Te iba a decir que este email te iba a explotar la cabeza pero no te lo voy a decir porque estoy dejando de decir tonterías.
En 2019 conocí a Isra Bravo y sus formaciones de venta.
Cuando me enteré de su primera formación me cabreé con él.
Pensé que cómo era tan desgraciado de vender ese conocimiento supuestamente muy importante a un precio tan «alto» (nótense las comillas porque, vamos a ver, si yo cojo un conocimiento que me cuesta 5 lacasitos y con ello consigo cien mil lacasitos, ¿es un precio alto?).
Aún así y como ya había empezado el proceso de amarme a mí mismo, sólo unas horas después de mi primer cabreo la compré, crecí, mejoré y todo eso que ya te he contado 50 trillones de veces.
El caso es que unos días después Isra escribió un email ofreciendo otra formación diferente y yo pensé cargado de razón:
**¿Cómo?**
**¿O sea que me vendes una cosa y yo te la compro y ahora me quieres vender otra?**
**¿Pero quién te has creído que eres?**
**¿Es que no tienes suficiente?**
Pero como yo por entonces ya meditaba pues inmediatamente me di cuenta de mi propio proceso de pensamiento.
Me di cuenta de que estaba cabreado en mi cabeza con un tío que escribía emails y que si quería dejar de leerlos tan sólo tenía que