Ya te conté que cuando el febrero pasado estuve en la India con Pablo, y que al llegar a nuestra habitación de 6 metros cuadrados, un baño nivel transpotting, un colchón sobre un bloque de piedra, un armario abierto con dos o tres perchas, y un viejo escritorio de madera pegado a una ventana que miraba a un bosque que cuenta la leyenda alberga elefantes y panteras…
… fuimos felices.
Nos sentimos las personas más afortunadas de la tierra.
¿Sabes por qué?
Porque sabíamos que teníamos el mundo en nuestras manos.
Teníamos un plan. Una mente. Un cuerpo joven y fuerte. Teníamos frente a nosotros un mes repleto de una de las enseñanzas más poderosas de la tierra.
Teníamos ganas de aprender.
Y es que me gustaría contarte tantas cosas.
Tantas cosas valiosas.
Cosas sencillas que no simples…
¿Pero sabes? No lo voy a hacer, porque si algo estoy descubriendo últimamente es que el camino más acojonante que podemos descubrir es el nuestro propio y que, en realidad, lo único, único, único que necesitamos, es que alguien nos dé el primer empujón.
Que alguien nos de…
La primera invitación.
A veces esa invitación tiene forma de padres.
A veces, raras veces en esta época, tiene forma de maestros de escuela.
Otras, es un amigo. Otras, un podcast, otras, una peli.
Muchas veces… son un libro.
Hoy, en cambio, es una agenda.
Una sencilla agenda anual que te cuenta un par de cosas a veces incluso con faltas de ortografía sobre cómo hacer que tú mismo marques tu propio camino.
Un camino que como todos los caminos de la historia sólo tienen una forma óptima de caminarlos, ¿y sabes cuál es esa forma?
Marca una dirección.
Camina, corrige, camina, corrige y sigue caminando.
Ese camino, créeme o mucho mejor no me creas, te llevará a lugares de ti que no podías si quiera sospechar.
Ese camino —tu camino— te llevará a descubrir que siempre tuviste el mundo en tus manos y que sólo necesitabas una pequeña invitación para descubrirlo.
En fin, ya no sé ni lo que estoy diciendo, basta de vender humo por hoy.
Bueno qué pelotas, espera.
Hoy a las 17:59 h horas será la última oportunidad para comprar la agenda 2024.
¿Qué agenda 2024?
Gobierna tu día. Gobierna tu año. Gobierna tu vida.
40 €.
PD: Esta tarde a las 18 horas haré un directo para los hasta ahora 123 compradores donde contaré cosas que, en mi siempre opinión de vendehúmos profesional, son muy valiosas.
Y recuerda:
Cuando un hombre empieza a aprender, nunca sabe lo que va a encontrar. El conocimiento no es nunca lo que uno se espera.
Y así ha tropezado con el primero de sus enemigos naturales: ¡el miedo! Un enemigo terrible: traicionero y enredado como los cardos. Se queda oculto en cada recodo del camino, acechando, esperando. Y si el hombre, aterrado en su presencia, echa a correr, su enemigo habrá puesto fin a su búsqueda.
No debe correr.
Debe desafiar a su miedo, y pese a él debe dar el siguiente paso en su aprendizaje, y el siguiente, y el siguiente. Debe estar lleno de miedo pero no debe detenerse.
Y llega un momento en que su primer enemigo se retira.
El hombre empieza a sentirse seguro de sí. Su propósito se fortalece. Aprender no es ya una tarea aterradora.
Una vez que un hombre ha conquistado el miedo, está libre de él por el resto de su vida, porque a cambio del miedo ha adquirido la claridad: una claridad de mente que borra el miedo.
Para entonces, un hombre conoce sus deseos; sabe cómo satisfacer esos deseos. Puede prever los nuevos pasos del aprendizaje, y una claridad nítida lo rodea todo. El hombre siente que nada está oculto.
Y así ha encontrado a su segundo enemigo: ¡la claridad!
Esa claridad de mente, tan difícil de obtener, dispersa el miedo, pero también ciega. Fuerza al hombre a no dudar nunca de sí. Le da la seguridad de que puede hacer cuanto se le antoje, porque todo lo que ve lo ve con claridad. Y tiene valor porque tiene claridad, y no se detiene en nada porque tiene claridad. Pero todo eso es un error; es como si viera algo claro peto incompleto. Si el hombre se rinde a esa ilusión de poder, ha sucumbido a su segundo enemigo y será torpe para aprender. Se apurará cuando debía ser paciente, o será paciente cuando debería apurarse. Y tonteará con el aprendizaje, hasta que termine incapaz de aprender nada más.
Las enseñanzas de Don Juan. Carlos Castañeda.
PD2: Gobierna tu vida.
Esta es mi invitación y hoy a las 17:59 horas es la última oportunidad.