• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal

Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

  • Manual
  • Retiro

Shoot the shot: por qué esperar te sale más caro

Antonio Herrero Estévez · Jun 1, 2026 ·

Lanza ese negocio. 

Pídele salir a la chica. 

Crea las campañas de publicidad.

Deja el trabajo. 

Toma el riesgo. 

Dispara.

Cuando tengas 85 años y estés en tu lecho de muerte, no vas a desear haber tenido menos historias locas.

 

 

Cuando en 2017 gané 30.000 € en un día con criptomonedas, y al darme cuenta de que llevaba oyendo hablar de bitcoin muchos años y yo no lo había hecho ni caso, pensé: 

La próxima vez que escuche hablar mucho de algo, voy a tratar de prestarle atención desde el inicio.

Si escucho hablar de algo una o dos veces, lo dejo pasar, pero si el tema se repite mucho por diferentes fuentes lo presto atención. Si el río suena… Lo investigo. Lo estudio. Lo experimento.

Vale, te contaré unas historias.

La primera vez que oí hablar de la meditación Vipassana fue en 2012, pero no fue hasta 2016 que intenté hacer mi primer curso (mientras viajaba por Perú), y hasta 2019 que finalmente lo hice.

La primera vez que oí hablar de yoga así más en serio tenía 20 años.

La primera vez que lo practiqué tenía 29.

La primera vez que fui a una clase tenía 31.

La primera vez que me hice un curso intensivo para «profesores» tenía 34.

La primera vez que me di cuenta que me gustaba escribir tenía 16 años.

Le escribí algo a mi primer amor Chus y pensé coño, pues no escribo mal.

La primera vez que pensé en escribir en serio tenía 24 años.

La primera vez que escribí en serio tenía 34.

La primera vez que…

¿Sabes?

Quizás lo hago por amargarme a mí mismo pero la verdad es que mido mi vida exactamente así:

Cuánto tiempo pasa desde que pienso en hacer algo y realmente lo hago.

Cuánto tiempo pasó desde que me gustaba esa chica hasta que me atreví a decirle algo.

Cuánto tiempo pasó desde que pensé en crear retiros y los creé.

Cuánto tiempo pasó desde que quise escribir un libro y lo publiqué.

Cuánto tiempo pasó desde que vi valor en un lugar y lo compré.

Cuánto tiempo pasó desde que pensé en pedir perdón a mi padre/amigo/hermano/novia/pasado y lo pedí.

Muy bien, ¿y por qué te estoy contando todo esto?

Porque hoy me han escrito dos personas más para decirme que si hay alguna cancelación en el retiro de agosto (joder, agosto) que se la quedan.

¿Y qué?

Pues que eso me ha dado que pensar.

Me ha hecho pensar en la naturaleza humana y en por qué dejamos todo siempre para luego, para más tarde, para cuando es más difícil, más caro y menos accesible.

Me ha hecho pensar en por qué no confiamos más en nosotros mismos y en nuestra propia intuición.

Me ha hecho pensar en que mi objetivo es hacer exactamente lo contrario: ser rápido.

Ser rápido en decidir.

Ser rápido en pedir.

Ser rápido en escribir.

Ser rápido en invertir.

Ser rápido en experimentar.

Ser rápido en VIVIR.

Y es que, como diría Alex Formozi:

 

Launch the business.
Ask the girl.
Run the ad.
Quit the job.
Take the risk.
Shoot the shot.

When you’re 85 years old and on your deathbed, you’re not gonna wish you had fewer crazy stories.

 

Como diría Naval Ravikant:

When you could still pay me for a mentorship… 😉

 

Como diría la Biblia:

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de cosechar; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar.

Como diría yo…

Un Manual hacia la grandeza.

 

No esperes hasta que lo suba de precio para comprarlo.

No esperes hasta que se acabe para pedírmelo.

No esperes hasta que ambos hayamos muerto para experimentarlo.

¿Y qué pasará si no lo hago? —Me preguntas.

Nada. Absolutamente nada. Y exactamente ese es mi mayor miedo. —Te respondo—.

Un posdata sesgado e interesado:

Daría lo que sea por haber hecho un Vipassana a los 20 años.

Daría lo que sea por haberme ido a la india a hacer un curso de yoga a los 18.

Daría lo que sea por haber creado un blog a los 15.

Daría lo que sea por haber hablado a todas las chicas que me gustaron.

Daría lo que sea por haberme ido a América y Asia a los 20.

Daría lo que sea por haber publicado mi primer libro a los 21.

Daría lo que sea por haber comprado bitcoin en 2008.

Daría lo que sea por haber conocido a Jim Rohn a los 17.

Daría lo que sea por haber creado mi primer huerto a los 21.

Daría lo que fuera por haberme hecho el primer Camino de Santiago a los 16.

Y aunque por desgracia ya no puedo cambiarlo, por fortuna estoy aprendiendo a dar hoy todo lo que puedo.

Copyright © 2026 | Ricosylibres.com | Legal | Condiciones de Contratación