Hace unos 450 años salí con un amigo a emborracharnos por Madrid.
Acabamos tomando Sangría en Las Cuevas del Sésamo.
Para no variar acabé tocando al piano La Campanella de Franz Liszt.
(Nunca he tocado el piano).
****¡Bajar a «estas cuevas» como el Dante!****
****¡Llevar por compañero a un poeta con nombre de lucero!****
****¡Y este fulgor violeta en el diamante!****
****Dejad toda esperanza… Usted primero.****
****¡Oh, nunca, nunca, nunca! Usted delante.
Antonio Machado****
Dos italianas se sientan en la mesa de al lado.
Acabamos hablando.
Una de ellas me gusta muchérrimo y la otra es maja.
Para no variar yo le gusto a la maja.
La maja empieza a querer hacer conmigo lo que yo quiero hacer con su amiga:
Tratar de ligarme a lo loco.
En esa época yo ya estaba dejando de ser tímido pero aún no había empezado a ser valiente.
Y espera, porque cuando digo tímido quiero que entiendas a qué me refiero.
Busca en google
**shy kid crying gif** y pínchale.
El niño es entrevistado por una mujer.
El niño hace como que va a reír pero rompe a llorar desconsoladamente.
Cuando hablo de tímido hablo de ese grado de tímido.
Cuando eres tan tímido que no sabes nada de ti mismo.
No sabes nada de las mujeres.
No sabes nada de emociones.
No sabes nada de nada y lo único que haces es reír y, cuando ya no puedes falsear más, lloras.
Lloras como un niño aunque tengas 25.
**Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no necesitas temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria que consigas, también sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en cada batalla.**
Sun Tzu, El arte de ligar a lo loco.
Vale, las italianas. Las cuevas. La amiga guapa que me gusta. La amiga maja.
**En esa época estaba yo ya dejando de ser tímido**
** pero aún no había empezado a ser valiente.**
La amiga maja me pone ojitos.
Me habla mucho.
Me toca el brazo.
Me toca el muslo como quien no quiere la cosa y como diciendo:
**¿Sabes lo que quiero decir?**
Sí, sí, sí, cojonudo, pero mientras tanto a mí quien me gusta es JUSTO la mujer que está al lado.
Y como ya no soy tan tímido pero aún no soy valiente, pienso que si le hago ver a la chica que me gusta que efectivamente me gusta, la maja se va a ofender.
Que la maja se va a sentir mal.
Que la maja se va a sentir decepcionada.
Y no, no pienso ni por una décima de segundo si yo me siento mal.
No, no pienso ni por un instante qué es lo que yo quiero.
No, no pienso si puede ser que yo también le guste a la chica que a mí me gusta.
Como aún no soy valiente lo dejo todo en manos del destino.
Qué le voy a hacer.
Si la maja me ha elegido quién soy yo para decir lo contrario.
Y como aún no soy valiente soy capaz hasta de dejarme besar por la chica que no me gusta.
Soy capaz hasta de irme a la cama con ella.
Joder no te extrañe de que soy capaz hasta de casarme con ella y tener chotomil hijos o chotomil gatos.
Las fotos de nuestros viajes colgados en la pared.
Nuestra boda.
Nuestros suegros.
Y mientras tanto, en mi mente, siempre, su amiga.
La que SÍ me gustaba a mí.
¿Sí?
Los cojones.
Ese día en las cuevas fui poco valiente pero al final lo fui un poco, y de eso se trata la vida, amigo virtual, de ese poco que con el tiempo lo mismo se convierte en mucho.
Ese poco marcó la diferencia.
Marcó el estado de mi salud mental durante mis siguientes décadas.
Vale. Cuevas del Sésamo.
La maja me quiere ligar, sí, pero me pregunto que quién me gusta a mí.
En esa época yo no sabía de sentir, pero casi seguro empiezo a sentir.
Empiezo a pensar.
Mi amigo se va.
Me quedo solo con las dos.
De vez en cuando miro a la guapa.
A la que me gusta.
A la que casi no me mira.
Me doy cuenta de que también le gusto o al menos eso me hace creer la sangría.
Nos echan los camareros. Hora de irse. Es tarde.
El tren parece que se va sin mí como todos los trenes antes que se fueron delante de mí.
De repente la maja dice que se va al baño.
Una mujer puede tardar en el baño 9 horas o 60 segundos.
Y como ese día no hay cola en el baño y ya es tarde y no es conveniente dejar a tu amiga guapa con el chico que te gusta, sé que tengo unos 60 segundos antes de que vuelva.
Nunca he sido muy valiente, pero ese día lo fui.
La miro, me mira, recorro el metro y medio que hay entre nosotros a lo Flash Gordon, y nos besamos.
Nos besamos como no me había besado con nadie en toda mi vida.
Nos besamos como sólo se besan dos personas que no se iban a besar.
Nos separamos. La miro. Me mira. Vuelvo a lo Flash a mi sitio.
58.
59.
Aparece la amiga maja.
Sí, al final parece que también le gustaba.
Se despiden.
**Ciao, è stato un piacere, alla prossima.**
Se van.
Bien, escucha.
No sé si te gusta tu trabajo.
No sé si te gusta el 100 % de tu vida tal y como es.
No sé si te gusta lo que haces desde que te despiertas hasta que te acuestas.
No sé si lo que eres y haces y vives lo has elegido tú y sólo tú y no tu sociedad ni tus padres ni el destino.
SINTIENDO.
Sintiéndote.
Observándote.
Respetando qué es exactamente lo que tú quieres. Buscas. Sueñas.
¿Sabes por qué te lo digo?
Te lo digo porque lo mismo eso que tú buscas te estás buscando también a ti.
Te lo digo porque aunque es posible que tú le gustes a la vida que llevas, la gran pregunta es,
sí, pero, ¿quién te gusta a ti?
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