Estoy buscando ampliar mi equipo y busco un buen redactor de contenidos para mis páginas web, y después de llevar varios años contando con escritores españoles (con los cuáles estoy muy contento y espero seguir durante años), he decidido, como tantos antes que yo, ir a buscarlos a suramérica.
Tenemos la grandísima suerte de tener un idioma que es hablado por cientos de millones de personas de muchos países, que esos países están en un grandísimo crecimiento, y que aún se puede encontrar talento excepcional a un precio más reducido que en España.
Me informé de los precios que pagaban otras personas, de los salarios medios (que no mínimos) del país, estudié cada candidato con detenimiento, y finalmente hice mis ofertas.
Desde el primer día que he estado en el lado oscuro, el lado del empleador, me he encontrado con personas que me han tildado de poco menos que hijo de puta. Da igual lo que yo ofreciera, que siempre, siempre, siempre, he encontrado voces diciendo que soy un explotador.
Siento que aún haya personas que piensn así. Si leéis esto, os recomiendo que cuanto antes os hagáis con el libro «Secretos de la mente millonaria», o «La ciencia de hacerse rico«.
Por eso hoy, y gracias al email de una persona interesada en mi oferta, me he animado a contar cómo veo yo esto. Posiblemente esté equivocado y, como digo al final del email, estoy deseando que alguien me de argumentos para cambiar mi forma de pensar.
Supongo que mi reflexión final a todo esto es una cita atribuida a Aristóteles:
“Sólo hay una forma de evitar la crítica: no hacer nada, no decir nada y no ser nada.”
Que comience el espectáculo:
El email respuesta de una persona interesada en mi oferta de trabajo como redactor de contenidos
Muchas gracias por tu propuesta. Me gusta mucho y me interesa. Creo que sería un trabajo muy enriquecedor y variado, siempre generando temas sobre los cuales investigar para poder escribir textos amenos. Además, es un plus todo el tema de la capacitación constante.
Sin embargo, el valor por cada 1000 palabras es bastante bajo, en comparación con lo que había averiguado que se pagaba y también con relación al cambio en Argentina. No sé si se trate de un precio solo para empezar y conocer cómo trabajamos en conjunto y que pronto se ajustaría, como dices en el mail.
Mi respuesta (aunque he añadido algunas cosas que se me han ocurrido después).
¡Buenos días xxxxx! me alegro muchísimo de que te interese, además en cada email tuyo me doy cuenta de que te expresas muy bien.
Te cuento mi visión del precio por palabra. Soy consciente de que lo que te voy a contar a continuación puede acabar saliendo en los periódicos y de que una horda de redactores de todo el mundo pueden venir a pedir mi cabeza. Aún así, es mi visión y la comparto contigo con mucho gusto y con quien haga falta:
- Salario mínimo Buenos Aires 2019 según esta web: 11.300 pesos argentinos al mes (262 €). A mí el salario mínimo no me dice nada salvo que unos empresarios sin escrúpulos tratan de esclavizar a otros seres humanos, para ellos enriquecerse todo lo que puedan y no compartir sus ganancias. Yo no pienso así pero uso ese dato como eso, un dato. Una vez leí que el salario mínimo significa que, si el empresario pudiera legalmente pagarte menos, te pagaría menos.
- Según esta otra web, el salario medio de Buenos Aires ronda los 540 dólares al mes. El salario medio ya me dice algo más, aunque sigo viéndolo como algo orientativo.
- Esos salarios son por una jornada de entre 8 y 9 horas de trabajo diarias, 5,5 días a la semana (siempre según esa web).
- Yo te ofrezco 12 dólares netos por 1000 palabras porque vives en Buenos Aires y por tus conocimientos, y además te digo que incrementaré considerablemente el precio por palabra con el tiempo, que te daré formación SEO y Copywriting de cursos de pago, que te pagaré todos los viernes porque es así como a mí me gustaría que fuera conmigo, y que tus textos serán publicados con tu propio nombre para que otras personas puedan contratarte aún a riesgo de perderte. «Sólo hay una cosa peor que formar a tus empleados y que se vayan, no formarles y que se queden». Henrry Ford.
- Soy escritor y redactor de contenidos desde hace años y sé que con práctica y entrenamiento puedo escribir 1000 palabras en una hora, pero digamos 1,5 horas por si acaso.
- Imagínate que escribes 3 artículos diarios para mí de 1.000 palabras cada uno = 36 dólares, es decir, 4,5 horas de trabajo diarios, la mitad de jornada laboral común.
- Trabajas media jornada 5 días a la semana escribiendo para mí = 180 dólares.
- Trabajas media jornada los 22 días laborables que tiene de media un mes, descansando sábado y domingo como a mí me gustaría = 792 dólares.
- Eso significa que si escribieras jornada completa para mí ganarías 1584 dólares netos al mes, casi 3 veces el salario medio de Buenos Aires y creo que un salario neto bastante competitivo tanto para España como para Argentina.
Sí, respecto a tu apunte de que en España hay personas que cobran más, sí, en España hay redactores que cobran 15 euros las 1000 palabras, y 25 euros las 1.000 palabras, y 50, y 75, y 100, y 150, y 200.
Y me puedo imaginar que en Noruega y Suiza y Nueva York hay redactores de contenido que cobran 250, y 500 € las mil palabras, pero viven ahí, en sus países donde todo es mucho más caro, o al menos han conseguido llegar hasta ahí por mérito, constancia y quizás porque están dentro de un mercado donde se pueden pagar esos números.
Sí, posiblemente en el futuro y gracias a la globalización todas las personas del mundo cobren algo similar porque el nivel de vida de cada país será similar. Pero aún ese momento no ha llegado aunque yo trato de acercar ese momento mediante mis acciones.
Yo lo que hago, hoy, desde mi humilde posición y gracias a internet, es ir a otro país donde la mano de obra es más barata y el nivel de vida es más barato y les ofrezco mucho más de lo que cobran allí, pero lo genial es que aún así a mí me sale más barato de lo que compro aquí por lo que me permite crecer más y aportar más valor a la sociedad, contratar a más personas y seguir moviendo la rueda.
Mi visión sobre contratar a un redactor de contenidos en suramérica
- Mi visión NO es ir a otro país más barato que el mío y pagar a sus trabajadores lo que cobran habitualmente para así perpetuar la situación de miseria.
- Mi visión es ir a otro país más barato que el mío, pagarles mucho más de lo que cobran, para extender la abundancia.
- Mi visión NO es ir a Venezuela y decirles que como el salario medio de Venezuela es de 20 dólares al mes yo les voy a pagar 0,00001 céntimos por palabra.
- Mi visión es ir a Venezuela y decirles que si trabajan para mí pueden ganar muchísimo más dinero al mes del que ahí ganan, que además les formaré con todos los cursos que yo haga, para que con ese dinero puedan elegir si vivir en Venezuela o marcharse a otro país con unas condiciones mejores, coger más experiencia cualificada, y seguir aportando cada vez más valor.
- Mi visión es que unos nos ayudamos a otros, no unos nos aprovechamos de otros.
Se lleva haciendo toda la vida, compras más barato lejos de casa y vendes más caro en casa, así ha crecido la economía durante toda la historia. Pero puedes hacerlo redistribuyendo la riqueza, o quedándotela toda para ti y redistribuyendo así la miseria.
Además lo creo de verdad, yo quiero que todo el mundo viva mejor, no sólo yo. Un mundo donde sólo yo vivo mejor es un mundo un poco siniestro.
Creo firmemente en la redistribución de la riqueza, y cada vez que puedo pagar más (porque yo gano más) a mis colaboradores, ya sean de España o de Suramérica, les subo el precio por palabra a todos, sin preguntarles. Y hago esto porque también creo firmemente que el trabajo y el talento se paga.
Yo trabajo con escritores tanto de España como de Suramérica y no pago lo mismo a todos.
Si pagara lo mismo a todos, ya no me fijaría tanto en dónde vives, sino en cuál es tu calidad como trabajador (salario por mérito).
Y quizás, podría pensar que para qué buscar calidad fuera de mi país al mismo precio, cuando ya la tengo dentro de mi país, más cómodo, y sin la existencia de la pequeña barrera del lenguaje. Si así fuera tú no tendrías trabajo mejor pagado que en tu país y supongo que sería peor para todos (al menos por mi parte).
Yo lo que creo, como ser humano que también ha buscado trabajo durante años, es que algunas personas quieren cobrar lo máximo posible simplemente porque otras personas lo cobran.
Hay personas que quieren el máximo beneficio con el mínimo tiempo de trabajo. Es decir, cobrar 3.000, 4.000, 5.000 € al mes por 3 horas diarias de trabajo.
Claro que se puede llegar a ese punto y mucha gente lo hace, pero llegar ahí tiene un cómo.
Hace poco, cuando buscaba redactores gracias al gran artículo de Dean Romero, una redactora de Venezuela me pidió 250 dólares por 1.000 palabras. Nunca, nadie, ni siquiera ingenieros punteros con conocimientos exclusivos que escriben para medios importantes, me han pedido ese precio.
Era su primer trabajo como redactora y me pidió 250 dólares por 1000 palabras. ¿Por qué? no lo sé, pero supongo que lo hizo por ignorancia y porque tiene una falsa creencia.
El pensamiento imagino que debe ser algo así: Si esa persona cobra 50-100 dólares por 1000 palabras, yo quiero 50-100 dólares por 1000 palabras. Si conozco a alguien que cobra 250 dólares por 1000 palabras, yo quiero cobrar 250 dólares por 1000 palabras.
Lo que no sabes es cómo ha llegado esa persona a cobrar eso, qué conocimientos tiene, cómo puede hacer valer ese valor, cómo es la sociedad en la que vive, cómo son los clientes con los que trabaja, cómo son las otras empresas… cómo ha llegado hasta ahí.
Por eso (también desde mi humilde opinión de ser humano) hay muchas personas que tienen mucho trabajo y cobran lo que quieren, y otras personas no tienen ni trabajo, ni dinero. ¿Por qué? Porque aún no han comprendido bien (a mí me cuesta horrores) el dificilísimo intercambio de valor en una sociedad.
Te contaré una breve historia: Tuve durante 5 años un estudio de diseño gráfico con una oficina en el centro de Madrid. Siempre tuve MUCHOS clientes (muchos quiero decir 2 ó 3 clientes nuevos diarios en las mejores épocas. A menudo había cuatro y cinco personas esperando en mi puerta como si de un dentista se tratara).
Mis precios por hacer una tarjeta de visita eran de 45 €.
Por hacer un logo cobraba 150, 200, ó 300 euros dependiendo de muchísimos factores.
A menudo hablaba con otros diseñadores, y me decían cargados de razón: ¿45 € por una tarjeta de visita? ¿200 por un logo? ¡Estás loco! ¡estás tirando tu trabajo!
Y resulta que, con esos precios, yo ganaba unos 1500, 2000 y hasta 3.000 euros al mes haciendo una jornada laboral normal, incluso a veces me permitía no ir a trabajar algún día y por supuesto los fines de semana no me verías aparecer jamás por mi oficina.
Yo cobraba lo que consideraba justo en base a lo que aportaba, y mi salario mensual me permitía vivir muy bien. A medida que fui ganando experiencia, que fui entendiendo el mercado, y que fui consiguiendo otro tipo de clientes, aumenté (un poco) mis precios.
Lo curioso y triste es que generalmente las personas que me decían que estaba tirando mi trabajo no llegaban a fin de mes porque no tenían clientes.
Pero ellos seguían pensando que una tarjeta de visita tenía que costar 150 euros.
Que un logo tenía que costar mínimo 1000 euros.
¿Por qué? Porque conocían a personas que lo cobraban. Porque se sentían menos si cobraban menos.
Ese es el error.
Lo que una persona cobra depende exclusivamente de lo que esa persona es capaz de cobrar y de que cuánto son capaces de pagar los clientes que encuentra.
Pero eso nadie nos lo ha enseñado 🙂
Esta es mi visión del asunto de los redactores de contenido xxxxx, quizás estoy equivocado y me encantaría que me demostraras lo contrario, así aprendería algo nuevo.
Espero tu respuesta y gracias por leerme.