Escucha esto mientras:
Esta mañana he salido de mi 11º retiro Vipassana.
Un retiro de meditación en silencio que dura diez días donde meditamos unas 10-11 horas diarias.
El por qué, el objetivo de esta meditación, es purificar la mente y alcanzar la iluminación.
¿Cómo?
Mediante la autoobservación sin juicio de tu estructura física desde el interior.
Repito por si acaso.
Autoobservación.
Sin juicio.
De tu estructura física.
Desde el interior.
Pero espera.
¿Que qué es Vipassana?
Vipassana es aprender a desexistir.
Aprender a desaparecer.
Aprender a deconstruirte, capa por capa, hasta llegar a la nada.
¿Y por el camino? ¿Y durante el transcurso?
Por el camino existir. Durante el transcurso; aparecer. Construirte. Llegar a todo.
Vale, si acabas de llegar y no sabes de qué mierdas estoy hablando, te sugiero de corazón que antes de leer este artículo leas el que escribí sobre mi primera experiencia en un retiro Vipassana.
Repito por si acaso:
Te lo sugiero.
de.
Corazón.
Empezamos con algunos de los aprendizajes de esta ocasión.
A1
Por primera vez como estudiante antiguo me ha tocado sentarme frente al profesor, en el puesto A1.
Eso significa (aunque quizás me equivoco y su métrica es otra) que en esta ocasión particular era el estudiante que más cursos había realizado.
Eso no significa que siempre vaya a estar en el A1, pues en el curso siguiente es posible que haya uno (o muchos) meditadores con más cursos que yo, o incluso con cursos largos.
Cuando llamaron mi nombre (el primero de la lista) para darme el asiento me entró por un lado una especie de acojone y sensación de impostor y, por el otro, orgullo.
Acojone: ¿quién soy yo para sentarme aquí, si soy el peor meditador de todos, si no dejo de moverme en cada sesión y si siempre llego con el tiempo justo? ¿Cómo voy a lograr inspirar a los estudiantes nuevos del mismo modo que tantísimos estudiantes antiguos me han inspirado a mí?
Orgullo: Al ser llamado experimenté un orgullo raro. Una especie de «miradme, miradme, aquí voy». En seguida desapareció. Creo.
Además, el aprendizaje interesante es que el contexto lo es todo.
Al haberme puesto en una situación un poco excepcional, algo en mí me empujaba a convertirme en excepcional.
Esto me lo contó mi amigo Antonio, Capitán del ejército de España.
«Cuando das a una persona una responsabilidad, inmediatamente actúa en base a esa responsabilidad».
Por ejemplo, aunque ya llevaba varios retiros sin apenas echar miraditas furtivas al lado de las mujeres, en este concretamente miré cero veces.
CERO veces en 10 días.
Es decir, traté de estar enfocado todo lo posible y de comportarme de la mejor forma posible, haciendo todo lo posible por inspirarme a mí mismo y por inspirar, si era posible, a otras personas.
Eso de los retiros y la inspiración es un asunto serio.
Si casualmente conoces a alguien en un retiro que te inspira y te toca el corazón de algún modo, puede significar que tu proceso de elevación de consciencia sea muchísimo más rápido que si no conocieras a nadie.
Frecuencia
Estoy acelerando el proceso.
El año pasado me enteré de que ahora estaba permitido realizar tres cursos anuales de diez días en lugar de dos, por lo que ahora la idea es hacer uno cada cuatro meses.
Al no dejar pasar mucho tiempo entre uno y otro, cada vez recuerdo antes lo que aprendí en el último retiro.
En esta ocasión, desde la primera meditación, literalmente desde la primera, entré en un curioso estado de foco.
Un estado que en otras ocasiones me ha llevado cinco, seis, o siete días de meditación.
Y es que como dice Goenka (el líder de nuestra secta), «la continuidad de la práctica es el secreto de esta meditación».
Disciplina = Liberación
A veces venía a mi memoria la frase de Muhammad Ali; «Odié cada sesión de entrenamiento, pero dije: ‘No renuncies. Sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón».
Cada vez que voy a un retiro lo odio un poco, pero tras cada retiro me siento un poco más libre.
Voy dando pasos firmes hacia la libertad.
Mi mente se está liberando.
En algunas ocasiones estaba meditando y pensaba/sentía: joder, joder, joder, SOY LIBRE.
NO mañana.
No el año que viene.
No cuando gane 100 mil euros al mes.
No cuando tenga mi esperada finca donde organizar retiros.
No cuando mi relación de pareja sea perfecta.
NO.
Ahora.
AHORA. SOY. LIBRE.
Era algo maravilloso.
Una sensación (nunca mejor dicho) que me invadía.
Una constatación.
Un sentimiento.
Una emoción. (Emoción = Emovere. Energía en movimiento).
Ahora que estoy meditando, soy libre. Y cuando vaya a mi habitación, soy libre. Y cuando salga del retiro, soy libre. Y cuando vaya a mi casa, soy libre. Y cuando…
Dios.
No me imagino el estado de paz que debe tener un meditador experimentado de años.
Sencillamente no se puede imaginar.
Pero es el camino.
Si estás leyendo esto, escúchame bien, amigo virtual: Busca ese estado mental.
Busca la libertad de la mente.
La frase (supuestamente dicha) de Jesús de «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres», cada vez se torna más real.
Se puede sentir, pero no se puede tocar
En una ocasión aprendí algo impresionante.
Si cuando sientes una parte del cuerpo te mueves un poco, o reaccionas levemente a esa sensación, digamos que estás «tocando» esa sensación.
Es decir, que estás intercediendo entre la sensación y tu consciencia.
Es decir, que la materia (el cuerpo «físico») está participando.
Para que la meditación sea realmente ecuánime, tienes que intentar no moverte absolutamente nada, y no reaccionar absolutamente nada, de nada, de nada, a la sensación del cuerpo.
Es al «agarrarte» que dejas de ser ecuánime.
Es ese «agarre» el que baja tu frecuencia y te hace experimentar el dolor (o placer).
Por eso, durante la meditación Vipassana está permitido sentir, pero no está permitido tocar.
Por fin comprendo la meditación Vipassana
Bien, ahora paso a explicar lo verdaderamente más importante de este retiro.
La madre del cordero.
La madre de todos los corderos.
La guinda del pastel.
He comprendido, realmente, cuál es el proceso real de la elevación de la consciencia.
Cómo sucede y por qué.
Cómo se impide.
Goenka lo repite en todos los retiros, pero era algo que no acababa verdaderamente de entender de forma práctica.
Intuyo que si Goenka estuviera con vida (Goenka, o Buda, o cualquier maestro avanzado) me tuviera como alumno directo, me explicaría el proceso de la meditación de una forma en la que yo pudiera entenderlo en ese momento.
El problema (y principal virtud) de los retiros de Vipassana es que son las mismas enseñanzas grabadas para millones de personas, las cuales tienen diferentes formas de comprender las cosas.
Y lo que a mí me ha llevado 11 retiros aprender (me hizo clic el día 8), es posible que otras personas lo aprendan el primero, lo aprendan en el número 20, o no lo aprendan nunca.
Bien, vamos allá.
Lo más importante durante la meditación es, cuando lleguen los dolores (o los placeres), no moverse en absoluto y observar.
Repito: No moverse.
En absoluto.
Y observar.
Hemos de ver cada sensación dolorosa como algo INCREÍBLEMENTE beneficioso y no como algo negativo.
Es precisamente la percepción negativa del dolor lo que hace que nos agarremos a él y que sigamos experimentando más dolor.
Déjame explicar mi película del asunto en un sencillo decálogo:
1) El ser humano es una entidad que tiene un rango de vibraciones con diferentes frecuencias, desde las más bajas hasta las más altas.
2) Las más altas no las puede percibir porque las más bajas son las predominantes.
3) «Iluminación» en realidad significa «eliminación de todas las vibraciones hasta experimentar la ausencia de vibraciones».
4) La manera de experimentar las más altas es eliminando las bajas.
5) Las bajas se escapan del cuerpo humano de forma natural cuando el cuerpo humano está en reposo durante una cantidad de tiempo determinada. (Durante el último curso de yoga en India nos dijeron: Cuando el cuerpo físico entra en reposo, el cuerpo energético se activa).
6) Las bajas, ES DECIR, LAS GRAVES, (¿te suena la ley de la «GRAVEDAD»?) se escapan porque se sienten atraídas por la propia tierra, que es la madre de todas las vibraciones graves. La tierra. La materia. (Materia – Mater – Madre. Oh, oh, qué casualidad). Es decir, nuestras vibraciones se escapan del cuerpo de forma natural camino de la tierra.
7) Este proceso (el de eliminación de la «gravedad» que hay en ti) ocurre de forma natural SIEMPRE Y CUANDO tú no lo bloquees, siempre y cuando no interrumpas el proceso.
8) Por eso, EXACTAMENTE POR ESO, hay que mantenerse ecuánime. Es decir, simplemente observar el proceso. No interrumpirlo. Ser testigo, no partícipe.
9) La dificultad de esto es que el proceso de la eliminación de la gravedad es lo que el ser humano llama «dolor». Ese «dolor» es la vibración densa desapareciendo. Escapándose del cuerpo. Sintiéndose atraído por la tierra, por la materia.
10) En tres palabras: Siéntate. Observa. Respira.
El momento en el que comprendes esto de verdad y no reaccionas ante las sensaciones, te das cuenta de que TRAS CADA SESIÓN de meditación te sientes un poco más ligero.
Literalmente te sientes más ligero, tan ligero como me sentía tras un mes en la India haciendo 2 y 3 sesiones de asanas de
Yoga diarias.
Cada sesión de meditación es en realidad una sesión de «descargar información pesada». Como si conectas el usb al pc para borrar el porno, las películas, y los programas que ya no usas.
Cada sesión de meditación real te acerca un paso a la iluminación. Ya no es meditar por meditar, sino que literalmente cada sesión te acerca un paso más.
Déjame darte un ejemplo: Ahora en cada sesión, en lugar de pensar «qué putada, me duele la espalda», pienso: Bien, están llegando los dolores, es el momento de prestar más atención, es el momento de ser testigo mudo del proceso de descarga.
Como diría Buda, he cambiado (o al menos he empezado a cambiar) el patrón de la mente de «deseo y aversión».
Esto que acabas de leer ha sido un proceso de comprensión tras seguramente unas 1500-1700 horas «meditando».
Esto no significa que lo vayas a comprender, ni que lo vayas a poner en práctica hoy, ni que sea fácil.
Significa que es mi particular visión del asunto.
Que es mi proceso.
Tú tienes que encontrar el tuyo.
Tú tienes que encontrar tu propio camino hacia tu propia elevación de la consciencia, pues… conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Si tienes interés en saber más, mira aquí.
Discurso Goenka primer día en español (muchas personas, al escucharlo, dicen: Es la primera vez en mi vida que escucho la verdad):
https://youtu.be/y95ukQQATs8?si=WNhLBapHt3lB99TD
Discurso Goenka primer día en inglés:
Calendario de cursos de meditación Vipassana en Candeleda, Ávila.
Que seas feliz.
Antonio.