Hace unos días entro en Instagram.
Tengo un mensaje privado.
¡¡Buenas!! Espero estés bien.
Me llamo XX de xx.com y he visto que tienes un retiro en agosto.
Si hubiera alguna cancelación me encantaría poder asistir.
¡Tu trabajo me parece muy genuino y real!
Trabajo a diario con muchísimos formadores y profesores y la coherencia que he visto en tu proyecto es muy autentico.
Por supuesto podemos ver opciones de colaborar si tu quisieras -:)
Abrazo y gracias.
Le respondo.
Y cuando él responde me invita a un evento.
1000 personas.
Todo pagado.
Me dice que me presenta a su jefe, un tío muy famoso en España.
Me dice que el año que viene vaya como ponente.
Vale, ¿y cuál es la moraleja de todo esto y por qué se supone que te importa?
Porque me estoy dando cuenta desde hace años que, cuando haces cosas, es probable que pasen cosas.
Cuando haces cosas en una dirección determinada de una forma determinada, es probable que pasen unas cosas determinadas.
Porque durante toda mi vida soñé mucho despierto como todo el mundo sueña, pero conseguir cosas lo que se dice conseguir cosas, pues no tanto.
Porque un buen día empecé a cambiar mi manera de sembrar y aquellas semillas no tardaron en germinar y mostrarme la verdad.
Y es que así juegan a la lotería los ricos.
A los ricos les gusta soñar pero también les gusta materializar.
Los ricos juegan con números. Con datos. Con la realidad.
Mientras el pobre juega con esperanzas, el rico juega con probabilidades.
Mientras el pobre juega con y sí… el rico juega con cómo se hace esto.
Mientras el pobre dice one day… el rico dice DAY ONE.
Oye, chat gpt, ¿cuáles son las posibilidades de ganar el euromillón?
0,0000007151 %
¿Cuáles son las posibilidades de que una semilla de tomate germine?
85 %.
Entiendo.
Y oye, ¿habrá alguna manera de pasar de soñar despierto a hacer que las cosas sucedan? ¿Habrá alguna manera de explicar todo esto? —Me preguntas—.
Sí, creo que sí. —Te respondo—.
PD: Para los que preguntan y entienden, tengo algo.