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Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

Y olvida todo lo demás

Antonio Herrero Estévez · Jul 22, 2026 ·

Vamos a situarnos un poco, amigo virtual.

Cuando te digo que estoy yendo al Ritz, o al Miramar, o al Lefay, o al Santo Mauro, o que me he comprado un reloj que antes me habría hecho cacota con mirar su precio o que ahora me compro calzoncillos de quince eurazos, no es porque me haya vuelto gilipollas de repente y piense que soy millonario cuando no lo soy.

Que oye, podría ser (lo de gilipollas y lo de millonario), pero no es el caso.

Lo que está ocurriendo no es más que la consecuencia natural de crecer.

Digamos que es parte del camino.

Mira, cuando un niño lleva desde que nació mirando la estantería esa que parece inalcanzable, esa donde su madre le escondía las galletas y los lacasitos, cuando el niño cumple 12 años y de repente se da cuenta de que llega, dice:

**¡Madre! ¡Que llego!**

**¡Que alcanzo! **

**¡Que ahora puedo coger todo lo que siempre he querido de la estantería inalcanzable!**

Entonces, si el niño es normal, si el niño está adquiriendo no sólo altura sino también consciencia, cogerá un par de galletas, quizás tres, cogerá un par de lacasitos, quizás cuatro, y luego dirá:

**Pues genial, por ahora ya no quiero más, **

**quizás otro día, tampoco hay que abusar,**

**¿y ahora qué toca? **

**¿Hasta dónde puedo llegar?**

Y entonces, si el niño tiene suerte crecerá y llegará a coger otras cosas. Y cuando las coja, el niño, que ya no es un niño sino un hombrecito, pensará:

**¿Y ahora?**

Y un buen día ese hombrecito será un hombre y, cuando sea un hombre, pensará:

**Acabo de comprender que las galletas y los lacasitos me importaban tres pelotas.**

**Lo que me importaba era crecer y desarrollarme y conocerme y explorar.**

Y si ese hombre tiene suerte un buen día pasará a ser un hombre maduro, y entonces, justo entonces, pensará:

**Acabo de comprender que lo único que me importaba no era crecer y desarrollarme y conocerme y explorar por el hecho en sí de hacerlo y de crecer, sino hacerlo y crecer para estar bien en casa con mi papá y mi mamá, con mis hermanos mis vecinos y mis amigos y mi pareja y todos los de aquí y los de más allá.**

**Acabo de comprender que lo único que me importaba y que me daría felicidad era estar presente para ver las necesidades de los demás, y que si algún día alcanzaba una estantería no era sólo por mí sino también para coger algo para quien lo pudiera necesitar.**

¿Vale amigo virtual?

Vale, ahora te contaré una historia para terminar de situarnos un poco.

Hace un par de días estaba en casa hasta los cocos de la tecnología.

Mucho internet mucho hacer muchos vídeos mucho ruido y mucho todo, y entonces, justo entonces, dije:

**Antonio, ¿jugamos a un juego?**

** ¿Jugamos a que hoy vives en el siglo XVI?**

Entonces apagué el móvil, apagué el ordenador, apagué las luces (dejé encendida la nevera porque en mi juego había nevera en el S. XVI) y me fui a caminar al bosque.

Y en el bosque encontré un enorme castaño centenario.

Y ese castaño tenía a sus faldas miles de castañas recién caídas.

Me pasé varias horas agachado pinchándome las manos y cogiendo kg y kg de deliciosos frutos para mí y para repartir.

Estando presente.

Sintiendo el aire en la cara.

Respirando esa mezcla de hoja mojada junto con tierra junto con el humo de algunas chimeneas que ya aparecían a lo lejos.

Y entonces, una vez más, la segunda palabra de mi proyecto vino a mí rescate y todo cobró sentido.

El círculo se cerraba.

Era libre.

Y ni mil Lefays ni Santo Mauros ni relojes ni Ritz ni estanterías lejanas ni galletas ni lacasitos podían compararse, durante ese momento, a la experiencia y a intensa sensación, de ser libre.

De no necesitar nada más.

De llegar a casa cargado con castañas, hacerles un corte, encender la chimenea, observar el fuego y sus colores y quedarme hipnotizado y esperar, oler, masticar y disfrutar,

y justo después, con la tripilla llena, sentarme ahí frente al calor en la media oscuridad… y meditar. Respirar. Sentir. Ser. Estar.

Y tú que estás leyendo esto por si estás perdido y acabas de aterrizar o eres humano y te da por juzgar,

has de saber que según mi filosofía,

el juego de la vida es uno muy particular:

Crece internamente,

crece externamente,

busca tu libertad con lo que ello conlleva,

busca la sencillez…

**y olvida todo lo demás.**

PD: Mañana a las 12 contaré algo valioso a los 772 compradores del Manual https://www.ricosylibres.com/manual-hacia-la-grandeza/ que hayan pinchado aquí https://www.ricosylibres.com/el-secreto/.

PD2: Escrito mientras sonaba Jacob´s Melodies https://youtu.be/85yTZQjXzRY?si=MLgQEN_iaHhfYt67.

www.ricosylibres.com https://www.ricosylibres.com/

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