El pobre no confía en sí mismo y no confía en los demás.
En rico confía en sí mismo y elige con sabiduría en quién confiar.
Hace unos días llamo a mi amigo Álvaro.
Álvaro tiene más empresas que dedos en las manos y en los pies.
Le pregunto qué asesoría me recomienda.
Me da un nombre.
Un hombre de su confianza.
Mientras le pregunto a él, por otro lado pregunto a otras personas y además pregunto a Google.
Acabo hablando con varias asesorías online.
Me bloqueo. Me frustro.
Esta mañana me llama Álvaro y me pregunta qué tal va mi búsqueda de asesoría.
Le digo que ya he elegido una de un gran tío pero que por el camino he hecho muchas gilipolleces y que la búsqueda ha sido todo un lío.
Buscando aquí y allá. Perdiendo mi tiempo y el de los demás.
Me dice que es normal.
Me dice que aprender a seguir indicaciones de personas más avanzadas que tú en el camino es parte del plan.
Que aquel que hace el camino de Santiago varias veces acaba sabiendo a quién preguntar.
El pobre se pasa su vida cometiendo el mismo error porque no se fía de sí mismo y no se fía de los demás y prefiere estar en un pozo que alzar la voz y preguntar y espera porque lo más curioso es que si por un milagro finalmente pregunta hará absolutamente cualquier cosa menos seguir las indicaciones que le acaban de dar.
En esta vida hay pocas cosas imposibles, ¿pero sabes qué sí es imposible? Intentar ayudar a un pobre e intentar explicarle cómo mejorar y qué camino tomar que le haga llegar a donde ÉL quiere llegar.
El rico se equivoca y aprende y pregunta al que sabe, lo soluciona y sigue avanzando en búsqueda de su meta sin parar.
En esta vida hay pocas cosas imposibles, ¿pero sabes qué si es imposible? Que el rico esté cerca de un tío más sabio que él y no le preste atención.
Cuando el pobre pregunta a otros lo hace para confirmar que lo que él piensa también lo piensan otros y lo más curioso es que lo hace sin preguntarse qué resultados han obtenido esos otros.
Cuando el rico pregunta a otros lo hace para encontrar qué es lo que funciona y da resultados verdaderos.
Cuando el pobre encuentra a alguien más adelantado que él en el camino le mira con recelo y se pregunta por qué el mundo es injusto mientras en secreto desea que alguien haga algo para que le hagan retroceder para que todo el mundo se acomode a su nivel en lugar de preguntarse por un segundo CÓMO PUEDE CRECER ÉL.
Cuando el rico encuentra a alguien más adelantado que él en secreto lo admira lo aplaude y se pregunta cómo ha llegado hasta ahí y sobre todo cómo puede llegar él.
Cuando bueno, basta ya.
En resumen el pobre no confía en sí mismo y no confía en los demás.
En rico confía en sí mismo y elige con sabiduría en quién confiar, porque así, exactamente así, siguen indicaciones los ricos.
PD: no sé en qué parte del camino de Santiago estás.
Pero si por un casual estás en la etapa donde aún no eres una máquina insaciable de producir cosas valiosas para ti y para el mundo, mira esto.
Gobierna tu vida. https://www.ricosylibres.com/gobierna-tu-vida/
El lunes 8 de diciembre a las 20 h doy una charla para todos los compradores.