A una planta no hace falta preguntarla si es feliz.
Sólo hay que verla.
Si se desarrolla, si se expande, si da los mejores frutos o flores que puede, es que es feliz.
Si en cambio la ves marchita, apagada, es que no lo está.
A un ser humano no hace falta preguntarle si es feliz.
Sólo hay que verlo.
Si se desarrolla, si se expande, si da los mejores frutos que puede, es que es feliz.
Si en cambio le ves viendo Nutflix, o divagando en las redes sociales, o criticando a su jefe o a sus compañeros o al gobierno, o tomando cervecitas día sí día también, o esperando a que llegue el viernes, o temiendo que llegue el lunes, o pensando en que lleguen las vacaciones, o temiendo que acaben las vacaciones, o soñando con su jubilación, o esperando el euromillón,
es que no lo está.
Por eso, amigo virtual,
cambia de lugar,
nútrete con la información correcta,
y sabrás lo que es la felicidad.
Ricos y Libres S.L.