Voy a contarte algo importante,
un algo que, como ya te he dicho alguna vez, casi seguro no vas a comprender.
Y que si lo comprendes, casi seguro no lo vas a creer.
Pero es algo que si lo comprendes, y lo crees, y lo pones en práctica, ocurrirán cosas.
Cosas buenas.
Mira, el otro día estaba meditando cuando de repente comprendí las enseñanzas del Feng Shui.
Comprendí, en lo profundo, a Marie Kondo.
Comprendí el por qué los ricos por lo general son ordenados.
Comprendí por qué los palacios son bonitos. Geométricos. Limpios.
Comprendí por qué los millonarios conscientes usan materiales nobles en sus construcciones (madera, piedra, metales con alta pureza).
Comprendí por qué la Alhambra está llena de fuentes de agua.
Comprendí por qué en 21 meses vendiendo Un Manual hacia la grandeza he vendido cientos y no miles.
Comprendí por qué en la naturaleza nos sentimos bien.
Comprendí por qué en algunas casas nos sentimos mal.
Comprendí por qué es de vital importancia tener plantas en nuestro hogar.
Comprendí por qué las pirámides tienen esa forma.
Comprendí por qué escuchar música clásica aumenta la consciencia.
Simplemente, de repente, comprendí. Lo vi con claridad.
Al empezar la meditación no lo comprendía.
Al terminarla, sí.
Antes de empezar esa meditación, vivía de una forma.
Después de terminarla, vivía de otra.
Y el por qué comprendí eso durante una meditación y el por qué casi seguro no crees que eso sea cierto y posible, daría para un libro a parte, libro que aún no estoy capacitado para escribir, libro que, si todo va bien, algún día escribiré.
En fin, esto es lo que comprendí:
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Y este email, exactamente este email, es el que recibirán este lunes 5 de agosto a las 12 los 655 compradores del Manual que hayan pinchado aquí.