Supongo que has oído hablar de la parábola de los talentos de la Biblia.
Básicamente en cristiano viene a decir:
**A ver, hombre de Dios. En lugar de justificar tantas cervecitas con los amigos y tanto Netflix al caer la noche usa tu vida de tal forma que cuando mueras hayas subido varios escalones de consciencia.**
**¿Que por qué? —te estarás preguntando—. **
**Pues coño, porque de eso va la vida.**
**Tú has nacido en un punto de partida X y lo que espero de ti es que cojas eso que has recibido y lo mejores, lo expandas y lo multipliques.**
Antes de ayer me escribe una antigua clienta por Whatsapp pidiéndome casi por favor que la deje ir a la comida de este sábado con gente presuntamente inteligente.
La contesto con un «OK puedes venir haz la transferencia aquí», ella pasa de mí durante varias horas, yo borro los mensajes y ella me dice:
**Oh, oh, ¿qué ha pasado? ¿Por qué lo has borrado?**
**— Lo he borrado porque no estás interesada en venir. Cuando estamos interesados VOLAMOS.**
**No, lo que pasa es que, y es que, y **
**— Que no te líes. Que no pasa nada. Offense not taken. Si lo importante no es que vayas o no sino que tú entiendas por qué vas o no. Lo importante es que identifiques el miedo que te hace no venir o no ver o no contestar.**
[ Lo que realmente te hará estallar la cabeza es esto: ¿habrías roto el jarrón igualmente si yo no te hubiera dicho nada. Min 0,30 https://www.youtube.com/watch?v=eVF4kebiks4 ]
Por otro lado ayer me escribe otro antiguo cliente pidiéndome venir.
Le digo que sí y 7 minutos más tarde está el dinero en mi cuenta.
¿Y sabes cuál es la moraleja de este asunto?
Que cada día de nuestra vida diosito nos presenta oportunidades para subir los escalones que estamos esperando (inconscientemente) a subir para así expandir nuestra consciencia y que depende de nuestra habilidad de ver ese escalón y de identificar nuestro miedo a subirlo el que tengamos «éxito» o no.
Y que eso es algo que ocurre todos, y cada uno, de los días, de nuestra vida.
A cada momento.
A cada instante.
Ver escalón. Identificar miedo. Huir o atravesarlo.
Ese es todo el secreto.