Esto que vas a leer lo escribí hace unos días en mi cuaderno de cosas importantes y lo puse con exclamaciones, pero lo escribo también hoy aquí para tener otro sitio donde recordarlo.
***
El otro día fui a visitar a Manolo.
Llegué casi de noche y de improviso y como siempre me invitó a cenar.
(Divido a las personas entre aquellas a las que puedo visitar a cualquier hora y al llegar sonríen me sientan y me dan algo rico, y las demás).
Y hablando hablando le acabé haciendo a Manolo dos preguntas.
Dos preguntas cuya respuesta tienen, una vez más, el poder de cambiar todo.
Manolo, ¿qué es para ti el dinero?
El dinero sirve para construir cosas. —Me dijo—.
Coges dinero, construyes algo. Ese algo lo pones a funcionar para que te dé dinero. Con el dinero que recibes, construyes más. Y así sucesivamente.
Esta respuesta, que puede parecer simple, esconde una grandísima lección.
Manolo no ha dicho gastar ni comprar, Manolo ha dicho construir.
Manolo, sin decirlo, ha dicho invertir.
Manolo, el tío que no tiene ni ha tenido smartphone, el tío que no tiene ni ha tenido ordenador, el tío que tiene varios negocios, el tío que se queda mirando las estrellas durante horas cuando todos a su alrededor miran sus pantallas, el tío que siempre parece sonreír, el tío silencioso, el tío que parece estar sirviendo al prójimo continuamente, dice que él usa el dinero para construir cosas que le den dinero para tener más dinero para construir más cosas.
No lo sé, a mí al menos mí me pareció increíble la respuesta.
Vale, y la segunda pregunta a Manolo fue la siguiente.
Manolo, ¿cómo contratas talento?
¿Cómo contratas a trabajadores? ¿A obreros?
Esa pregunta para mí era muy importante porque desde hace años tenía la sensación de tener un bloqueo a la hora de pagar por pedir ayuda, es decir, de contratar obreros/trabajadores/freelancers.
Algo funcionaba mal y no sabía qué era.
A ver, entiéndeme: sabía que el problema era yo pero lo que no sabía era en qué parte de mí exactamente estaba el problema.
Era una pregunta importante esa porque sabía que ahí estaba una de las claves para crecer a lo bestia o al menos para crecer lo que tú quieres crecer.
Era la pregunta cuya respuesta explicaba el por qué unos construyen muchas cosas que den dinero en una sola vida, y otros no.
El por qué unos solucionan cosas con ayuda de terceros, y otros piensan que tienen que hacer todo por ellos mismos.
Mira, de hecho mi pregunta a Manolo sería algo así:
Manolo, ¿cómo pides ayuda a otras personas para que te ayuden bien y mucho?
¿Cómo haces para tener tantas cosas que funcionen correctamente?
¿Cómo haces para avanzar tan rápido en tantas áreas gracias al esfuerzo de otras personas que se suman a tus propios esfuerzos?
¿Cómo les encuentras?
¿Cómo les pagas?
¿Cómo haces que vuelvan una y otra vez?
Y Manolo me respondió al instante.
Me respondió al instante porque sabía a qué me refería.
Y sabía por dónde venía porque ya me conocía.
Manolo me respondió al instante porque lo tenía muy claro.
Y lo tenía muy claro porque es la manera en la que los empresarios de antes y los de ahora, los empresarios buenos, los empresarios que yo admiro, hacen las cosas.
En fin, y la respuesta de Manolo, esa que apunté en mi cuaderno con exclamaciones, esa que me hizo clic, esa que me creas o no me creas me hizo que a partir de ese mismo instante empezara a pensar de forma diferente, fue la siguiente:
Espera, casi lo olvido, qué animal soy.
Eso, justo eso y otras cosas, es lo que voy a contar este lunes a las 18 h a las personas que han comprado el Manual y hayan pinchado aquí.
PD: si pinchaste en el último email, ¡VUELVE A PINCHAR!
(Olvidé activar el cacharro que cuenta los clics).
Pd2: Opinión del Manual no solicitada posiblemente inventada:
Buenas tardes,
Aquí me tienes, leyendo el manual como cada día, mis 8 hojas diarias (casi siempre más).
Te escribo para darte las gracias. Porque llevo meses en un proceso de desarrollo personal y creo que apareciste en el momento preciso.
Justo cuando llevo 3/4 meses iniciado en el yoga, aunque solo una vez a la semana, pero mi objetivo es poder tener más libertad y dedicarme a las cosas que me gusta hacer.
Y es que lo que sientes lo proyectas y pasan cosas.
Que bien asentar esa idea de que tú eres dueño de tu futuro y que si trabajas duro, pero con serenidad, constancia y paso a paso fijando objetivos, las cosas llegan.
Por fin tengo claro lo que quiero y estoy trabajando en ello.
Ojalá lo leas y seas consciente del bien que has hecho con este manual hacia la grandeza.
Gracias!!!
Alejandro Cuesta
PD23: Otra opinión no solicitada, y ambos sabemos que esta sí huele raro y posiblemente sea inventada:
Es curioso que justo el otro día me apunté al retiro de noviembre, con esa idea, pedir ayuda.
Ser más consciente de que algo en mí no está como debería estar, reequilibrar todo.
Desde hace mucho tiempo he querido meditar, no tengo ni puta idea, no lo he hecho nunca, pero desde luego lo que estoy leyendo el Manual, es diferente, está escrito de una manera muy inteligente, no creo que sea para todo el mundo, y no creo que yo sea el más listo del lugar, pero tiene algo.
De momento lo leeré de pasada, entero, y cuando lo termine empezaré a ejecutar y hacer.
Lo estoy disfrutando mucho.
Espero que al llegar al retiro, domine poder concentrarme en la mano derecha durante un rato.
Abrazo.
Rodrigo, de Uncafeconquijote. com (Podcast Un Café con Quijote).