Aunque la forma correcta de enseñar es mostrar lo que SÍ hay que hacer en lugar de lo que NO hay que hacer,
(ya sabes lo que dice Un curso de milagros «el buen maestro señala la luz y no la oscuridad»)
de vez en cuando a mí me ayuda el contraste para darme cuenta claramente cuándo estoy haciendo algo equivocado.
Por eso hoy voy a contarte algunas cosas que he visto últimamente en algunas personas y sobre todo en mí, sobre lo que NO hay que hacer si queremos crecer.
1) Cuando se te presente una oportunidad, no huyas. Cógela.
Esta mañana me ha dicho una mujer en el pueblo casi así de repente que necesita hacer ejercicio.
Que tiene artrosis.
Que está fatal de lo suyo.
Le he dicho que en unas semanas organizo un retiro aquí cerca y que está invitada a venir a todas las clases de Yoga y entrenamiento.
Gratis. Porque sí. Por ser del pueblo. Por ser así de maja.
Ella me ha dicho que NO.
Que qué vergüenza.
Que no sabría por dónde empezar.
Yo le he dicho que habrá más personas como ella.
Que lo explicaremos todo para su nivel.
Que lo va a pasar bien.
Que la acompañaremos en todo.
Ella me ha dicho que NO.
Yo he cambiado de tema.
Lo que esa mujer no sabe es que no soy yo quien le estaba ofreciendo unas clases gratis, sino que era el universo el que estaba haciendo caso a su petición.
Cuando se te presente una oportunidad, no huyas, no bloquees la abundancia que intenta llegar a tu vida, abre las manos, cógela.
2) No hables. Escucha.
Hace unos días estaba con esa misma persona.
Cada vez que yo intentaba decir algo, ella elevaba la voz y hablaba.
Todas y cada una de las veces que intenté decir algo, elevaba la voz y hablaba por encima de la mía.
Cuando elevamos la voz intentamos bloquear lo que está sucediendo.
No queremos que la información que está a nuestro alrededor llegue a nosotros.
Nos resistimos a cambiar.
Nos resistimos a ser impregnados por lo que nos rodea.
Inconscientemente tenemos miedo de esa información y la queremos lejos.
No hables, escucha.
Lo mejor que podemos hacer con la persona que está al lado hablando es, o irnos, o escuchar atentamente.
No por ella sino por nosotros.
Cuando escuchamos con atención podemos reflexionar si lo que escuchamos es correcto o no lo es.
Si nos beneficia o no.
Si queremos que haya una siguiente vez con esa persona, o no.
3) No si yo ya. No si yo no.
Hay algo que hacemos siempre cuando somos ignorantes.
Decir no si yo ya y no si yo no.
En los últimos años, casi cada vez que he hablado con una persona sobre meditación, esa persona ha dicho «no, si yo ya medito».
No falla.
Aquí todo el mundo sabe meditar.
Aquí todo el mundo está preparándose para ser Buda.
Las personas que dicen: no sé meditar, no medito, no sé cómo se hace, si medito casi seguro que lo hago de forma incorrecta, casi no existen.
Son prácticamente un mito. Las he visto en los retiros y poco más.
Las demás personas, todas casi sin excepción, saben meditar.
Y en el extraño caso de que no mediten, es porque ellas no lo necesitan.
O porque ellas ya saben que meditar no es para todo el mundo.
O porque…
No si yo ya. Fíjate en ello, que no te ocurra a ti.
Hablemos de no si yo no.
En los últimos 20 años, casi cada vez que he hablado con una persona sobre la importancia de NO ver televisión, es decir, de no exponerte a información altamente negativa, esa persona dice «No, si yo no veo la TV».
Todos los que dicen eso tienen televisiones en casa, pero ninguno la ve.
No falla.
Joder, hasta yo que no tengo TV en casa y que no toco un bar ni con un palo si tiene TV, la veo más que ellos.
Cuando somos ignorantes decimos no si yo no porque nos resistimos a aceptar la verdad.
Porque nos da miedo enfrentarnos a la oscuridad que hay en nosotros.
Porque no queremos cambiar.
Porque nos da terror dejar nuestro antiguo yo.
El aspirante a sabio, en cambio, siempre opera con la realidad.
No la cambia.
No la enmascara.
No la hace de menos.
Si ve la tv 2 horas al día lo sabe y, a partir de ahí, se pregunta cómo mejorar.
No si yo no, cuidado, que no te ocurra a ti.
Por cierto, he escrito algo.
PD: Posible opinión tuya del Manual:
No, si yo ya.
PD2: Opinión del Manual no solicitada posiblemente inventada:
Hola Antonio,
Ayer terminé el Manual y de verdad, GRACIAS.
Siento que era la energía que me faltaba para empezar a perseguir mi propósito.
Siento que era la energía que me faltaba para despertar.
El conocimiento que hay, el orden que tiene, las recomendaciones para seguir este camino… De verdad, enhorabuena.
Estoy pletórica estoy días, no es broma. Y aunque sé que me queda un larguísimo camino por delante, también quiero que sepas que, en gran parte, has propiciado que este camino empiece. O al menos, que lo siga de una manera mucho más consciente.
Que casualidad más chula haber llegado a ti.
Un abrazo grande,
Laura
PD3: Otra opinión no solicitada (casi seguro inventada).
Antonio,
(…)
¡Bravo por tu manual! Se nota que hay mucho amor allí.
Abrazo
Marc Singer, Kuestiona, (Borja Vilaseca).