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Ricos y Libres

El blog de Antonio Herrero Estévez

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De camino al trabajo

Antonio Herrero Estévez · Dic 7, 2025 ·

Hace una semana, cuando estaba meditando, empecé a recordar cosas curiosas de hace muchos años.

Venían a mi memoria asín de repente.

Eventos que había olvidado completamente.

Emociones y sensaciones que había o bien enterrado o bien liberado, no lo sé.

Y en una de esas dije: joder. Esto es cojonudo para que la gente entienda de qué va este rollo del desarrollo personal.

(Traducción: esto es cojonudo para vender).

Así que te las voy a contar.

Desde que recuerdo he leído como una ratilla de biblioteca, lo que pasa es que mis primeros 22 años leía sólo, y digo sólo y exclusivamente, novelas.

Recuerdo que a mis 20 años, viendo que iba a morir pasado mañana, dije: Antes de los 30 voy a leerme todo lo que me suene a «clásicos».

Ya sabes, Tolstoi, Cervantes, En nombre de la Rosa, Hemingway, Niche, Cien años de soledad, Las 350 mil millones de obras nacionales, Relatos de un peregrino ruso (ambos sabemos que no conocías este libro y que vas a buscarlo, leerlo y decir: joder), La generación del 28 y la del 97 y la otra y la otra, Sexpir, etc.

Lo que pasa es que además de una gilipollez y de ser imposible pues cuantos más «clásicos» descubres más clásicos aparecen, ocurrió algo que me impidió conseguir mi brillante objetivo:

Descubrí que leer todos esos libros no me servía (casi) para nada.
Descubrí que había otro tipo de libros que me servía (casi) para todo.

Tsssss, calma, calma, que sí, que leer es valioso y hoy escribo y pienso medio decentemente gracias a haber leído a esa gente, pero, PERO, y aquí viene lo bestia, me di cuenta de que tras leer esos libros mi vida seguía (casi) igual que antes de haberlos leído.

En cambio, cuando a los 22 empecé a leer como una rata psicópata de laboratorio víctima de la dopamina libros de desarrollo personal, a cada libro que leía, ocurría algo mu gordo en mi vida.

Libro leído, cambio gordo. (Nueva forma de ver el mundo, nueva forma de pensar, nuevos deseos de actuar, nueva forma de actuar, nueva forma de plantearme mi pasado, nueva forma de ver mi presente, nuevas posibilidades, nueva forma de entender el concepto de dinero, nueva forma de entender las relaciones, nueva forma de entender el concepto de trabajo y de esfuerzo…).

Y entonces, esos cientos de viajes en bus y metro yendo a estudiar donde iba leyendo a Don Ken Follet, y siendo al llegar (casi) el mismo tío que al empezar, se cambiaron por cientos de viajes de camino al trabajo leyendo todos los libros de desarrollo personal que caían en mis manos.

Libro que leía, perspectiva que cambiaba.

Cuando salía hacia el trabajo era un tío, y cuando llegaba, era otro.

Una versión literalmente actualizada de mí mismo.

Y como era otra persona al llegar al trabajo un martes, tomaba unas decisiones diferentes que a las del lunes. Decisiones siempre en la dirección del crecimiento.

Y es que, como ya he dicho alguna vez, hay dos formas de ver la vida:

Entretenimiento VS crecimiento.

O buscas entretenimiento salvaje (novelas), o buscas crecimiento salvaje (libros donde gente que ha hecho cosas explica las cosas que ha hecho para que quizás, tú, si te apetece, las hagas también).

¿La mejor opción?

Buscar las dos opciones sin olvidar ninguna.

Por cierto, he escrito un manual donde he recopilado lo mejor de todo lo que he aprendido en mi vida.

Y cuando digo lo mejor, quiero decir que me he obsesionado con que cada palabra del puto manual esté escrita de tal modo que cuando la leas te den ganas de tirar del freno de mano del autobús en mitad de la autopista que te lleva a tu querido trabajo, saltes por la ventana y te dediques a construir una vida con MUCHO más sentido de la que hasta sólo hace 24 horas podías imaginar.

En caso de humano interés, mira aquí:

Un manual hacia la grandeza.

 

PD: Opinión no solicitada, posiblemente inventada, de una francesa abogada.

(…) Es un grandísimo manual con muchísimo saber explicado de tal manera que esté al alcance de todos y súper pragmático. Durante este mes de lectura tuve como una sensación de estar asistiendo a un curso sobre «La Vida».

¡También escribes con un tono que da mucha alegría!

Fíjate que tu libro seguramente sería una de las primeras cosas en las que pensaría al hacer una mudanza para asegurarme de tenerlo bien localizado y no perderlo. Ahora me toca volver a leerlo de nuevo hasta interiorizarlo por completo. 

PD2: Otra opinión no solicitada, y de esta sí podemos estar seguros que es inventada, de Jose Luis Gallardo de Josegallardo. es

(…) Y es que, tras el retiro, algo ha cambiado en mí.

La mayoría de cosas de las que hablamos son conceptos que normalmente ya conocemos y que llevamos en mayor o menor medida en nuestra cabeza como «musts».

Pero no todas las llevamos a cabo.

O no las tenemos claras.

O no las conocíamos.

O [inserte aquí su excusa].

La cuestión es que me gustaría volver a agradecerte, no lo que has hecho o dicho como tal, sino lo que has provocado en mi cabeza.

Como casi todos los asistentes del retiro:

Siempre me sentí bicho raro/friki (desde el lado positivo).

Me flipa la naturaleza.

Siempre he sido espiritual, pero de ninguna religión.

Soy muy deportista y consciente de lo que importa.

Soy un friki de la tecnología, pero consciente de lo cómo nos afecta si no se hace de forma consciente.

Soy emprendedor desde siempre, he montado varios negocios.

Busco el crecimiento y estabilidad financieros.

Soy escéptico por naturaleza. De todo y de todos.

Busco calma – peace of mind – que no quietud.

Me he iniciado en la meditación, pero sin constancia.

Leo, leo, leo y leo.

La cosa es que has removido todos y cada uno de esos puntos.

Y eso en alguien tan crítico y escéptico como yo, no es algo que ocurra demasiado a menudo.

O nunca.

 

PD3: Un manual hacia la grandeza.

Entrega en 24-48 horas en España peninsular.

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