Ayer recibí una gran opinión no solicitada de un no cliente:
**Me aburre tu ego. Me aburre tu superbia. Me aburre tu imponer a quien te lea que lo tuyo es el único camino para ser un homo sapiens digno. Me aburre tu desprecio hacia quien no puede, por circunstancias infinitas, ser así. Igualmente muchas gracias porqué, si es verdad, que algunas reflexión buenas he podido aprovechar con todo textos o intervistas. Te deseo que ganes mucho dinero, porque, intuyo en lo que trasmites, es muy importante para ti. Feliz vida**
Este email es lo que los vendedores llamamos «Gratitud compensatoria».
Cuando una persona recibe mucho valor se siente en deuda y tiene la necesidad de devolverlo, y según su nivel de consciencia lo devolverá de una forma u otra.
Si está en los niveles de aceptación gratitud y amor lo devolverá o bien con silencio o bien con dinero y regalos.
Si está en la culpa y en el no merecimiento lo devolverá con una exagerada gratitud verbal.
Si vive en resentimiento, victimismo, paranoia y miedo, lo devolverá con odio. (Esa es la razón, por cierto, por la cuál las personas muy atractivas a menudo son víctimas de «psicópatas». Su mera belleza les hace sentir incomodidad y no saben cómo manejar sus emociones).
En fin, el dilema del rico es que sabe exactamente lo que un ser humano tiene que hacer para crecer y para llegar a niveles más altos de satisfacción interna/abundancia/libertad (pues él mismo ha crecido siguiendo esos principios, principios universales, principios imperecederos, principios naturales), pero sabe que es imposible transmitirlo a una persona que no está preparada para escuchar y crecer.
**Perdónales padre porque no saben lo que hacen.**
Cuando el rico ve al hombre pidiendo un euro en la calle sabe que lo
**»único**» que tiene que hacer es sentir su cuerpo creer en sí mismo tener un pensamiento positivo olvidarse de su infancia y de sus traumas atravesar sus miedos coger uno de esos euros ir al súpermercado coger 20
**klinex** ir al metro venderlos a 50 céntimos cada uno repetir ese proceso diez mil veces pillar una habitación pequeña en un barrio barato pensar a largo plazo reducir sus gastos al mínimo aumentar sus inversiones al máximo vestir bien rodearse de personas con mentalidad positiva y con ganas de crecer y amar y prosperar alejarse gradualmente de todo aquello que le hace daño acercarse gradualmente a todo lo que le beneficia en cuanto pueda apalancarse con el banco para comprar una casa donde tener su base para sentir una sensación de pertenencia y seguridad y bueno, basta ya.
Pero sabe que no puede transmitirle esa información a nadie pues por sus propias vivencias sabe que nadie puede imponer a otro el conocimiento la sabiduría o la experiencia.
El dilema del rico es saber que podría hablar pero sobre todo saber que debe callar.
El dilema del rico es saber que podría contestar a los emails de los haters para explicarles exactamente lo que tienen que hacer pero sabe que no serviría de nada pues sabe también que quien regala bien vende si el que lo recibe lo entiende y sabe por experiencia que los haters no entienden.
El dilema del rico es que aún sabiendo que podría dar más cosas gratis no las da pues sabe que es sólo mediante el esfuerzo individual que un hombre puede encontrarse con mayores cotas de prosperidad.
P.d.:
Este sábado a las 10 explicaré en una charla online mi proceso interno para pasar de creer que el dinero es malo a hacer más de cien mil euros en un año.
Después, (sujétame el cubata), explicaré mi plan para hacer un millón.
P.d.2:
Me gusta explicar el arte de hacer dinero de una forma muy sencilla.
Crea un puente entre el bolsillo de otros seres humanos y el tuyo. Limpia el puente. Pule el puente. Ensancha el puente.
P.d.3:
Charla sábado 21 a las 10 h https://sis.redsys.es/tiendaWeb/item/MzIxOzc=
50 €