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Lo único que respeto de un ser humano es su capacitad de amar o su capacidad de esforzarse.
Todo lo demás me da como grima. Una especie de asco. Me causa inseguridad estar con esa persona.
El otro día escribí un par de emails a Isra Bravo, y por cada uno de ellos tuve que pagar 85 €.
Me di cuenta de que tras pagarlo y escribirle me sentía bien conmigo mismo. Me había esforzado en algo y el resultado me importaba tres cojones. Ya podía dormir tranquilo porque había hecho lo que tenía que hacer: esforzarme.
Lo único que respeto de un ser humano es cuando es muy mujer, es decir, muy femenina, es decir, muy amor, muy Dios, muy aceptación, muy paz, muy soy el todo y nada me afecta y sólo amo sin juicio y sin esperar nada a cambio.
Lo único que respeto de un ser humano es cuando es muy hombre, es decir, muy masculino. Mucho esfuerzo, muy hacer, muy perseguir aquello que busco, mucha materia, mucho crecer, mucho expandirse, mucho foco, mucha energía concentrada penetrando el universo.
Todo lo demás me doy cuenta de que me da como asco. Como grima. Como que no lo quiero en mi vida.
En la Bibilia dicen a los tibios les vomitaré de mi boca, y esa es mi sensación cuando veo a un tibio y veo que me comporto como un tibio. Es asco. Asco del bueno.
Si vas a amar, ama de verdad, conviértete en Buda o en María o en Cristo o Babaji o en Teresa de Calculta o en San Ignacio en Ama la de los abrazos o en quien admires, deja todo atrás, trasciende la materia, y ama.
Pero si aún quieres estar un rato más en el juego de la dualidad, si aún quieres hacer, joder, haz de verdad, esfúerzate.
Vete a la cama cada día de tu vida con la sensación de que es imposible hacer más.
Sólo así me respeto. Sólo así respeto a los demás.
Y hablando de respeto, haz lo que quieras en el juego de la vida pero no te faltes el respeto a ti mismo, y que sepas que vez que dejas de esforzarte lo estás haciendo.
Te estás faltando el respeto y sin darte cuenta te estás dando asco a ti mismo. Te estás convirtiendo en un tibio. En un mediocre. En uno que aspira a nada. Ni a la grandeza material, ni al amor espiritual, ni a nada.
En la materia sólo te respetas a ti mismo cuando te esfuerzas por ser más materia o cuando amas y trasciendes la materia. No hay término medio.
Estudiaste años para ser funcionario y tras cada sesión de estudio te respetabas a ti mismo porque te habías esforzado en conseguirlo. Te ibas a la cama con la sensación de que podías comerte el mundo porque habías hecho lo que podías hacer. ¿Pero qué hiciste después? ¿Qué hiciste cuando aprobaste? Buscaste seguridad. Buscaste un salario a fin de mes que no te diera muchos dolores de cabeza.
Y entonces dejaste de respetarte a ti mismo.
Te esforzaste para no tener que esforzarte.
Ese era tu plan perfecto en la cabeza hasta que te diste cuenta de que era una puta mierda y de que cada día que pasa sin hacer lo que sabes que podrías hacer te vas muriendo un poco más.
No tío.
Sácate las oposiciones si quieres pero cuando las termines haz otra cosa aún más jodida. Y cuando la termines, otra más.
Hace un par de meses volví de Tailandia. Me hice un curso de 30 días en silencio meditando 12 horas al día. Mi vida se reducía a dormir comer meditar y cagar poco porque comía poco.
Dormía en una habitación de 12 metros cuadrados en una cama dura como una piedra.
Paseaba descalzo.
Despertaba a las 4 de la mañana.
Dormía a las 9.
Cada día me esforzaba como sólo unos pocos hombres se han esforzado en la historia de la humanidad y nunca, jamás, en toda mi vida, he sido más feliz.
El hombre que aún no es Buda no necesita nada para ser feliz salvo su esfuerzo. No lo busques porque no lo vas a encontrar.
Ni mujeres. Ni dinero. Ni Mierdas. Nada. Sólo tu propio esfuerzo te va a dar una sensación de felicidad interior. Sólo cuando hagas lo que podrías hacer cada día de tu vida hasta la última gota de tu esfuerzo te vas a respetar a ti mismo.
No lo busques o búscalo o haz lo que te salga de los huevos, pero no lo vas a encontrar. La materia es feliz siendo materia. Haciendo. Creciendo. Vibrando. Subiendo de nivel.
El alma es feliz no haciendo nada. Siendo. Amando. Observando el momento presente. No juzgando.
Cuando llegué el primer día me fijé que había un tío que meditaba directamente sobre el suelo, sin cojín de meditación, sin colchoneta de meditación, nada.
En primer día del retiro de 30 días llego a la gran sala y me encuentro a un malayo (si nunca has visto a un asiático meditar no sabes una mierda de la vida y del esfuerzo) sentado sobre el suelo con las piernas el flor de loto.
El tío meditaba directamente sobre el suelo, sin cojín de meditación donde apoyar el culo ni colchoneta de meditación donde apoyar las piernas ni nada.
Sobre el suelo y nada más, con un fino pañuelo para delimitar su espacio a ojos de los demás porque seguro que a sus ojos le daba exactamente igual.
Cuando le veo hacer eso le respeto y admiro instantáneamente y me veo a mí mismo con mi cojincito para el culo y mi mantita y mi todo y me digo a mí mismo que eso es imposible para mí, que ese tío es sobre humano.
17 días después mando a tomar por culo los cojines y me pongo a meditar sobre el suelo. Luego voy a por los cojines de vez en cuando porque me acuerdo de que hasta para ser bravo y respetarte a ti mismo lo tienes que hacer de forma gradual.
No lo sé, hay algo raro en todo esto del dinero y del respeto y de la aceptación y del compromiso y de toda esta parafernalia en la que nos encontramos la mayoría de los seres humanos en el siglo XXI con la IA y con la comodidad y con todo esto.
Prácticamente todos nos despreciamos a nosotros mismos de forma insconsciente.
Cada vez que le pedimos a la IA algo «para ahorrar tiempo» nos damos asco de forma insconsciente. Sabemos que somos infinitos y en cambio ahí nos tienes, haciendo el gilipollas con una máquina que supuestamente nos va a ahorrar tiempo cuando sabemos que tiempo y la eternidad es lo único que existe en el universo y que no es tiempo lo que queremos ahorrar sino valor. Esfuerzo. Cojones. Hacer. Materia.
Úsala si quieres, pero úsala para jugar. Para explorar. Para ver qué puede hacer. Pero no lo hagas para ahorrar algo. Qué vas a necesitar ahorrar tú si lo tienes todo. Si lo eres todo.
Cada vez que abrimos el whatsapp «para ver qué hay» nos damos asco. Nos damos una bofetada a nosotros mismos. Nos vomitamos encima.
Cada vez que abrimos instagram o tinder o las noticias para ver tetas o inspiración o violencia o lo que sea, nos perdemos el respeto. Sabemos que no deberíamos estar haciendo pero lo hacemos. Sabemos que deberíamos estar concentrados en algo pero nos dejamos llevar.
El dinero es tan cojonudo porque es una forma bastante precisa de mostrar que te esfuerzas el algo.
Cuanto menos dinero pones en algo menos te esfuerzas. Cuanto más pones, más lo haces.
Pones tu atención donde pones tu energía. Pones tu energía de forma concentrada donde te esfuerzas de forma continua. Pones tu dinero allí donde te esfuerzas.
Entra un tío en mi lista de correo y le doy la bienvenida mentalmente. Bienvenido. Ponte cómodo. Aprende. Pasan los días y veo que no compra nada y le voy perdiendo el respeto. Le amo y eso, o lo intento a mi manera, pero cada vez hay menos respeto. Más días sin darme su energía, más días que pasan sin verle esforzarse, más días sin verle hacer lo que podría hacer, más le pierdo el respeto.
Pasa de bienvenido a tibio a asco en una sucesión acojonante.
Si no hay esfuerzo, no hay respeto. Punto.
¿Amor? Sí, amor sí. Amor siempre, pero respeto no. No en la materia donde sólo se respeta lo que se hace y se crece y se expande y vibra y se concentra.
A tomar por culo los tibios, no puedo ayudarte, vete a otro lado a ser tibio, vomítate encima hasta que te des tanto asco que te den ganas de esforzarte.
¿Te cabreas? Joder, por fin veo una reacción en ti, creía que estabas muerto, creía que eras de cartón piedra, que eras un error en mi pantalla.
No te faltes al respeto. Haz lo que tengas que hacer. No mires a los lados. No busques aprobación de nadie, especialmente la tuya. Haz, esfuérzate y verás como te apruebas por ti mismo. Levanta el peso y verás cómo te respetas a ti mismo. Camina hoy más km de lo que has caminado en tu vida y verás cómo te respetas a ti mismo. Trabaja más concentrado más fuerte más duro de lo que has trabajado en tu vida y verás cómo no necesitas que absolutamente nadie te de una palmadita en la espalda.
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