En la película Gladiator, el emperador Cómodo le ofrece a Maximus Decimus Meridius ser el próximo emperador de Roma.
Pero Máximo rechaza la oferta.
Yo NO quiero ser emperador. —Dice Máximo—.
POR ESO debes ser emperador. —Responde Cómodo—.
Vale, te contaré algo.
Ayer me escribió un cliente que acababa de comprar el manual.
Buenas, he caído en tus garras. (…)
Imagino que ofreces más cosas por lo que he ido leyendo.
¿Cómo puedo enterarme?
¿Haces algún tipo de sesión individual sobre planificación de objetivos o algo de eso?
¿Y sabes cuál debería ser mi respuesta si yo tuviera la Décimus parte de honor que tiene Máximus Decimus?
No, amigo.
No hago sesiones individuales.
No por ahora.
No ahora que todavía te necesito.
No ahora que aún pienso en el dinero. No ahora que hay una parte de mí que piensa en lo que tú me vas a dar en lugar de pensar exclusivamente en lo que yo voy a darte a ti y en cómo tú lo vas a recibir y usar y aprovechar y cómo eso te va a transformar y a llevar al siguiente nivel.
No quiero estar condicionado.
No puedo estar condicionado.
Para servirte correctamente, para servirte como te mereces, no puedo necesitarte.
Para servirte no puedo pensar en ti, he de pensar sólo en mí.
Para servirte no puedo pensar en mí, he de pensar sólo en ti.
Mira, vivimos en una época rara.
Quizás todas las épocas han sido raras, no lo sé.
Pero estoy seguro de que ahora vivimos en una época rara, donde el honor se encuentra con lupa.
Donde las personas estudian cosas que muchas veces ni si quiera les interesa sólo para que alguien les diga que ahora pueden servir legalmente a los demás.
Y por eso casi nadie sirve a los demás y sólo buscamos servirnos a nosotros mismos.
El honor y la cordura se están perdiendo pero hemos de recuperarlas entre todos.
Marcos Vázquez lo llamó trabajo en la cueva.
Marcos Vázquez estaba literalmente jubilado financieramente cuando empezó Fitness Revolucionario.
Marcos Vázquez empezó a servir a los demás desinteresadamente cuando no necesitaba nada de los demás y por eso se convirtió en Marcos Vázquez.
Por eso ahora nadie puede pagarle.
Por eso cuando le pregunté a mi amigo Pablo, (¿qué Pablo? Este Pablo), que si haría mentorías personalizadas él me dijo que NO.
Por eso le pregunté a Pablo que por qué precisamente las personas más capaces de mentorizar a otros son las que menos mentorizan.
Por eso Pablo es Pablo.
Por eso Máximo es Máximo.
Y por eso, aunque aún estoy lejos, quiero algún día serlo.
Querido amigo, llámame cuando no te necesite.
Cuando gane 5 ó 6 cifras mensuales de manera sistemática.
Cuando ya no puedas pagarme.
Cuando no piense ni por un segundo en ti y en tu bolsillo.
Cuando sólo piense en ti en tu beneficio.
Confía aquí en mí: llámame cuando no te necesite y ahí, exactamente ahí, es cuando de verdad podré servirte.