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Ricos y Libres

El blog de Antonio Herrero Estévez

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Sé feliz donde estés entrevista Ricos y Libres

Antonio Herrero Estévez · Dic 5, 2025 ·

Entrevistas de Gache Boccazzi de Sé feliz donde estés a Antonio Herrero Estévez de Ricos y Libres.

 

Entrevista 1: Cómo caminar hacia la grandeza.

Escucha la entrevista en Spotify.

Escúcha el episodio en Ivoox.

Escúchala en Youtube.

Transcripción entrevista 1:

 

Muy bienvenidos a un nuevo capítulo de Ser Feliz Donde Estés. Mi invitado de hoy se define a sí mismo como una persona que ve la vida con actitud de crecimiento y mejora. Vive en el campo, medita, escribe y vive en coherencia con lo que predica, pero no te imagines a un ermitaño. Creó varios negocios de éxito, uno de ellos es ricosylibres.com, una web en la que promueve el desarrollo personal y la espiritualidad.

Desde siempre se cuestionó todo. Descubrir el desarrollo personal y la espiritualidad supuso un punto de inflexión en su vida. Lo dejó todo y se fue a la India a formarse como profesor de yoga. Todos sus aprendizajes vitales los condensa en su nuevo libro, que acabo de terminar de leer y que tengo aquí conmigo como una joya. A veces siento que estoy escuchando a un viejo sabio y a veces a un niño que ha descubierto algo nuevo con ilusión e inocencia. Todo eso y más es Antonio.

Emocionado desde el inicio, llega a Madrid para grabar este capítulo, aunque vive en el campo. Está cansado porque se levanta a las tres de la mañana, pero ya ha meditado y eso le da calma. Hoy nos va a contar cómo vive y nos dará pautas y consejos para alcanzar la grandeza.

Como todo lo grande en la naturaleza, el crecimiento se produce gradualmente. Los árboles se hacen gigantes con el tiempo. Sus siete pilares hacia la grandeza son: agradecimiento, meditación, objetivos y propósito, hábitos, mente sana y fuerte, cuerpo sano y flexible, y dinero.

Antes de entrar en ellos cuenta cómo empezó. A los 18 años alguien cercano le dijo que parecía saber muchas cosas. Él siempre creyó que no sabía nada, pero siempre le gustó pensar y cuestionar. Empezó a leer y a interesarse por el desarrollo personal, lo cual aceleró todo. A partir de ahí comenzó un proceso más sistemático de aprendizaje.

Cuenta que cuando hacía unas prácticas, el último día le ofrecieron un puesto fijo y un buen sueldo para su edad. Pero vio que no tenía sentido aceptarlo. Tenía el sueño de irse a vivir a Inglaterra. Puso ambas opciones en la balanza y eligió la que le iba a aportar más crecimiento. Rompió muchos miedos: viajar solo, vivir fuera, enfrentarse a lo desconocido. Pero lo hizo porque intuyó que allí aprendería más que quedándose.

Para él nunca fue especialmente difícil elegir. No le pesaba la idea de estar ocho horas sentado en un sitio que no amaba. Si existía la posibilidad de vivir algo que le nutriera más, se lanzaba de cabeza.

Nunca trabajó para nadie, siempre fue autónomo. Y aunque ahora le parece fácil mirar atrás y entender esas decisiones, sabe que mucha gente no lo ve tan claro, especialmente cuando es joven. Pero insiste en que el criterio que siempre ha guiado sus decisiones es: ¿dónde puedo crecer más?

Su libro Un manual hacia la grandeza está disponible solo en su web. No lo muestra abiertamente, prefiere que la persona llegue a él mediante un pequeño puente: suscribiéndose antes. Al principio lo hacía como estrategia de venta, ahora lo hace porque le parece más genuino. Para él es importante que quien llegue al libro haya dado un paso consciente previo.

Antes de irse a la India estuvo viajando por América durante 18 meses. Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia… Después saltó a Asia. También vivió en Inglaterra un tiempo. Lo describe como su propio “viaje del héroe”: acciones de gran impacto que aportan enormes cantidades de información útil para la vida.

Viajar le expuso a personas, experiencias, libros, ideas y formas de pensar que nunca habría encontrado de quedarse en su barrio. Cada recomendación, cada encuentro, ampliaba su campo de acción.

A los 23 sintió por primera vez que era un auténtico ignorante. Su primer libro de desarrollo personal fue Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Al leerlo sintió la distancia abismal entre lo que sabía y lo que necesitaba saber para vivir mejor. Eso hizo que se pusiera las pilas.

Volvió, montó un estudio de diseño, lo tuvo cinco años y lo cerró cuando estaba en su mejor momento. Lo cerró para irse a viajar. Sabía que aunque mantener y ampliar su estudio le aportaría algo, viajar por América sin billete de vuelta le aportaría mucho más.

Lo mismo le pasó en 2020. Quería comprar una casa en Madrid, pero cuando vio venir lo que estaba ocurriendo pensó: ¿dónde aprenderé más, encerrado en un piso o viviendo en el campo? Y se fue al campo. Siempre trata de actuar rápido cuando entiende lo que está ocurriendo a su alrededor.

Vive ahora en el campo, buscando coherencia. Pero sabe que la coherencia total es casi inhumana. La coherencia perfecta solo la alcanzaron figuras como Buda o Jesucristo. Él simplemente intenta alinearse cada día con lo que considera correcto.

Una de las partes más bonitas es cuando reconoce que se identifica más con un niño que con un sabio. Que se emociona con las pequeñas cosas, que juega con los interruptores, que siente ilusión por vivir.

Habla también de cómo despertar interiormente más tarde o más temprano no importa. Que cada quien tiene su momento y su camino. Y que lo importante es mirar más hacia dentro que hacia fuera.

Le gusta combinar ambos mundos: la espiritualidad, la naturaleza, la meditación… con la tecnología, la productividad, la modernidad. No se identifica con el extremo hippie ni con el extremo ultramoderno. Quiere lo mejor de ambos.

Después de viajar por América recuerda cómo ya le conocían en Argentina gracias a un artículo que escribió. Más tarde la vida les cruzó en persona, y desde entonces siente que muchas conexiones llegan cuando tienen que llegar.

En América le pasó de todo. Creció. Aprendió. Se expandió. Perfeccionó su intuición. Se enfrentó a sus límites. Comprendió cómo funciona la mente humana cuando se la expone a la incertidumbre y al movimiento constante. Y entendió que viajar mucho tiempo seguido exige una pizca de valor para no poner el huevo en ningún sitio.

Y así siguió su camino de crecimiento continuo.

Entrevista 2: de pobres y esclavos a Ricos y Libres.

Entrevista completa en Spotify.

Escucha el podcast completo en Ivoox.

Escúchala en Youtube.

 

Transcripción entrevista 2:

 

Agárrate. ¿Te imaginas una vida en la que puedes ser a la vez rico y libre? Parece un objetivo casi imposible de alcanzar, pero existe un camino gradual para lograrlo.

Hace tiempo me encontré con una persona que llevaba años caminando en esa dirección. Nos hicimos amigos y desde entonces he sido testigo de su evolución. Aunque sigue siendo el mismo hombre educado y tierno que un día me regaló la mejor palmera de chocolate de Madrid, también es hoy un hombre más rico y más libre que aquel día.

Ha plasmado su manera de recorrer este camino en un manual, Un manual hacia la grandeza. Puedes leerlo o no, pero no puedes ignorar la cita de Buda que aparece en su contraportada: “Tú eres tu propio maestro. Tú creas tu propio futuro.”

Lo primero que aparece al hablar de riqueza y libertad es la tentación de pensar que existe una fórmula mágica. Pero no hay trucos. Hay procesos. Hay decisiones. Hay momentos clave en los que eliges crecer o quedarte donde estás.

Ser rico y libre es un título ambicioso, igual que intentar ser feliz donde estés. Ambos caminos tienen trampas. En cuanto te descuides, alguien dirá: “Pero no pareces tan feliz”, o “Pero no pareces tan libre”. La diferencia está en entender que estos caminos no son un destino final, sino una búsqueda permanente.

La primera parte de la vida suele ser inconsciente: haces lo que te dicen, sigues lo que la sociedad marca, haces caso a las expectativas familiares, culturales, laborales. Es lo que yo llamo una vida kármica: vas en piloto automático, sin cuestionar, sin elegir.

En la segunda parte empieza la búsqueda consciente. Empiezas a preguntarte: “¿Qué quiero yo? ¿Qué busco? ¿Qué es importante para mí?” Empiezas a seleccionar, a discriminar, a usar tu consciencia.

Y luego llega la tercera parte: encuentras un camino que resuena contigo. Cuando eso ocurre, perforas, profundizas, te comprometes, practicas. Si no sabes qué hacer, edúcate. Si ya te has educado, actúa. Si ya estás actuando, continúa.

Nuestra primera entrevista fue en septiembre de 2022. Iba a durar hora y media. Duró más de tres. Curiosamente, es una de las más escuchadas hasta hoy. Y eso tiene sentido: la vibración se percibe en un segundo. Sabes enseguida si alguien te interesa o no. Sabes si te conviene escucharlo.

Desde aquella conversación hasta hoy, casi soy otra persona. No porque haya cambiado mi esencia, sino porque la he ido desenterrando. He meditado mucho. He hecho entre siete y ocho retiros largos, meditando diez horas al día. Volví a la India. Leí decenas de libros. Y sobre todo, rompí miedos. Aprender a vender fue aprender a exponerme, a dejar de esconderme, a mostrarme al mundo sin máscaras.

No me considero vendedor porque no me gustan las etiquetas. Las etiquetas nos mantienen pequeños. Cuando alguien dice “soy psicóloga”, “soy fisioterapeuta”, “soy coach”, está intentando validar su existencia desde los ojos de otro. Yo prefiero no tener etiquetas. Soy un tío que pasa por aquí. Soy alguien que comparte lo que ha descubierto. Nada más.

Los grandes vendedores —los auténticos— nunca dicen que lo son. Las etiquetas pertenecen al juego pequeño, al de quienes buscan aprobación. El juego grande es otro. El juego grande es ser quien eres sin necesidad de explicarlo.

La mayor señal de inmadurez es necesitar decir quién eres. La mayor señal de crecimiento es poder estar en un lugar, hablar con alguien y no necesitar justificar nada. Solo preguntar: “¿Cómo estás? ¿Qué has hecho hoy? ¿Cómo está tu café?” Eso es estar presente.

Cuando conoces a alguien y te pregunta “¿a qué te dedicas?”, esa persona está intentando meterte en una caja mental. Es su forma de orientarse en el mundo. Pero no tienes por qué entrar. Puedes jugar con espontaneidad. Puedes simplemente disfrutar de la conversación. Puedes conectar. Y eso vale más que cualquier definición.

Hablo mucho de meditación porque ha sido la herramienta más transformadora de mi vida. Mi rutina actual cambia constantemente, pero desde hace días me despierto a las cinco de la mañana sin despertador. Me ducho con agua fría. Medito una hora. Tomo un té verde o un café. Entreno en ayunas. Camino por el campo. Luego medito otra hora por la tarde. Delego mucho. Dejo que otros me ayuden. Y pago bien porque me hace feliz hacer circular el dinero.

Saber delegar es crecer. Saber pagar es crecer. El dinero es movimiento. Las personas ricas no acumulan: mueven, contratan, impulsan.

Para alguien que quiere empezar a meditar, solo puedo contar mi camino: empecé con apps, con meditaciones guiadas. Pero llega un punto en que tienes que soltarlas. Y si sientes el llamado, un retiro de Vipassana es un salto cuántico. Gratis, duro, silencioso, transformador.

El silencio te devuelve a lo que eres. Tu estado natural es no hablar. Tu estado natural es quietud. Tu mente profunda es un océano, no la espuma superficial en la que vive la mayoría.

Meditar no te convierte en otra persona. Te convierte en la persona que ya eras antes del ruido.

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