Cómo ser rico. (Realmente rico, digo).

Salvo honrosísimas excepciones, existen sólo dos maneras para ser rico, realmente rico. Vamos a verlas.

Hace unos meses estaba con el hijo de mi prima, Gael. Tendrías que verle con sus cinco años. Mi sobrino parece más seguro de sí mismo y con más iniciativa de la que he visto en la mayoría de los adultos, incluido yo mismo, por supuesto.

Resulta que mi prima es violoncelista profesional, de esas que tiene su propia obra de teatro y llena salas durante meses, o de vez en cuando le llama algún músico de los que salen todos los días en la tele para que toque en un estadio frente a cincuenta mil personas. Cuenta mi tía que mi prima lleva la música en la sangre desde muy pequeña.

El padre de Gael también es músico, violinista profesional. De esos que toca con Ara Maliquian desde hace años, se fue de Gira con M-Clan, y acompaña durante discos y discos a Quique González. Me cuenta mi prima que él también llevaba en la sangre la música desde muy pequeño.

Si pinchas aquí, verás al padre de Gael con veintipocos años creyéndose que era músico.

Pues el caso es que hace unos meses, cuando estaba con Gael, le pregunté: ¿Gael, a ti te gustaría ser músico de mayor como papá y mamá?

Yo SOY músico. Me respondió.

Justo en ese momento es cuando pensé en escribir este artículo de cómo ser rico, ya que acababa de entender a la perfección la primera y más importante manera para serlo.

Cómo ser rico: Manera número 1. Tus padres son ricos

En contra de lo que la mayoría de las personas piensan, uno no es rico porque sus padres sean ricos, al menos no por lo que ellos piensan, no por el hecho de que los padres tengan mucho dinero y muchas propiedades y después se lo vayan a dar a sus hijos. De ser así, una mera transacción material, esas riquezas acaban en ellos, con los hijos, esa riqueza ya no lo es y suele durar menos de una generación.

No.

Un hijo se convierte en rico si ha aprendido en su casa desde pequeño cómo ser rico.

¿Por qué crees que Gael me dijo con cinco años que él ERA músico? Porque desde que nació ha estado rodeado de partituras, metrónomos, pianos, violoncelos, armonios, armónicas, contrabajos, teclados, panderetas. Gael ha oído hablar cientos de veces de estrofas, y corcheas, y pentagramas, y arreglos.

Gael se ha quedado dormido con el sonido del piano tocado a cuatro manos por sus padres. Gael se ha despertado con la guitarra y la voz de su padre. Gael ha sido acunado con el violoncelo de su madre y el violín de su padre. Gael ha escuchado desde pequeño a Serrat y a Queen y a los Beatles y a Vivaldi. Gael ha cantado Mediterráneo y Peor para el sol que se mete a las diez en la cama.

Cuando Gael estaba en la tripa de mi prima, sentía las vibraciones de un violoncelo, sentía las obaciones de un público agradecido.

Gael ha conocido a las decenas de amigos músicos de sus padres y lleva toda la vida escuchando palabras como “manager, mucha mierda, caché, componer, musa, creatividad, cartel de lleno, butacas vacías, precio de la entrada, entrevista de radio, tocar en la calle, escenario”.

A Gael le han regalado baterías para niños, guitarras para niños, violines para niños.

Gael no intentó ser músico, Gael ERA músico.

¿Comprendes? Por eso Gael era músico a los cinco años. Y date cuenta de que no he mencionado ni una sola vez la palabra “música” en las frases anteriores. Aunque, créeme, Gael sí escuchó hablar de la palabra música cada día de su vida.

Entonces, ¿cómo se hace rico un niño?

Un niño se hace rico si escucha palabras de sus padres como negociar, toma de decisiones, acciones, compra venta, inversión, deuda, liquidez, dividendos, empresa, empleados, impuestos, gestor, ganancia, pérdida, importación, exportación, gestión del miedo, fondos índice, ronda de inversión, entrevista, recursos humanos, viaje de negocios, renting, Sociedad anónima, conferencia, business angel, start-up.

Un niño se hace rico si en casa ve a sus padres leyendo biografías de Eistein, o Amancio Ortega, o Nicola Tesla, o Abraham Lilcoln.

Un  niño se hace rico si ve a sus padres leer revistas del Ibex 35 o de Nikkei 225.

Un niño se hace rico si vienen a casa amigos de sus padres y escucha palabras como: ahorro, movimiento inteligente, buena oportunidad, consejeros, me voy de viaje porque ha salido una buena compra, aprendí en Estados Unidos, riesgo controlado, buen trato.

Un niño se hace rico si cuando es pequeño y le dan diez euros le dicen: De esos diez en realidad sólo tienes ocho, porque los otros dos los vas a guardar para el futuro.

¿Qué es el futuro, mamá? Tú ahorra y luego te lo cuento.

Un niño se hace rico si cuando se ha gastado los cinco euros que le han dado para comprar golosinas, le dicen: no hay más dinero hasta la semana que viene.

Un niño se hace rico si cuando le pregunta a sus padres si puede comprar veinte peonzas a un euro para llevarlas al colegio y venderlas a dos euros, los padres le dicen: Toma treinta, buena idea.

Un niño se hace rico si cuando el niño viene llorando a casa porque le han robado las peonzas o las ha perdido, los padres le dicen: No pasa nada, son sólo peonzas. ¿Qué has aprendido? ¿Cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez?

Y no he mencionado ni una sola vez la palabra dinero. Aunque, créeme, un niño de padres ricos si escucha la palabra dinero cada día de su vida.

Cómo ser rico. Manera número 2. Aprendes a ser rico

Cuando tenía dieciocho años no tenía ni la más remota idea de qué hacer con mi vida. Nadie me había explicado cómo vivir, no lo había aprendido en casa. Lo único que yo sabía por entonces era emborracharme los fines de semana, y la verdad es que se me daba absurdamente bien.

Aún así, mi madre me dijo que por qué no estudiaba algo relacionado con los ordenadores. Estudié un grado medio de preimpresión en artes gráficas y luego un grado superior de diseño gráfico.

Yo sólo sabía emborracharme, pero me rodeé de cuentahilos, tipografías, pantoneras, ordenadores mac, periódicos, revistas, logotipos, carteles, tarjetas de visita, Photoshop, Indesign, QuarkXPress, Freehand, Illustrator. Mis profesores hablaban de imprentas, de estudios de diseño, de diseñadores, de maquetadores, de cmyk, de rejilla base, y colores primarios y colores secundarios…

Y así, poco a poco, un buen día puse en mi currículum que era diseñador gráfico, salí al mercado laboral y me contrataron.

Yo a los dieciocho años era un cántaro vacío y a los veintidós estaba bastante lleno. Bebí tanto diseño gráfico que, un buen día, puse en mi currículum que era diseñador gráfico. Bebí tanto diseño gráfico que, años después, creé un Estudio de Diseño Gráfico y venían clientes de todo Madrid a verme porque yo me había creído que era diseñador gráfico y mis acciones apuntaban a que era lo más parecido a un diseñador gráfico.

He escuchado incluso a personas que decidieron ser médicos aunque sus padres no eran médicos. A los dieciocho años no habían visto un médico mas que aquella vez que fueron al hospital a visitar a su abuela enferma, pero aún así tenían en la mente eso de ser médicos.

Querían ser médicos.

Lector, lectora, lee por favor esto con atención: QUERÍAN ser médicos.

“If there is a will, there is a way”. (Si hay voluntad, hay un camino).

Y, poco a poco, esa idea de ser médicos empezó a ser cada vez más persistente en sus mentes. Fue tan persistente que empezaron a preguntar a sus profesores de instituto dónde había sitios donde ver a otros médicos. Preguntaban si en su ciudad había lugares donde había médicos que enseñaban durante seis años cómo ser médicos. A veces tenían que irse a otras ciudades para ver si lo encontraban allí.

Poco a poco empezaron a ir a sitios donde había médicos. Leyeron libros de médicos. Conocieron a otras personas que querían ser médicos. Fueron incluso a tomar cervezas con personas que llevaban dos años más que ellos queriendo ser médicos y les preguntaron qué estaban aprendiendo sobre cómo ser médicos. Leyeron blogs de medicina, revistas de medicina, libros de medicina.

Fueron a lugares donde había hombres y mujeres que llevaban treinta incluso cuarenta años siendo médicos, a veces algunas de esas personas habían tenido madres y padres que eran médicos y ellos mismos habían nacido médicos, por eso sabían todo sobre cómo ser médicos y les encantaba enseñar a los estudiantes a ser un médico porque ellos mismos amaban la medicina.

Poco a poco empezaron a escuchar palabras como enfermedad, hospital, bases celulares de la genética humana, embriología, inmunología, epidemia, corazón, ventrículo izquierdo, aorta, salud, médico interino residente, anatomía, oscultor, laboratorio, tomografía, especialidad, angiología, centro de salud, dermatólogo, trauma, anestesia, voluntariado internacional.

Cuando esas personas se cruzan a otro médico en el bar le preguntan cosas como: ¿Y cuál es tu especialidad? ¿cuántos años te quedan de MIR? Perdona la pregunta pero, si no es mucha indiscreción, ¿cuánto ganas?, ¿vas a irte a la privada? ¿haces muchas guardias? ¿cómo elegiste especialidad? ¿fue vocacional?

Muchas de las personas que a los dieciocho años quisieron ser médicos, a los veintidós abandonaron. Otros muchos en cambio siguieron creyendo y creyendo y poco a poco se daban cuenta cómo poco a poco iban llenando su vasija con gotas de médicos.

Algunas personas incluso después de estar seis años rodeados de médicos aprendiendo de ellos decidieron estar cinco años más, ya que ellos no querían ser médicos sino un tipo muy particular de médicos, querían ser el tipo de médicos que ellos habían elegido.

Pasaron los años y, un buen día y después de tantos libros, tantas personas, tantos lugares, y tantas horas invertidas, se dieron cuenta de que podían escribir en su currículum “Soy médico”. Escribieron tanto en su currículum “Soy médico” y hablaron con tantas personas interesadas en conocer a médicos que un buen día sonó su teléfono y les invitaron a ir a un lugar donde había otros médicos que decían que eran médicos.

Al día siguiente, esa persona que años atrás no había visto jamás un médico, dijo de repente a un extraño:

Soy la Doctora Elisa, su médico. Incluso lo ponía en su puerta. “Dra Elisa, Médico de Familia”.

Entonces, ¿cómo puedo ser rico si mis padres no eran ricos y no me enseñaron a ser rico y tengo que aprenderlo por mi cuenta?

Cómo ser rico paso a paso (cuando no has nacido rico)

Aún no soy rico, pero poco a poco voy aprendiendo cómo serlo y tengo la sensación de que ya sé cómo. Al igual que el año pasado me puse las botas y empecé El Camino de Santiago sin saber muy bien dónde estaba la Catedral, hace años empecé a caminar por el sendero de la abundancia, de la riqueza, y hace unos meses vi por fin a lo lejos Santiago.

Sé dónde está. Sé ir. Llevo las botas, llevo la mochila, llevo la credencial del peregrino. Ahora sólo me queda seguir caminando y verlo con mis propios ojos y, mientras tanto, voy contándote lo que aprendo en el camino.

Y como mis padres no eran ricos (de hecho mi padre sí lo era aunque él no lo sabía, y cuando no sabes que eres algo generalmente es muy difícil comportarte como tal), yo he tenido que aprenderlo.

Por eso llevo años llenando mi vasija, gota a gota.

En el próximo capítulo te contaré exactamente todo lo que sé sobre cómo ser rico paso a paso y, más importante, qué es exactamente para mí la riqueza.

Como aperitivo, te contaré qué he hecho para en menos de 7 meses pasar a ganar 7 veces más, trabajar 70 veces menos, y ver mis posibilidades multiplicadas por 700 veces.

Fotografía de portada.

Comments

  1. Elisa - 9 septiembre, 2019 @ 1:54 pm

    Excelente artículo Antonio! Me encanta la visión que das del tema, porque realmente asi funciona todo. Me ha parecido precioso cómo has descrito lo de tu primito, y lo de los médicos más. Estoy deseando leer el siguiente artículo! Un abrazo fuerte

    • Antevez - 23 septiembre, 2019 @ 12:59 pm

      ¡¡Muchas muchísimas gracias por tu comentario Eli!! Y sobretodo muchas gracias por leerme.

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