Ya te lo he contado muchas veces.
Durante años, muchos años, viví al mínimo de mis posibilidades.
Viví con una sensación continua de escasez que permeaba todos los aspectos de mi vida. Si quería unos calzoncillos buscaba los más baratos y unos de 10 € me parecían una estafa.
Si en mi cabeza los calzoncillos tenían que costar 4 ó 5 €, lo que estuviera por encima era un robo y punto.
Esa forma de pensar es la que me mantenía, sin saberlo, en ese estado de escasez. En ese continuo necesitar. En ese «el mundo está contra mí y yo soy una pobre víctima».
Ese pensamiento es el me hacía ingresar máximo 3.000 € y pico al mes sin importar cuánto me esforzase o cuántos libros de desarrollo personal leyese.
¿No lo entiendes?
Igual que tenía un tope psicológico para los calzoncillos, lo tenía para mis ingresos. TODO está íntimamente relacionado.
Si tienes unas gafas de escasez a la hora de dar tendrás esas mismas gafas de escasez a la hora de recibir.
Si quieres cambiar tu realidad, tienes que cambiar tu visión. Tus gafas. Tus patrones de pensamiento.
Y es que, si tu mente es escasa, tus resultados siempre serán escasos pues tus acciones estarán siempre capitaneadas por la escasez.
¿Pero sabes?
Te voy a contar algo. Algo que casi seguro es mentira y que casi seguro te lo estoy contando para manipularte.
Hace unos años algo cambio en mí.
No de golpe, claro. Casi nada ocurre de golpe.
Casi todo en esta vida ocurre de forma gradual. Paulatina. De a poquitos. Sin que te des cuenta. Son como pequeños chispazos de comprensión que se van apilando unos sobre otros, encendiendo tu llama, encendiendo tu alma.
El caso es que algo cambió en mí y el caso es que un buen día cambié mis preguntas y como mis preguntas cambiaron, las respuestas también lo hicieron.
En lugar de preguntarme cuál era el precio de algo, me preguntaba cuál era su valor.
En lugar de preguntarme qué precio le había puesto el vendedor a su producto, me preguntaba qué iba a recibir yo al comprarlo.
Dejé de pensar en los demás y empecé a pensar en mí. Empecé a pensar (pero pensar de verdad) en mi beneficio. En mi crecimiento.
Por eso ahora te digo: No piense en mí, piensa en ti.
Comprende bien esto: los pobres siempre piensan en los demás y por eso son pobres. Los ricos piensan en ellos mismos y por eso son ricos.
Y esto, que puede sonar contraintuitivo, clasista, sesgado e interesado, esconde un poderoso mensaje.
Y esto, que si te descuidas mirarás a mi dedo y no a la luna, contiene un poderoso mensaje.
El mensaje de sálvate tú primero porque en realidad no hay otra forma de hacer las cosas.
Esconde el mensaje de que…
…sin ti, no hay otros.
Sin tú, no hay ellos.
Si no cuidas de ti, no puedes pretender cuidar de mí.
Si tú te ahogas, no puedes salvarme.
El ignorante al leer esto pensará que soy egoísta y que me preocupo poco por los demás porque aún no ha comprendido que, la mejor forma (y la única) de cuidar una sociedad, es cuidarte a ti.
Mientras los pobres piensan en que los políticos son unos ladrones, los ricos piensan en cómo ellos pueden mejorar su situación actual por medios de sus acciones.
Mientras el pobre está paralizado el rico está caminando.
Mientras el pobre piensa que va a cambiar la sociedad cabreándose mucho el rico la está cambiando haciendo mucho.
Eso es lo que se llama responsabilidad.
Consciencia.
Poner atención en lo que sí puedes hacer.
En serio, sé egoísta (pero egoísta inteligente, como dicen los budistas) por una vez.
Cuando pienses en lo que vendo, en mi manual, en mis retiros, en mis mentorías, en mi agenda, en cualquier cosa que venda, no pienses nunca por favor en mí.
No pienses si yo he puesto un precio alto o bajo, si es caro o barato.
No pienses en lo que me vas a dar a mí, piensa en lo que tú vas a recibir y en cómo eso te va a transformar. Si mucho o poco. Si para bien o para mal.
Esas, y no otras, son las preguntas adecuadas.
Mira, te voy a dar una vez más el mejor consejo que me he dado en mucho tiempo:
Si ves valor, compra. Si no lo ves, huye.
No pienses en mí, piensa en ti.
Si mi manual cuesta 100 € y te parece caro y por eso no lo compras, es que estás pensando en mí. Estás pensando en por qué yo soy así, estás intentando descifrar el por qué la vida es así, por qué los demás son así.
Estás centrándote en lo que no puedes cambiar.
No hagas eso.
¿No te das cuenta? En lugar de invertir tu energía en ti la inviertes en mí.
Y te pido por favor que si quieres crecer pero crecer de verdad, no hagas eso.
Piensa en qué vas a recibir tú al comprarlo.
Piensa en qué vas a experimentar tú al leerlo.
Piensa en tu beneficio. En tu valor. En tu crecimiento.
Olvídate de mí.
No me dediques ni un segundo en tus pensamientos.
Dedícatelos todos a ti pues es en ti donde podrán sembrarse, regarse, cuidarse… y crecer.
No pienses en mí, piensa en ti. En serio.
100 €.
Entrega en 24/48 horas en España.
PD:
Amateurs focus on being right. Professionals focus on getting the best outcome.
Amateurs focus on dividing the pie. Professionals focus on growing the pie.
Amateurs worry about what they see. Professionals worry about what they can’t see.
Amateurs focus on the short-term. Professionals focus on the long-term.
Amateurs focus on tearing other people down. Professionals focus on making everyone better.
Amateurs believe that the world should work the way they want it to. Professionals realize that they have to work with the world as they find it.
Amateurs blame others. Professionals accept responsibility.
Amateurs think reality is what they want to see. Professionals know reality is what’s true.