sé lo que significa quedarse ahí de pie tratando de pasar desapercibido.

Quiero decir que entiendo lo que significa que ni siquiera entiendas qué está pasando y por qué eres diferente y que simplemente te encuentres en un estado de confusión e inacción.

Lo que a menudo escucharás sobre vencer la timidez

Aunque no lo suelo hacer nunca, antes de escribir este artículo he ojeado qué decían otras personas respecto al tema de «cómo vencer la vergüenza», la timidez, o cualquiera de las muchas maneras que la gente usa para llamar a una misma emoción: Miedo.

Me he encontrado consejos que están muy bien como «exponte de manera progresiva», o «acepta que eres tímido antes los demás y así te quitarás la presión de tener que ocultarlo»  y otros que, en mi manera de ver el mundo, no sirven para nada y solo crean más confusión.

Si me lees habitualmente ya sabrás lo que opino de la mayoría de lo que escucho por ahí.

Aquí dejo algunos de esos consejos para vencer la timidez que no te ayudarán jamás a ser más valiente:

  • ¡No tienes nada que perder!
  • El no ya lo tienes. (Me encanta la manera en la que Pablo Arribas describe aquí exactamente mi pensamiento).
  • Adopta una postura de confianza.
  • Ten en cuenta que las otras personas también son tímidas.
  • Compórtate de forma auténtica.
  • Sigue a tu corazón. (¿Sigue a tu corazón? ¿En serio? ¿Qué mierdas significa eso?).
  • No seas tan duro contigo mismo.
  • Piensa que hay grandes personajes de la historia que eran tímidos.
  • Relájate y confía en ti mismo.
  • Apúntate a mi curso de 99,9 € de cómo vencer la timidez now.

En fin. Te cuento esto aquí aun a riesgo de que pienses que soy un viejo gruñón criticando lo que hacen otros. La razón por la que expongo lo que dicen otras personas (consejos que llevo escuchando toda mi vida) tiene un fin más allá de criticar o señalar, y lo hago con la única premisa de que te des cuenta de algo sobre lo que hablaré mucho en este blog: La mayoría de las personas que vas a conocer en tu vida aún no se han dado cuenta de que, casi todo en la vida, se soluciona de una sencilla manera de la que pocos hablan.

Cómo perder la vergüenza (o cómo la perdí yo) en 3 pasos

Soy consciente de que en los últimos años de mi vida he hecho algunas cosas que verdaderamente dejarían de piedra a muchos, y quiero que comprendas que si te digo esto no es por otra razón que para que sepas que, si quieres, tú podrías hacer exactamente lo mismo (o al menos intentarlo y sentir cómo una cálida sensación invade tu cuerpo).

  • Me encanta desayunar, comer y cenar en cualquier lugar, ir al cine, teatro, exposición o evento sin más compañía que mí mismo. De hecho es tan natural en mí ahora que hasta me cuesta un esfuerzo el pensar cómo podría no ser así.
  • He viajado solo por muchos países durante mucho tiempo.
  • He hospedado en mis casas a personas que no conocía provenientes de muchísimos países del mundo.
  • He dado una clase de Yoga ante ciento treinta personas a los pocos días de recibir el título de profesor de Yoga.
  • He dado pequeñas charlas ante clases de treinta alumnos sin nada preparado y sin experiencia en charlas ni hablar en público.
  • Me he acercado a personas y les he dicho que me encantaría conocerlas. Algunas han sido mis parejas y otras me acompañaron en algunas de mis más maravillosas aventuras. De eso hablaremos tranquilamente en el capítulo de «cómo ligar más y mejor», donde te contaré entre otras cosas cómo alguna vez he escrito mensajes a personas que apenas conocía de un ratito diciendo «Me encantaría prepararte un desayuno y luego hacer el amor, ¿te apetece?» y me han dicho «¿En serio? ¡Genial! voy para allá».
  • Hace tres semanas di mi primera charla en un evento para aprender a hablar en público y cuando terminé vinieron varias personas a preguntarme que cómo podía ser mi primera vez.

Eso y otras tres o cuatro (cientos de) cosas más he hecho en los últimos años que antes también creía imposible, y lo mejor de todo es que cuanto más pasa el tiempo y más aplico lo que he aprendido y que ahora compartiré contigo, más aventuras puedo vivir, más confianza tengo, y más tengo la sensación de tener una vida con sentido.

Paso 1 para ser valiente. El paso verdaderamente importante del que probablemente no has oído hablar

Ámate. Eso es todo.

Como ya te conté en el capítulo anterior de cómo ser feliz, el amor es una frecuencia elevada a la que cualquier ser humano puede acceder, una energía. (Te recuerdo que puedes leer esto en el libro «Dejar Ir, del Dr. David Hawkins).

Amarse a uno mismo es algo que o bien se aprende en la infancia viendo a otras personas cómo se aman a ellas mismas, o bien lo aprendes por tu cuenta cuando eres mayor. Ver a adultos amarse a ellos mismos es algo exepcionalmente raro, algo a lo que, desafortunadamente, pocos seres humanos hemos tenido acceso en esta sociedad.

¿Qué es amarse a uno mismo? Trabajar tu cuerpo con delicadeza, hablarte con palabras calmadas y de paz, comer sin voracidad, dedicar tiempo a tu desarrollo personal en todos los sentidos, tener el mando a distancia de tus emociones, tener pensamientos positivos sobre ti.

¿Y qué tiene que ver el amor propio con ser valiente?

Verás. En realidad no existe tal cosa como «amor propio». El amor, precisamente por ser amor, no entiende de propio o ajeno. El amor es amor, y lo bonito del amor es que empieza dentro de ti y, como consecuencia de su crecimiento, empieza a salir y, cuando sale, toca a otras personas y ellas lo perciben.

Sí, sí, —dirás—. Muy bonito. ¿Pero qué tiene que ver el amor con ser valiente? 😧

Pues que la valentía, la verdadera valentía, la valentía no fingida, la valentía que transmite confianza, la valentía que hace que otros se queden mirándote con cara pensativa y ojos brillantes de admiración, esa valentía, en realidad es la que se produce cuando actúas movido por el amor y no por el miedo, con la confianza en que pase lo que pase no pasará nada malo porque todo está bien, porque aceptas las consecuencias, porque te has desapegado del fruto de la acción y sólo te mueves guiado por el sentimiento de paz que te produce la acción.

¿Y cómo se desarrolla el amor? Eso lo veremos en otros capítulos, pero por ahora puedo decirte que pienses en cómo tratarías a una persona a la que amas y luego lo apliques contigo. Bueno no, olvida lo que te acabo de decir porque esto ha sido un consejo bastante de mierda, ¿sabes por qué? porque la mayoría de las personas creen que se aman cuando, en realidad, están muy lejos.

¿Alguna vez te has preguntado qué es verdaderamente la asertividad? La asertividad es confiar en ti, es amarte, es creer en tu criterio, es respetarte como individuo, es respetar tu opinión frente a la opinión de otras personas.

Así es como yo he empezado a ser verdaderamente valiente: Cuanto más he trabajado en mí, cuanto más he sido consciente de mis capacidades, cuantas más palabras de amor me he dedicado, cuantos más falsos techos he roto, cuantas más cosas que me hacían daño he apartado de mi vida, cuanto más Yoga, más baile, más meditación he hecho, es cuando he empezado a ser valiente.

¿Hay otros caminos? Estoy seguro que sí, yo te estoy diciendo el mejor y más rápido que conozco.

Recuerda, algunas personas lo vieron en la infancia, otras personas lo tenemos que aprender. Y es perfecto.

Repite conmigo: ser -> hacer -> tener

Paso 2 para vencer la timidez

Hay muchos consejos en forma de frases que no me aportan valor, y hay otros que han dado la vuelta a mis emociones y estas se han quedado frente a mí mirándome a los ojos. La frase que más me ayudó en el proceso la dijo mi amigo Pepe al poco de conocerle:

«Mis padres me enseñaron que sólo tenía que estar avergonzado de las cosas malas».

Paso 3

Hace unos días leí en el libro «Deja de ser tú» de Joe Dispenza, la frase más potente que he leído hasta ahora para atreverme a tomar acción.

La mera comprensión e interiorización de esta frase puede obrar milagros;

«If you focus on the known, you get the known,
if you focus on the unknown, you create a possibility»
.

Si te enfocas en lo conocido, obtendrás lo conocido, si te enfocas en lo desconocido, crearás una posibilidad.

Es algo parecido a lo que dice mi amigo Juan sobre las inversiones: No existe inversión mala. Todas las inversiones tienen o tuvieron el potencial de crecer, y eso es precisamente lo que las hacía valiosas.

Si te enfocas en lo conocido, es decir, si no tomas acción, ya sabes lo que te espera, sabes cómo será tu camino a casa, dónde y cómo será la manera en la que te laves los dientes mañana al despertar, cómo será el desayuno que tomarás, cómo será el idioma que hablarás, cómo será la temperatura del agua que te duchará, cómo será el camino que te llevará al trabajo, a qué hora te despertará el reloj, cuánto dinero recibirás a final de mes, cómo será tu baile, cómo será tu mirada, cuáles serán tus recuerdos, cómo será tu pose, cuáles serán tus habilidades, cuáles serán tus mejores besos, quiénes serán tus amistades.

Sabrás todo eso porque es lo que llevas teniendo toda tu vida.

Pero… ¿Y si te enfocas en lo desconocido, es decir, si tomas acción, qué ocurrirá? No lo sabes, y eso, para muchos como yo, es lo más grande de todo.

Gracias por leerme.

Pd: Aquí puedes ver a una persona bailando y fluyendo, bajita, adorable y con el pelo a tazón, y a una persona que hace años decidió que ya bastaba de quedarse mirando la vida. Si en unos años me ves bailar frente a miles de personas de una manera natural y fluida, no creas que nací así, yo tuve que aprenderlo.

Pd 2: Sí, ya sé que esta canción mola mucho.

Fotografía de portada.

Comments

  1. Patricia - 7 noviembre, 2019 @ 9:50 pm

    Bailas genial!!
    Gracias gracias por compartir

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