En mis años de búsqueda de la molonidad, del cómo crecer, del cómo hacer que las cosas sucedan, del cómo tener una vida que antes pensaba que era un sueño y ahora va haciéndose real, hay algo que he descubierto:
Existe un principio que está por encima de los demás.
Si desconoces ese principio, no puedes tener cada vez más dinero.
No puedes tener una lista de suscriptores cada vez más grande, (si es lo que te interesa).
No puedes hacer crecer tus seguidores en las redes, (si por alguna loca razón es parte de tu plan).
No puedes salir con la persona que verdaderamente te gusta.
No puedes ser escritor. (Todos somos escritores, escritores de nuestro destino, unos lo sabemos, otros no).
No puedes ser vendedor. (Todos somos vendedores, vendedores de nuestra energía, de nuestro tiempo).
No puedes crear algo y exponérselo al mundo. (Todos somos creadores, unos lo sabemos, otros dicen cosas como «yo es que no soy creativo» sin ser remotamente conscientes de que acaban de decir la mayor barbaridad que puede decir un ser humano).
Y ese principio que he descubierto, ese principio que mi amigo Pablo Vázquez me regaló como píldora de conocimiento y que dije: ah coño ahora lo veo con claridad, es del que vamos a hablar hoy.
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Y ese, exactamente ese, es el email que recibirán hoy a las 12 los compradores del Manual que hayan pinchado aquí.