Ayer estaba releyendo una opinión no solicitada que vale su peso en bitcoins.
**Buenos días Antonio, espero que estés muy bien.**
**Me hace especial ilusión escribirte y lo llevo pensando unos días de sentarme un momento para darte las gracias.**
**Llevo unos 5 años desde que algo en mí hizo click, y empecé a interesarme mucho por el desarrollo personal.**
**Sin embargo en este tiempo he tenido rachas en las que parecía que avanzaba en algunas áreas y en otras me quedaba estancado.**
**Mientras tanto vas viviendo las circunstancias que la vida te va poniendo pero ha llegado un momento en mi vida en el que no he querido continuar más así, por etapas, por rachas.**
**Ahí es cuando te he conocido, compré tu libro, tu agenda y algo en mi ha empezado a cambiar.**
**Todo lo que yo decía «algún día» o «me gustaría hacer esto o intentar esto otro» ahora lo escribo y siento que voy con un rumbo.**
**Eso del rumbo creo que es lo que más me hacía sufrir, la falta de un propósito superior que le diera sentido a las acciones de mi vida. Siento que cuando te desapegas del resultado y te centras en vivir la experiencia aparece la magia, la magia de vivir, de sentirte vivo.**
**No tengo claro donde acabaré, yo creo que eso casi nadie lo sabemos, pero sea lo que sea tengo ganas de vivirlo y eso me encanta.**
**Creo que si tuviera que definir el impacto de haberte conocido lo diría como: un aterrizaje de todas las ilusiones que estaban en el aire para traerlas a tierra y mediante de unos pasos concretos, marcados y organizados darles forma para tener un rumbo y un propósito.**
**Y eso es sin duda apasionante.**
**Muchas gracias Antonio.**
**Cuando te escuché decir que habías descubierto la manera de descubrir el potencial humano pensé que era una afirmación quizá demasiado osada. **
**Ahora ya no la veo tan así.**
**Un abrazo muy grande y feliz domingo.**
Héctor Roda
Sinceramente te recomiendo que leas esa opinión.
De forma calmada.
Inhalando. Exhalando. Disfrutando el momento presente.
Pero si por un casual eres como yo y gracias a Dios te la sudan la mayoría de las opiniones ajenas y no la vas a leer, por lo menos lee esto:
Eso del rumbo creo que es lo que más me hacía sufrir, la falta de un propósito superior que le diera sentido a las acciones de mi vida.
Te cuento.
Todo ser humano al parecer está embarcado en un gran viaje.
En un gran viaje galáctico, si me permites la gilipollez.
En un viaje tan acojonante que incluso el camino de Santiago se queda en un juego de niños a su lado.
El problema es que pocos seres humanos lo saben.
¿Lo sabrán? Sí claro no mames wey que dirían los mexicanos, claro que lo sabrán, pero la cosa es que aún no lo saben.
Y como no lo saben por ahora van vagando aquí y allá. Empleando su tiempo en mierdas que lo único que hacen es traer a su vida un puñado mas de sufrimiento e infelicidad.
¿Es eso malo?
No hombre, no seas animal.
En este juego no hay nada malo.
Cada uno experimenta exactamente lo que tiene que experimentar.
Y como un gordo perdiendo kg con pastillas avaladas por su médico y por el jefe de su médico, cuando llegas a la oscuridad haces de efecto rebote y te encaminas hacia la luminosidad.
(Quería decir que se encamina hacia la luz, pero como no rimaba con «oscuridad» pues he puesto esa mierda).
Vale, ¿y cuál es la moraleja de todo esto?
Ninguna.
No hay moraleja.
Hay que aprender a crear un propósito y ya está, pues cuando lo tienes absolutamente todo, TODO lo que vives, todo lo que ves, todo lo que experimentas, cobra sentido.
Dejas de sufrir tanto.
Y te encaminas hacia una vida de riqueza y libertad.
Un Manual hacia la grandeza. https://www.ricosylibres.com/un-manual-hacia-la-grandeza-b/
P.d.: En el capítulo 3 explico exactamente cómo crear un verdadero propósito vital.
Si tuviera que decir cuál es la parte más importante del Manual en cuanto a capacidad de transformación inmediata, diría el capítulo 1 y el capítulo 3.
Mano de santo, oiga.
Ricos y Libres S.L.