Vale, te contaré una historia.
Estoy en Polonia, hace un rato hablaba con un tío y, tras nuestra recién adquirida confianza, le pregunto:
—¿Sabes dónde puedo encontrar un buen café?
Sí, ahí tienes uno, señalándome al Mc Duglans.
Ese hombre pensaba que ese café era bueno.
En serio.
Vale, te contaré una historia.
Cuando viví en Argentina conocí a una chica por Tinder.
Era abogada. Era muy guapa. Era muy maja.
Cuando quedamos le pedí que me llevara a su sitio favorito de Buenos Aires.
Me llevó a un centro comercial. A una cadena.
Al día siguiente me escribió de nuevo para quedar.
Me dijo de desayunar en un Mc Duglans.
Era muy guapa. Era muy maja. No volvimos a vernos.
Esa mujer pensaba que esos lugares eran buenos.
En serio.
Vale, te contaré una historia.
Cada vez que salgo de mi burbuja me doy cuenta de que los seres humanos tenemos un concepto muy diferente en lo que a «bueno» se refiere.
Para algunos, el café quemado con azúcar, es bueno.
Para ellos, los lugares bonitos de Buenos Aires, son centros comerciales.
Para ellos, los tomates brillantes de supermercado en febrero, son buenos.
Para ellos, ver las noticias de TV, es bueno.
Para ellos, viajar 5 días por año a un lugar atestado, es bueno.
Para ellos, emplear 2 horas al día viendo las vidas de otras personas, es bueno.
Para ellos, lo bueno es ir a trabajar 5 ó 6 días por semana a un lugar que no les llena.
Para ellos, lo bueno es que alguien les diga cómo vivir.
Tras muchos años intentándolo, he descubierto que yo no puedo cambiarles.
Que sólo puedo aceptarlo.
Que así es la vida y que así está bien.
No, en serio, lo digo en serio.
Que lo bueno para unos es algo que otros no tocaríamos ni con un palo atado a otro palo atado a una pértiga de esas de las olimpiadas atado a su vez a una caña de bambú de esas que las ves y dices joder pedazo de caña y que así tiene que ser para que la vida siga siendo como es, llena de aventuras, de contrastes, de contradicciones, de sorpresas.
¿Pero sabes?
He descubierto también que lo que sí puedo hacer es buscar y encontrar a aquellos que piensan que lo bueno es otra cosa.
Y para esas personas he escrito algo.
Algo bueno.
Algo bueno de verdad.
Bueno como un café de especialidad.
Bueno como un tomate sin brillo de finales agosto cultivado con amor en una finca de permacultura, recogido de la mata con tus manos, cortado a mitad con la navaja que llevas en el pantalón y regado con aceite de oliva de un verde intenso.
Bueno como dos amantes descubriendo los parques de Buenos Aires. El Ateneo. Las poesías de las aceras. Los áticos. Los cafés escondidos. Los helados. Las pizzas de El Cuartito. Los asados con amigos.
Bueno como levantarse de la cama para construir tu sueño.
Bueno como sentarse en tu zafu de meditación.
Bueno como bañarse en ríos helados.
Bueno como caminar descalzo por la montaña.
Bueno como estirar el cuerpo al amanecer.
Bueno. Simplemente bueno. En serio.
PD: Opinión buena no solicitada, posiblemente inventada:
Hace 1 año, y algo más de 6 meses, desde que asistí a tu 7º Retiro de Ricos y Libres.
Ya ha pasado suficiente tiempo como para hacer un balance del impacto que tuvo en mi vida y he de decirte que gracias a lo que nos transmitiste, durante esos 4 días, hoy puedo decir que he subido varios escalones en el infinito camino del desarrollo interior y espiritual: practico el agradecimiento diariamente, medito varias veces por semana, tengo un propósito que me llena, mi cuerpo y mi mente están más fuertes, tengo varias inversiones, me siento pleno en mi relación amorosa actual, estoy aprendiendo a crear, y vender, proyectos por internet…
Tu Retiro cambió mi vida (y la de las personas que me rodean).
Te descubrí a través de una entrevista en un podcast, empecé a leer tus correos y di el paso de seguidor a estudiante: pagué el precio del cambio en tiempo y dinero al apuntarme al Retiro y adquirí, y voy leyendo, tu Manual.
Para mí son las principales maneras de agradecerte lo que has hecho por mí.
Sin embargo, me gustaría añadir una muestra de agradecimiento más (tranquilo, no te voy a pedir la dirección para mandarte mi libro jajaja):
(…)
Muchas gracias por todo el valor que aportas.
Yo también te deseo toda la grandeza que puedas alcanzar.
Ernesto.
PD2: Te deseo toda la grandeza y todo lo bueno que puedas alcanzar.