Mañana es el 20 º retiro Ricos y Libres, donde 23 seres humanos con ganas de crecer nos encontraremos para aprender cosas valiosas.
Más de 350 personas han pasado por allí.
Decenas de ellos han repetido.
Varios de ellos 3 veces y otros hasta 4 veces.
Desde el primer retiro que organicé les expliqué a todos cómo iba a hacerlo.
Les expliqué cuál es la sencilla instrucción mental que te tienes que dar para hacer cosas que antes no podías si quiera soñar.
Desde el día uno les expliqué cómo en unos años tendría una finca que ahora es una realidad.
Les expliqué cómo mi cuerpo y mi mente irían mejorando sin parar hasta reflejar una coherencia en mi forma de pensar, ser, estar, y actuar.
Les expliqué cómo cada vez vendería más y mejor.
Les expliqué cómo la explosión de mi creatividad no había hecho más que empezar.
Les conté, sin ninguna intención de que me creyeran, que había descubierto un camino para la riqueza y para la libertad.
El sábado, Vicente Salort, farmacéutico de profesión, nos animará a entrar a un baño de agua con hielo.
Al principio muchos tendrán miedo, pero tanto las respiraciones previas como el poder del grupo les animará a hacerlo.
Cuando entras al hielo, la impresión es tal que los primeros segundos piensas que vas a morir, pero si eres capaz de estar tranquilo aún habiendo una tormenta el alta mar,
si eres capaz de simplemente no escapar,
si eres capaz de simplemente ser y estar como un testigo mudo de tu propio respirar,
tu cuerpo se relaja.
Y aunque quizás ahora no puedas creerlo llega un momento en que el agua fría se convierte para ti en una poderosa droga, que más que desconectarte de algo, como ahora parece que busca la gente,
te conecta con la realidad de una forma que antes,
simplemente,
no podías imaginar.
Te conecta tanto a la salud y a la vida que no entiendes cómo pudiste estar tantos años alejado de ello.
Y es que la experiencia en el hielo para muchos suele convertirse en lo que los antiguos llamaban «un rito de paso».
**Un ritual de tránsito.**
En un antes y un después.
En un pasar de ser inmaduros a empezar el proceso de ser maduros.
En un como diría Epicteto:
**YA NO ERES JOVEN, SINO ADULTO. Y si eres negligente y perezoso, si continuamente procrastinas, pospones, y eludes el día
en que te atenderás a ti mismo, se te pasará la vida sin darte cuenta y continuarás
ignorante y sin instrucción, todos los días de tu vida hasta el día en que mueras.**
En un estar desorientados y empezar a estar enfocados.
De estar en modo víctima a estar en modo responsabilidad.
Para muchos, en el hielo ocurre lo que ocurre en la peli El capitán fantástico;
**Today a boy is dead.**
**And in his place…**
****is a man.****
Fíjate, hace unos días di una charla y Javier tuvo el valor de abrirse en canal y nos contó algo valioso según yo.
**Tengo 58 años y se presupone que debía ser una persona madura.**
**El caos es un remanente en mi vida.**
¿Y sabes?
Podría decirle a Javier que esta sociedad está pensada para mantener inmadura a la gente.
Podría decirle a Javier que si tu familia no te ha enseñado, si no has tenido un mentor que te haya instruido, o pones mucho de tu parte o estás vendido.
Podría decirle que esta sociedad hoy te trata como un niño, y que al día siguiente, cuando te quieres dar cuenta, se espera de ti que te responsabilices de tus acciones como un adulto.
Pero lo único que puedo decirle a Javier es: ¿qué importa eso?
¿Qué importa lo que sea o no sea esta sociedad?
¿Qué importa que hayamos tenido o no tenido mejor o peor oportunidad?
¿Qué importa lo que otros presupongan que tú debes ser o hacer con tu edad?
Lo único que importa es este momento.
Lo único que importa es que vivas como si fueras el único hombre sobre la tierra.
Lo único que importa es nuestra capacidad actual, AHORA MISMO, de actuar en aquello que consideramos el camino correcto.
Ahora voy a contarte una vez más lo que yo haría de ser yo.
Lo que yo haría de ser yo es buscar la información correcta, asegurarme de pagar el precio por ella, y practicarla una y otra vez.
Lo que yo haría de ser yo es practicar Yoga cada día de mi vida.
Practicar meditación cada día de mi vida. No un día. No dos. No un año. No tres. Todos los días de mi vida.
Apuntar en papel mis objetivos cada día de mi vida.
Ducharme con agua fría al despertar cada día de mi vida.
Escucha, escucha como si tu destino dependiera de ello: visualizar con claridad cada día con el ojo de mi mente, y sentirlo como si fuera presente, aquello que quiero que sea mi normalidad.
20º Retiro Ricos y Libres. https://www.ricosylibres.com/retiros/
Eso es lo que yo haría de ser yo.