Supongo has visto esos experimentos con ratas de palanquitas y premios.
La rata pulsa una palanquita y recibe un premio.
Pulsa palanquita, recibe premio.
Palanquita, premio.
A veces el premio es azúcar, a veces cocaína, a veces un harén de otras ratas sedientas de sexo, a veces una descarga eléctrica.
Los «científicos» son muy creativos en eso.
Como sabes, si el premio es bestia y adictivo la rata se vuelven loca con la palanquita.
Pim. Premio. Pim. Premio. PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM.
Bueno pues te cuento esto porque resulta que yo también veo la vida como palanquitas y premios y resulta que mi vida consiste en encontrar la mejor palanquita posible.
Fíjate, cuando tenía 25 años llevaba exactamente 25 años pulsando las palanquitas equivocadas.
Palanquitas que me daban premios que no me gustaban.
¿Alcohol los fines de semana? PIM PIM PIM.
¿Buscar mujeres? PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM.
¿Buscar trabajo en sitios como infoboobs y mandar currículums donde pongo que tengo carnet de conducir y nivel medio de inglés? PIM PIM PIM.
Sólo de pensarlo se me ponen los pelos de punta.
Por ignorancia pulsaba palanquitas que me daban premios que me hacían sentir mal y yo ahí como una pobre rata inocente pulsándolas todas.
Palanquita que se me ponía a tiro, palanquita que pulsaba.
El caso es que un buen día empecé a darme cuenta de que tenía la capacidad de elegir palanquita entre las infinitas disponibles, y por eso,
simplemente por eso,
empecé a elegir mejores palanquitas.
No la que los científicos me habían dicho que pulse, no.
No la que mis padres me dijeron que pulse, no.
No la que en el colegio me dijeron que pulse.
No la que el común de la sociedad me dice que pinche.
La palanquita que buscaba era la mejor palanquita para mí.
LA palanquita.
MÍ palanquita.
La palanquita que me satisface a mí.
ESA y no otra es la que busco.
**Vive como si fueras el único hombre de la tierra. **
Derek Sivers.
Y fíjate que no digo que busco una palanca fácil o difícil, no, lo que digo es que busco LA MEJOR PALANQUITA PARA MÍ, tanto si es fácil como si es difícil.
Eso es lo que yo ahora llamo amor propio.
Eso es lo que llamo compasión con uno mismo.
Eso es lo que llamo sabiduría.
¿Medito una hora y recibo un premio gordo? PIM.
¿Es una palanca difícil? Sí, pero la pulso como una ratilla sedienta.
¿Ducharme con agua fría? PIM PIM PIM PIM PIM PIM.
¿Hacer retiros de meditación de diez días en silencio? PIM PIM PIM PIPM PIM PIM PIM PIM.
¿Leer libros que me abren un mundo de posibilidades? REQUETE PIM.
¿Crear productos que me apasionan y venderlos a gente a la que resulta que también les gusta y recibir un montón de dinero por ello y cada vez más? PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM PIM.
Joder, ahí me vuelvo psicópata de la palanquita.
Bueno, pues te cuento esto porque he enumerado las mejores palanquitas que he descubierto y las he escrito en un libro.
Un libro que al parecer es como una palanquita en sí mismo.
Una palanquita que, quizás, sólo quizás, te interesa pulsar tanto como a mí.
Retiro Ricos y Libres.
Agosto.
Quedan 4 plazas.
Ricos y Libres S.L.