Cuando vemos a un caminante en el Camino de Santiago, tenemos cierta información sobre él.
Sabemos que está caminando.
Sabemos que se está esforzando.
Sabemos que está venciendo sus demonios.
Sabemos que tiene un plan.
Sabemos que lo está llevando a cabo.
¿Pero sabes?
Si sabemos no sólo dónde está y a dónde va, sino también de DÓNDE VIENE, dónde empezó y qué tuvo que superar para llegar aquí donde ahora le vemos…
la información que tenemos sobre él es mucho más completa.
No es lo mismo quien viene caminando desde Asturias que quien viene desde Moscú.
No es lo mismo quien empezó 6 meses atrás que quien empezó hace 3 días.
No es lo mismo quien recibió indicaciones del camino que quien tuvo que descubrirlas por sí solo.
No es lo mismo quien se perdió innumerables veces que quien vino casi en línea recta.
No es lo mismo quien desde el día uno pensó en abandonar que quien siempre tuvo claro su caminar.
¿Vale?
Vale.
Mañana de 9 a 13 h, dos amigos y yo contaremos nuestro camino.
Contaremos de dónde venimos.
Contaremos qué tuvimos que superar para llegar hoy aquí.
Yo contaré por ejemplo cómo mis padres no querían estar juntos y aún así lo estuvieron.
Contaré cómo durante 25 años no tuve una sencilla conversación con ninguno de ellos.
Contaré cómo nunca les vi hablar pero sí en cambio les oí gritar y a mi madre llorar.
Contaré como vivía en soledad pero rodeado de gente.
Sin poder comunicarme.
Sin poder expresarme.
Cómo era sólo un manojo de nervios, tristeza y falta de amor propio.
Contaré cómo entre los 0 y los 23 años creía que era feo, tonto, bajito y gordo.
Contaré cómo abandoné los estudios a los 16 años y contaré cómo lo hice porque en la última persona del mundo en la que creía era en mí.
Contaré cómo cuando me senté en la primera silla en mi primer trabajo de oficina, sentía cómo la vida se me escapa entre los dedos.
Cómo sentí dentro de mí no sé si morir pero desde luego algo así.
Cómo sentía ir río abajo en una barca sin remos cuyo destino era el infierno.
Cómo tenía una sensación tan desagradable que sólo podía ahogarla en alcohol cada fin de semana.
Contaré, claro, cómo en febrero, en Inglaterra, en un curso de meditación de 20 días en silencio, mi maestro de meditación nos contó algo.
Algo que me hizo entender de repente todo.
Cómo me hizo entender que todo lo que tenemos, todo lo que somos, todo por lo que hemos pasado…
**nos lo hemos ganado.**
Así la semilla, así el fruto.
Contaré por supuesto ese otro día que aprendí que todo estaba en nuestra mano.
Atta hi attano nato. Atta hi attano gati.
Tú eres tu propio maestro. Tú creas tu propio futuro.
Y mis amigos… bueno, ellos contarán su historia también.
Contará su camino.
Su caminar.
Contarán una historia parecida a la mía y quizás a la tuya también.
Oh, ¿sabes qué contarán?
Una historia sobre la búsqueda de la felicidad, la riqueza y la libertad.
Mañana sábado en MADRID.
Conferencia Ricos y Libres.
Reservas. https://www.ricosylibres.com/conferencia/
Se cierran las plazas hoy a las 18 h.
**La única obligación que tenéis es ser felices**.
Gabriel González.
Ricos y Libres S.L.