De mis 25 a mis 30 tuve un estudio de diseño en el centro de Madrid.
El mes que más dinero gané fueron 3500 €, pero lo normal andaba entre los 1500 y 2500 mes.
A eso quítale gastos, impuestos, etc.
No me quejo, mi libertad era mayor que la de la mayoría de las personas de las que me rodeaba (eso, por cierto, significa que no me rodeaba demasiado bien).
El caso es que por esa época mi prima Macarena Estévez tenía también su oficina justo al otro lado de la calle.
Yo tenía una habitación alquilada y ella tenía dos pisos enormes.
En mis mejores épocas yo tenía dos becarios y una chica contratada por horas, y ella tenía 50 empleados, secretaria y un COO inglés de esos de las películas.
Respecto a su facturación no tengo ni idea, sólo sé que un día vi una cifra en un cartel en su pared y ella me dijo:
Primo, hay que soñar en grande.
Cada vez que volvía de su oficina, yo reflexionaba lo siguiente:
Si yo esforzándome mucho soy capaz de generar máximo 3500 € al mes, y ella es capaz de generar cientos de miles de €, vivir más experiencias en un año que yo en 30 vidas, dar trabajo a decenas de personas y causar un gran impacto… ¿qué nos diferencia?
¿Qué clase de mente extraordinaria tiene mi prima? ¿Cómo la entrena?
¿Cómo procesa información?
¿Qué clase de hábitos tiene?
¿Cuáles son sus creencias?
¿Cuáles son sus miedos?
¿Qué le motiva? ¿Qué le bloquea?
¿A quién lee? ¿A quién escucha? ¿A quién le pide consejo?
¿Y sabes? Si sabes leer entre líneas observarás que todos los libros de desarrollo personal de la historia se podrían resumir en estas últimas líneas.
Y es que, como te he dicho muchas veces, la razón de mi crecimiento en los últimos años, mucho o poco, no lo sé, es debido exclusivamente a que me hago constantemente esas preguntas.
En lugar de pensar que mi prima tiene suerte, me pregunto cómo lo hace.
En lugar de pensar que mi prima procede de una familia rica, me pregunto cómo lo hace.
En lugar de pensar que yo no podría, y escúchame bien que aquí está todo lo que necesitamos saber, me pregunto cómo podría.
Pero no es fácil, claro, lo fácil es decirle a tu yo del otro lado del espejo que tú no puedes.
Que tú no eres responsable de tu vida.
Lo fácil es salir con una pancarta a la calle a decirle al mundo que cambie y al gobierno que te dé, porque tú, por desgracia, no puedes hacerlo por ti mismo.
Y una cosa te cuento hoy. Una cosa interesada.
El camino fácil te lleva a ser cada vez más pequeño. A consumirte. A encerrarte dentro de ti. A ser esclavizado en todas, y cada una, de las áreas de tu vida.
El otro, el camino difícil, el camino menos transitado, te lleva a descubrir, gradualmente, paso a paso, día a día, mes a mes y año a año, quién eres de verdad, cuál es tu verdadero potencial como ser humano y qué significa realmente eso de LIBERTAD.
Joder parezco William Wallace en Brave Heart, pero en fin, ahora recuerda estas dos cosas como si la vida te fuera en ello:
1) El camino fácil no es el camino fácil.
2) El sábado 9 de diciembre Macarena Estévez da una conferencia en Madrid y se reserva aquí: