ace un par de meses estaba en Marbella hablando con Gabriela R. Bass.
Una de las personas más extraordinarias que he conocido.
Por cierto, me estoy acabando su libro «Manual de instrucciones de la empresa familiar» y son los mejores 16,3 € empleados en mucho tiempo.
Esto es matizable, como todo, lo que no es es opinable.
Gabriela R. Bass
Y el caso es que en una de esas me dice:
¡¡¿Pero tú crees que eres normal Antonio?!! ¿Tú crees que es normal irse a no sé dónde a cerrar los ojos chorrocientas horas? ¿Tú crees que es normal eso de…?
Tú tienes que hablar para la gente normal, tú tienes que…
Y no te cuento qué más me dijo Gabriela porque ese conocimiento es tan jodidamente valioso que algún día te cobraré por ello y si tú estás dejando de ser normal lo pagarás feliz y la rueda seguirá girando y si aún eres normal dirás que es muy caro por un lado mientras por el otro mantienes con una fe religiosa tu cuota de Niaulfix y tus cubatas de jueves a domingo.
¿Vale?
Pues vale.
Ahora voy a contarte cómo un día empecé a dejar de ser normal y empecé gradualmente a hacer cosas anormales.
Gradualmente, la normalidad de esta sociedad, esta sociedad donde la gente normal es adicta a todo lo que se puede ser adicto y donde no se preguntan ni por un segundo por qué eso es lo normal y no es de otra manera,
esa sociedad donde lo normal es estar toda tu vida yendo a un lugar a comprar dinero,
esa sociedad donde lo normal es que las tetas que te gustan siempre sean las siguientes y no con las que estás,
esa sociedad donde lo normal es que en lugar de curarte un dolor te lo tapen como si lo normal es que si el coche te avisa de un problema cojas una cinta aislante y tapes el pilotito rojo en lugar de preguntarte de dónde mierdas surge la raíz de ese problema y donde la gente normal cree que es normal defender con uñas y dientes ese sistema de pensamiento,
una sociedad donde la gente normal cree que lo normal es temer a ese astro gigante amarillo que nos da la energía necesaria para vivir y que, en lugar de comprenderlo y recibir sus rayos sabia y gradualmente hemos de ponernos cosas en el cuerpo que otras personas nos venden y que eso me hace casi casi casi tanta gracia como cuando vas a un supermercado y te encuentras una naranja sin cáscara envuelta en un plástico y dices joder joder joder ¿no sería la ostia que a la naturaleza se le hubiera ocurrido una manera para cubrir el fruto?
esa sociedad donde lo normal es que unas personas te digan que esto es por tu seguridad pero donde cada vez tienes menos libertad,
esa sociedad, digo, empezó a tocarme un poquito lo que viene siendo los cojones.
Entonces, como vi que cambiar la sociedad no era viable, empecé a cambiar yo.
Porque sí, mi querido amigurimi, cuando algo te toca los cocos así de esa manera tienes sólo dos opciones:
Opción 1: no hacer nada y seguir siendo normal.
Opción 2: hacer algo, educarte y aprender.
Educarte y aprender pero educarte y aprender de verdad, no educarte y aprender lo que te dicen cuatro locos que aprendas en un centro lleno de locos que no se cuestionan las cosas.
Educarte y aprender es cuestionar, preguntar, observar, reflexionar, callar, silenciar, sentir, analizar, probar, avanzar, retroceder, volver a analizar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar y pensar y después seguir pensando usando tu propio método de pensamiento el cuál sólo descubrirás con mucho pensamiento autoobservación consciencia y discernimiento.
Enfocarte.
Quitar el ruido.
Esforzarte cada segundo de tu existencia por encontrar tu propia normalidad.
Descubrir qué es lo sabio, lo cuerdo, lo racional, lo natural.
Aprender a pasar de oruga a mariposa.
Hacer, escúchame bien amigo virtual, hacer que en esta era de la información el encontrar la mejor y más valiosa sea tu objetivo primordial.
En fin.
He escrito algo.
Algo para gente que quiere ser normal pero normal bien y no normal mal.
Creo que es bueno.
XXX personas lo han comprado y muchos de ellos están empezando a comprender de qué va el asunto.
100 €.
PD2: Opinión no solicitada de Jesús Arnáiz tras retiro Ricos y Libres:
Lo que llevo haciendo desde el domingo es darme de baja de newsletters, podcast, suscripciones… todas aquellas que no tengan que ver directamente con los propósitos a corto plazo. Ya está bien de teoría.
PD3: Mañana a las 18 horas doy una charla.
Masculinidad | Cómo ser el hombre que esperas de ti.
50 €.