Esta mañana he despertado a las 7 con alarma. Y aunque mi mente quería mirar el móvil para ver qué había de nuevo, lo he apagado sin mirar nada.
Tras ir al baño, acto seguido, me he sentado a meditar. Una hora y pico, no me he puesto alarma.
Después fuerza, estiramientos y yoga.
He llenado la bañera con agua fría. Estoy en Polonia y el agua en invierno está fría de pelotas.
Cuando me he metido he olvidado todo lo que sabía sobre mantener la calma y he soltado gritos a lo Flanders.
No he aguantado ni un minuto.
He salido, me he secado, he entrado en razón y me he vuelto a meter.
Mira, ya no está tan fría.
He salido, y cuando salgo entiendo una vez más por qué hago lo que hago.
Entiendo por qué es importante atravesar esa primera resistencia.
Entiendo por qué el camino fácil no es el fácil y por qué el difícil conduce al fácil.
La sensación es indescriptible. El bienestar es casi incomparable. Mi cuerpo me lo agradece.
Después, desayuno: Antonio, honra cada cosa que entra a tu cuerpo.
Después me pongo a leer a Claude Hopkins, uno de los dioses (primeros dioses) de la publicidad. Antonio, honra cada información que absorbes. Nútrete con la mejor información que puedas encontrar/pagar si quieres ser capaz de dar buena información y si quieres obtener resultados fuera de lo común.
Después, empiezo a escribir. Antonio, comparte lo que sabes por el placer de hacerlo. Hace unos días vendiste 7 manuales tras un email. Sigue escribiendo, sigue compartiendo.
Esta está siendo (parte) de mi mañana en lo que va de día.
¿Que si he perdido el tiempo mientras hacía todo eso? —Dirás—.
Mucho. Quizás he perdido 45 minutos en tonterías que no aportan valor desde que me he despertado, pero la intención es haberlo perdido menos que ayer e intentaré que mañana lo pierda menos.
¿Que por qué te estoy contando todo esto y por qué se supone que te importa? —Dirás—.
Porque es fácil olvidar lo que sabemos que es correcto, y a veces simplemente nos tenemos que decir a nosotros mismos: sigue haciendo lo que haces.
A veces me tengo que recordar: No busques inventar cosas excepcionales, simplemente haz lo ordinario repetidas veces.
Si lo que haces es bueno y te beneficia… sigue haciendo lo que haces.
Si lo que haces te perjudica… encuentra la forma de cambiarlo.
Seas quien seas, confía en ti.
Sigue recordando.
Sigue haciendo lo que te beneficia.
PD: El otro día fui a casa de mi madre y vi su agenda de 2023. En sus objetivos del año vi tantas buenas intenciones y tantas palabras inspiradoras que me dio que pensar.
¿A ver si va a ser que esto del desarrollo personal funciona?