En la conferencia que di en Madrid el pasado diciembre, vino mi padre.
Era la primera vez que venía a algo que yo organizaba.
Esto de por sí daría para un libro pues, como dice el líder de la secta en la que soy asiduo…
Sólo hay una forma de devolver a nuestros padres la tremenda «deuda» que tenemos con ellos, y es mostrándoles el Dharma.
Recuerdo que una vez, un chico al que mentoricé me preguntó qué podía hacer él por sus padres.
Me decía que estaban dormidos.
Que su vida era triste.
Que se dedicaban a ver la tele y poco más, como esperando la muerte, como huyendo de la vida.
Entonces el chico me dijo también algo muy bonito.
Me dijo que no sabía para qué iba a cambiar él, si todo lo que más quería iba a permanecer igual.
Entonces le respondí algo.
Algo, amigo virtual, que ya has escuchado muchas veces pero que casi seguro has puesto en práctica sólo unas pocas.
Le dije que cuando él cambiase, todo a su alrededor iba a cambiar.
Le dije que para mirar el futuro no puedes usar los ojos del pasado.
Le dije que desde su perspectiva actual no podía si quiera comprender de qué forma iban a transformarse las cosas.
Entonces le dije…
Mira, dices que tus padres están viendo la tele varias horas por día y que de ahí no hay quién les saque, ¿no?
—Sí.
¿Qué crees que ocurriría si tú tuvieras decenas de miles de euros en tu cuenta?
¿Les llevarías a sitios que ellos aún no conocen?
—Lo intentaría, pero no sé si querrían, y eso me frustraría más aún.
Dices eso porque estás mirando el futuro con ojos de pasado.
¿Qué pasaría si desarrollaras tanto tu consciencia, tu amor, tu empatía, que no les juzgaras por lo que hacen o dejan de hacer?
Piensa esto.
¿Qué pasaría si en lugar de invitarles a algo que a ti te gusta, crearas tú algo a lo que ellos se sintieran atraídos de forma natural?
¿Qué pasaría si en lugar de vivir en el pisito que vives, vivieras en un lugar que a ellos les gustaría estar? ¿Que fuera su sueño de niños?
¿Qué pasaría si tuvieras un barco y a tu padre le encantara navegar?
¿Qué pasaría si tuvieras un mar de flores en tu jardín y a tu madre le encantara pintar?
¿Qué pasaría si cuando vinieran tus padres de visita a tu casa estuvieras tan concentrado en lo que haces que su reacción fuera ayudarte?
Tú ocúpate de transformarte a ti mismo pues, cuando tú cambias, todo cambia.
Todo cambia
de una manera
que no puedes siquiera…
sospechar.
Si quieres descubrir de qué va todo esto que suena a humo pero que no lo es (o quizás sí), mira aquí:
100 €.
PD: Plazas agotadas para el 14º retiro Ricos y Libres.
Como era de esperar, los estadios de la creación de la riqueza siguen su curso normal.