Hoy es mi sexto día de ayuno.
Voy a contarte la historia de cómo he llegado hasta aquí por si te da alguna información valiosa y te inspira de algún modo.
Tras volver la primera vez de India, tras realizar mi primer curso intensivo de Yoga en 2018, tenía muy claro a nivel teórico los beneficios del ayuno.
Así que durante muchos meses me puse el reto de ayunar 36 horas todos los miércoles (martes cenaba, ayunaba miércoles y desayunaba jueves).
Los siguientes años fui algo más perezoso (supongo que porque el conocimiento adquirido a nivel teórico se fue diluyendo, recuerda que la información precede a la acción) y sólo ayunaba de vez en cuando, básicamente cuando mi cuerpo me lo pedía a gritos.
Por otro lado, allá por 2021 hice mi primer ayuno «largo» (esto en realidad no se considera largo) como parte de un ritual conocido como «Búsqueda de visión».
Fueron 96 horas sin comer y sin beber.
¡Oh, oh! Pero la tele dice que si estoy 35 minutos sin comer donuts y sin beber me muero! —Quizás me dices—.
Te he dicho 50 millones de veces que en lugar de ver la tele leas libros de gente que sabe cosas y hace cosas. —Quizás te respondo—.
96 horas en 12 metros cuadrados en mitad del bosque, con un saco de dormir y un plástico para la lluvia.
Tras el segundo viaje a la India en febrero de 2023, hice unos pocos más.
Por terminar, en los dos últimos retiros de meditación me he saltado el desayuno, con lo que he comido una vez (una vez pero como un cerdo) cada 24 horas.
Mi objetivo, algún día, cuando mi mente sea otra, otra mejor, me gustaría normalizar el comer así, una vez cada 24 horas.
¿Por qué?
- Porque creo que es lo mejor para el cuerpo.
- Cada vez que comes, comes con hambre real (o lo más parecido a real).
- Eres más consciente de lo que comes.
- No «pierdes» tanto tiempo en comidas (esto, que puede parecerte una barbaridad, sólo puede ser comprendido cuando ayunas durante unos cuantos días y ves que tu claridad aumenta a lo loco).
- Te acercas a lo que yo llamo «la eficiencia energética del humano».
En fin, el caso es que nivel mental cada vez tenía más claro qué era un ayuno y por qué es beneficioso.
Pero, porque hay un pero, no fue hasta que leí The science and fine art of fasting publicado en 1911…
¡Oh, oh! ¡Pero es que yo sólo confío en lo que dice la ciencia!
y me escuché esta entrevista a David Sinclair…
y, sobre todo (no me preguntes por qué), me vi un vídeo de unos tíos negros absurdamente fuertes y sabios llamado Fasting is the cure to everything donde escuché people try to destroy what’s sacred, beautiful and powerful» que dije..:
Vale, vamos allá.
Y así hasta hoy.
Bien, ahora te contaré lo más valioso que he aprendido en el libro, y después lo más valioso que estoy experimentando.
Libro:
- El ser humano tiene dos estados respecto a la comida; positivo y negativo. Positivo es cuando comes. Negativo es cuando ayunas. Debemos mantener el equilibrio entre positivo negativo para estar (verdaderamente) sanos.
- La duración de un ayuno no se decide al comenzar a ayunar. La duración te la marca el propio cuerpo. Un ayuno se realiza como método de (verdadera) sanación, como descanso (merecido), como equilibrio. Por eso, el ayuno no termina hasta que ocurren una de estas dos cosas: 1) Tu cuerpo ha sanado (es decir, expulsado todas las toxinas) y te pide, de forma natural, que vuelvas a comer. ¿Cómo te lo pide? Con una fuerte sensación de hambre (hambre real, no mental). 2) Tus reservas se agotan antes de curarte por completo y entras en el estado starving, cuya traducción real no es hambriento, sino más bien ese momento donde tu cuerpo en lugar de comerse así mismo (autofagia) las partes sobrantes, empieza a comerse las partes vitales.
- La cantidad de beneficios que tiene el ayuno son tales que, si la población lo supiera, todo este sistema se caería de la noche a la mañana. (Pero eso, amigo virtual, no va a ocurrir).
Mi experiencia:
- No tuve hambre ni el primer día. Ese que todo el mundo dice es el peor. Creo que es debido a que lo tenía extraordinariamente claro y a que había adquirido la información correcta.
- Recuerda: cuando obtienes la información correcta, eres capaz de hacer cosas impensables. Por eso nuestra tarea, como aspirantes a la grandeza, a la verdad, a la salud y a la vida, es adquirir la información correcta.
- Sigo meditando 2 horas diarias, y puedo decirte sin miedo a equivocarme, que ayunar + meditación Vipassana es la guinda del pastel en lo que respecta a este ser llamado humano.
- Como digo en el Manual (capítulo 6, apartado 1: Ayunar), ¿sabes eso de que (La Biblia dice que) Jesús se fue al desierto a ayunar y orar 40 días?
Oh, oh, pregúntate por qué.
(Voy a contarte un secreto que para muchos ya no es ningún secreto: Jesús no se fue a orar, se fue a meditar. A escuchar. A observar la realidad. A… convertirse en Jesús-cristo).
- Hay días que me siento un poco débil, pero por lo que veo es algo bastante mental. Si mis pensamientos son de poder, mi cuerpo reacciona con poder. Si mis pensamientos son de «oh, oh, pobrecito yo que estoy sin comer» mi cuerpo reacciona con debilidad.
Hoy, en cambio (y esto lo describe el libro y otras fuentes que he leído) tengo más energía que nunca. He entrenado fuerza, tengo mucho foco, ducha con agua fría, etc).
- En los últimos días creo que he hecho más cosas (y más cosas que siempre aplazaba) que en los últimos dos meses juntos. El nivel de ocupación es una locura.
He re-descubierto (y ordenado-limpiado) zonas en mi casa que había olvidado.
He hecho queso fresco. Pelado unos 3 kg de almendras y 0,5 kg de avellanas. Ordenado la cocina nivel psicópata. Limpiado toda la huerta. Masa madre. Tahini. He aprendido a hacer mostaza…
Y no te cuento más, pero una locura.
En definitiva, mi sugerencia es: aprende lo que puedas sobre ayunos.
No sabes cuándo lo podrás necesitar.
Que al amanecer, cuando de mala gana y perezosamente despiertes, acuda a ti este pensamiento: Despierto para cumplir una tarea propia de un hombre.
Marco Aurelio.
La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un solo principio: comprende con claridad qué puedes controlar y qué no.
Epicteto.
100 €
256 páginas de teoría.
Un sin fin de vidas de práctica.
PD: opinión no solicitada, posiblemente inventada:
¡Hola Antonio!
Me llamo Sofía y hace poco adquirí tu libro y lo he devorado.
¡No sabes lo mucho que me ha gustado!
Estaba en un momento algo difícil y gracias a tu conocimiento, he recuperado mucho equilibrio interior. Ahora me falta leerlo una segunda vez
Quiero agradecerte la maravillosa labor que estás realizando.
La sabiduría de las escrituras antiguas es muy valiosa pero ciertamente hacen falta canalizadores como tú.
Me he leído varios libros pero no han hecho click de la forma en la que lo han hecho tus lecciones.
Con decirte que no había llegado a entender realmente el concepto de meditación hasta ahora…
¡Tienes un don con las palabras y me has ahorrado tanto tiempo y tanto camino!
¡Gracias!
Sofía.
PD2: ¡Oh, oh! Miradme! ¡Soy un canalizador!