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Ricos y Libres

El blog de Antonio Herrero Estévez

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Vacía tu cántaro

Antonio Herrero Estévez · May 15, 2026 ·

En la película que no te recomiendo ver si no quieres hacerte preguntas «They live» ocurre una cosa curiosa.

Unos tíos crean unas gafas para ver la realidad.

Cuando te las pones, comprendes este mundo en el que estamos.

Cuando te las quitas, no.

Si te las pones, ves que el dinero no es lo que parece.

La publicidad no es lo que parece.

Algunas personas que caminan por la calle no son lo que parecen.

La pornografía no es lo que parece.

Los políticos no son lo que parecen.

Entonces el protagonista, que se ha puesto las gafas, trata de enseñarle a un amigo suyo lo que ve con las gafas.

Le dice: póntelas y míralo por ti mismo.

A lo que el tío le dice que no, que no se las pone.

Pero póntelas hombre, si tan sólo te las pones lo vas a ver.

—No.

Luego inician una pelea del copón a puñetazos, una pelea que dura minutos y minutos y minutos de secuencia.

PERO PONTE LAS MALDITAS GAFAS JODEEEEEEEER.

—QUE NO ME LAS VOY A PONEEEEEEEEER.

Vale, ¿y cuál es la moraleja de la película?

Que no puedes obligar a una persona a ver la realidad.

Que la persona primero tiene que querer verla.

Como dice Lama Rinchen, en una persona así cuyo suelo no es fértil, no puedes plantar semillas de sabiduría.

Puedes quizás regar alrededor, pero no directamente.

Puedes dejar las gafas de ver la realidad en la mesa del salón para que quizás a él se le ocurra ponérselas.

Puedes regalarle un libro que hable del tema así como quien no quiere la cosa para ver si le da por abrirlo y leerlo.

Pero lo que no puedes hacer bajo ningún concepto es que se ponga las gafas por la fuerza.

Cuanto más intentes que se las ponga, más las va a rechazar.

Mira, te contaré un par de historias.

Historia 1.

El otro día estaba con una persona que dice a cada rato que le cuesta mucho respirar y que no recibe suficiente oxígeno, razón por lo que le han mandado usar un simpático aparatito que le ayuda a respirar y que le hace tener la sensación constante de ser un vegestorio a punto de morir.

(No tengo nada en contra de esos aparatitos, por si te lo estás preguntando, pues los aparatitos son herramientas, herramientas que tienes que saber usar sabiamente en un momento determinado para cumplir un determinado propósito y, cuando no necesitas las herramientas, las abandonas.

Con lo que sí tengo algo en contra es contra la ignorancia.

Con lo que sí tengo algo en contra es contra los intereses de las personas que van en contra de los beneficios de otras personas).

El caso es que a esta persona le dije:

——¿Sabes que hay ejercicios de respiración que sirven literalmente para aumentar el oxígeno en sangre y que sólo tienes que…?

—Me dicen que use esto. No puedo respirar.

——Escucha, te estoy diciendo que existen ejercicios para aumentar el oxígeno en sangre, para que no dependas siempre de este aparato.

—No lo sé, me dicen que use esto.

Entre tú y yo, amigo virtual, es verdaderamente alucinante a la par que espeluznante y una pizca acojonante tratar de hablar con el 95 % de los seres humanos.

Es como si estuvieran tan llenos que no fueran capaces de meter nada.

Como si tuvieran tantos virus y programas inservibles instalados en su computadora, que fueran absolutamente incapaces de procesar nueva y fresca información.

Como diría mi querido Sánchez Dragó en su (si mal no recuerdo) libro El camino del corazón, es una pena ver a un familiar morir por no ser capaz de… Ejem.

Historia 2.

El otro día fui a Correos a comprar la pegatina «medioambiental» para el coche, y según la compré un hombre que entraba me dijo:

——¿Sabes que no es obligatorio llevarla?

—Pues no lo sabía, mira, entonces entiendo que es otro modo de recaudar, ¿no?

Llegué a casa, busqué información y efectivamente no era obligatoria.

Cojonudo, había aprendido algo nuevo y el coste era de sólo 5 €.

Curiosamente a los pocos días estaba yo a mi vez en Correos haciendo unos envíos cuando vi a una señora que pedía la pegatina.

—No nos quedan, lo siento, están pedidas.— Le dijo el tío de Correos.

Entonces la señora empezó a decir que estaba muy apurada y que iba a viajar a Madrid y que estaba cansada de tantas multas y…

——Oye, ¿sabes que no es obligatorio llevarla?— Le dije a la buena señora.

—No lo sé, es que mañana voy a Madrid y estoy súper apurada y tengo que comprarla porque…

——Escucha, NO es obligatorio llevarla.

—No lo sé, es que mañana voy a Madrid y estoy súper apurada y tengo que comprarla porque…

——Ey, señora, estoy tratando de decirle que NO tiene que comprar la pegatina, que puede ir a Madrid tranquilamente sin ella.

—Es que mañana voy a Madrid y…

Dios santo. —Pensé yo—. Ese camión no lleva conductor.

Vale, ya sabes lo que dicen los maestros: vacía tu cántaro.

Ya sabes lo que dicen los sabios: no es lo que ignoras lo que te impide crecer. Es lo que conoces y que es erróneo.

¿Sabes? Para obtener la información verdadera, debes comenzar de cero.

Debes eliminar todo lo que crees saber sobre la realidad.

Debes borrar las líneas de código que te han escrito en tu mente desde que naciste para poder escribir nuevo código.

Tienes que cuestionar todo cuanto el hombre ha aceptado como valioso y necesario. J. Krishnamurti

Debes analizar cada pieza de información que ha entrado en contacto contigo y someterla a prueba.

Debes cuestionarte cada pensamiento.

Cada creencia.

Cada posibilidad.

Cada conexión entre la información que tienes y la realidad.

No podrás llegar a ser un buen arquitecto si te centras en lo que has aprendido en la carrera. —Lee el libro «The fountainhead» de Ayn Rand.

No podrás llegar a descubrir al ingeniero que hay dentro de ti si te centras en las líneas de código que has recibido.

No podrás llegar a ser un Picasso si aprendes de Picasso.

No podrás llegar a ser un buen copywriter si sigues llamándote a ti mismo «copywriter».

No podrás llegar a ser un buen coach si pretendes hacer lo mismo que el resto.

No podrás llegar a ser una buena psicóloga si no descubres tu propia psique.

No podrás llegar a ser una buena fisioterapeuta si crees que todo el conocimiento cabe en tus libros de carrera.

No podrás llegar a ser un buen yogui si sigues haciendo las posturas que tu profesor te guía.

Debes operar como creador y debes observar el mundo como lienzo en blanco.

Debes perder el respeto por toda autoridad que se ha erigido a sí misma como tal.

Debes olvidar todo lo que crees saber de ti mismo.

De tu mente. De tu cuerpo. De tu pasado.

Debes,

estar,

dispuesto,

a…

aprender. A crear. A conectar.

Oye, mañana voy a recomendar una película muy especial a todos los compradores del Manual.

Es una película que te hace pensar en las ilimitadas posibilidades a tu alcance.

Es una película que te hace cuestionarte la forma en la que se hacen las cosas en el mundo.

Que te hace cuestionarte todo lo que el hombre ha dado por valioso y necesario.

Es una película que te hace, en una palabra… CUESTIONARTE.

Así que si eres uno de los 558 compradores de Un Manual hacia la grandeza, pon tu email aquí antes de mañana viernes a las 12.

Si no eres uno de los 558 compradores del Manual, cómpralo antes de mañana viernes a las 12.

¿Eso es todo?

No, no es todo.

—What if I could tell you that you could be more?

Your life could be fuller.

That you are free to make you own decisions?

Your own choices?

—We don´t wear sunglasses. 

——We do know.

——Put them on.

—No.

——Life doesn´t have to be something that happen to us. All right? Just put the glasses on and you are gonna see.

—I can´t. Ok?

——You are my best friend buddy. If you change your mind, I´ll be around.

Película Free Guy

Y recuerda:

Ahora, Kalamas, no se guíen por informes, leyendas, tradiciones, escrituras, conjeturas lógicas, inferencias, analogías, acuerdos basados en reflexiones, probabilidades, ni por el pensamiento de que «este contemplativo es nuestro maestro». 

Cuando ustedes mismos sepan que «estas cualidades son hábiles; estas cualidades son irreprochables; estas cualidades son elogiadas por los sabios; estas cualidades, cuando se adoptan y se llevan a cabo, conducen al bienestar y a la felicidad», entonces deberían entrar y permanecer en ellas. 

Buda, Kalama Sutta.

 

Un Manual hacia la grandeza.

Put them on.

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