PD: No te preocupes, tiene final feliz.
Hoy he recibido un email de Laura, y ese email tiene una respuesta que llevo años esperando dar a alguien.
Me llamo Laura y llegué a ti de pura casualidad.
Me dedico a la publicidad digital y (…)
A finales de junio tuve la graduación del máster que había hecho y, en la cena, conocí a (…)
Un poco por casualidad, me dijo que te siguiera en Instagram y bueno, aquí estoy.
Leyendo tu manual (una obra de arte) y esperando con muchas ganas el retiro de noviembre.
La verdad que no tardé mucho en decidirme por comprar tu manual y apuntarme al retiro.
La honestidad y claridad con la que transmites lo que sabes no es algo habitual, así que enhorabuena por eso.
(…).
Vale, hablemos de honestidad.
¿Sabes Laura? Me vas a llamar pesimista y tío triste, pero muchos días pienso que prácticamente todo lo que existe es una mierda.
Un pedazo de mierda en mayúsculas.
Me compro una camiseta y se rompe a los pocos días.
Me compro una estantería y está hecha con materiales pésimos.
Me compro un ordenador y a los pocos días se le salta una tecla.
Compro prácticamente cualquier cosa, voy a ver dónde está fabricada, y esa cosa casualmente también está fabricada en un país a casi 10.000 km de distancia por personas que no les importa absolutamente nada, repito, absolutamente nada, la calidad del producto que te venden.
Compras el curso de alguien y en el curso te intenta vender otro curso.
Compras el libro de alguien y te capa la información por la que supuestamente has pagado para que tengas que pagar algo más caro.
Vas al 99 % de los lugares y tienen una televisión puesta.
Vas al 99,9 % de los bares, tratas de pedirles de beber algo que no te mate y te miran como si fueras gilipollas.
Un día hablando con un tío que sabe cosas te cuenta que la comida que comemos está «fertilizada» con un químico extraordinariamente nocivo para la salud.
Sales a la calle y hay 800 millones de personas fumando a tu lado, no pensando ni por una décima de segundo si eso que están haciendo puede estar molestando a otras personas.
¿Cómo esperas que alguien que se hace daño a sí mismo, no te lo haga a ti?
Lama Rinchen.
Vas a cualquier lado con césped y puedes estar seguro de que habrá un chaval de entre 15 y 30 años escuchando reguetón para él y para todas las personas que están alrededor.
Vas al banco a pedir una hipoteca (es decir, vas al banco a comprar dinero) y cuando te has dado cuenta has firmado 39 cosas que no tienen absolutamente nada que ver con el dinero que has comprado.
Hablas con tu padre que trabajó toda su vida en un banco y te dice que es una práctica habitual de los bancos el robar abiertamente a sus clientes, y que se basan en que por estadística las personas que reclaman son pocas y les compensa seguir robando.
Hablas con prácticamente cualquier pequeño comercio y te explica cómo los grandes comercios que existen en España, esos que la televisión se encarga de promocionar a todas horas como si fueran Teresa de Calcuta, se encargan, sistemáticamente, de cargarse todos y cada uno de los pequeños comercios que existen en España.
Hablas con cualquier agricultor y te explica cómo el gobierno les está haciendo absolutamente imposible el seguir produciendo.
Vas a buscar algo por internet y te das cuenta de que lo que lees es una copia de una copia de una copia.
Vas a…
Bueno, creo que se entiende la idea.
Laura, la honestidad es una intención, nada más.
La honestidad es un intento de ser un faro para mí mismo y para los demás.
Un intento de navegar la aterradora tormenta en altamar por la que está pasando el ser humano.
Un intento de dejar atrás toda la falta de honestidad y coherencia que he tenido (y sigo teniendo en muchísimos campos).
Intentar ser honesto en esta época es en sí mismo una declaración de intenciones. Una raya en la arena. Un símbolo. Una guía. Una brújula. Shhh no se lo cuentes a nadie: Un imán para atraer a otras personas que intentan ser honestas.
Por sus frutos les conoceréis. Mateo, 7:15
Mira, una vez en un curso de meditación conocí a una alemana.
Y esa alemana me habló de una marca de cosméticos.
Yo le dije que si era como las demás marcas de cosméticos, es decir, sin alma.
Y ella me respondió algo con el poder de cambiar los rumbos y las búsquedas de muchas vidas:
Antonio, existen personas que hacen las cosas con alma.
Son muy pocas, pero existen.
Nuestra tarea es encontrarlas… y expandirlas.
Gracias por tu email Laura y nos vemos en unos meses intentando transformar el mundo transformándonos a nosotros.
Y para ti, en el caso de que te interese, aquí tienes El Manual (que intenta ser) honesto.