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Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

Así escuchan los ricos

Antonio Herrero Estévez · Ago 27, 2026 ·

**Primera parte. **

Durante el tiempo que tú has determinado, y si así lo consideras pues crees que hay valor en ello: escucha, sólo escucha. No hables de ti, escucha. No cuentes tu visión del mundo, observa la suya. No intentes convencer, haz las preguntas necesarias para saber cómo puedes ser convencido y luego escucha su respuesta. Cuando consideras que tu aprendizaje ha concluido en esa conversación, termina la sesión y vete, pero durante el tiempo que estés ahí se una esponja, absorbe conocimiento, no lo bloquees, abre la mente. Durante la conversación sé como un buscador de oro y busca aquello que pudiera ser valioso y útil para ti.

Ayer a las 11:34 llaman a mi puerta dos mujeres de los Testigos de Jehová.

Ya habían venido en otra ocasión y querían pasar a saludar, —decían.

—Pasad, pasad, en 6 minutos tengo una reunión, pero pasad, tengo la chimenea encendida.

—Oh, bueno, gracias… no queremos molestar.  Me acuerdo que tenías justo nuestra Biblia ¿no?

—Sí mira, aquí está. (Me levanto y cojo la Biblia, la cuál está junto al Dhammapada, el Bhagavad-gītā,

**Feeling is the secret** the Neville Goddard, Para beneficio de muchos de S.N. Goenka, El arte de vivir de William Hart, los Yoga Sutras de Patanjali,

**Freedom from the known** de Krisnamurty,

**The Science of Yoga** de Ann Swanson,

**Freedom throught understanding** de Lama Yeshe y Lama Zopa Rinpoché, Autobiografía de un Yogui de Yogananda, El silencio habla de Eckhart Tolle,

**Silence** de Swami Veda Bharati,

**Levels of Energy** de Frederick Dodson, El poder frente a la fuerza y Dejar Ir del Dr. David Hawkins,

**The surrender experiment** de Michael Singer, Un curso de Milagros, El Satipatthana Sutta y otros cuantos más).

—¿Qué es lo que más te gusta de la Biblia? —Me pregunta una de ellas—.

—Buf. Muchas cosas. Muchas frases. Es impresionante. Pero ahora que recuerde «Porque Dios no nos ha dado espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio», o «Cuando oréis creed que ya lo habéis recibido y lo tendréis».

Entonces ellas empiezan a contarme algo sobre Dios y sobre la Biblia y sobre el significado de la vida y yo, con el fuego de la chimenea a un lado, las escuchaba atentamente.

Las escuchaba como quien ve una buena película sentado en la butaca del cine, sin pretender cambiar la escena, sin juzgar la película, sólo observando el momento presente como un testigo mudo y quizás entusiasmado y curioso por saber qué dirán las imágenes de la pantalla a continuación.

Durante su charla me recitaron algún pasaje de la Biblia que desconocía y me contaron un punto de vista que me resultó curioso, pero cuando vinieron la primera vez dos años atrás recuerdo que traté de hablarlas de mi secta y convencerlas de La Verdad (de mí verdad, quiero decir) y recuerdo esa sensación incómoda en mi pecho al oír sus palabras, como si algo en mí no quisiera escuchar.

Ellas ayer hablaron y de vez en cuando yo preguntaba, ¿qué quieres decir ahí? ¿Y cuál es tu parte favorita? ¿Por qué crees eso? ¿Cómo me podría ayudar esto?

Pasaron los 6 minutos, las acompañé a la puerta con un volved pronto y un a la próxima espero tener más tiempo para invitaros a una infusión, me dijeron que no podían creer tanta hospitalidad y yo respondí:

Es que mi otra frase favorita de la Biblia es

**Acercáos a Dios y….**

**Y él se acercará a vosotros**, —continuaron ellas.

Cuando el pobre está en una situación que considera diferente y extraña y desconocida se siente terriblemente incómodo y hace todo lo posible por salir de ahí, y lo hace o bien quedándose paralizado, como de piedra, como bloqueando su energía interna en un ignorante intento de dejar de sentir y vivir,

o lo hace exteriorizando su malestar insultando o bloqueando el conocimiento o interrumpiendo sin cesar,

o lo hace huyendo de la conversación.

Y lo hace así porque la situación desconocida le produce miedo, y como sabes ante el miedo el animal que habita en nosotros responde siempre con parálisis, lucha o huida.

Ante una situación desconocida el pobre e inconsciente responde con miedo y el rico y consciente responde con amor, poder y dominio propio.

**De lo único que tengo miedo es de tu miedo.** Shakespeare

Si el pobre cree que es de izquierdas se sentirá terriblemente incómodo con alguien que dice ser de derechas.

Si el pobre cree que es de derechas se sentirá terriblemente incómodo con alguien que dice ser de izquierdas.

¿Por qué?

Porque el pobre no se ama a sí mismo y no va a intentar encontrar información que le pudiera ser útil a él.

Porque el pobre no está seguro de sí mismo, no tiene dominio de sus propias emociones, no tiene relación alguna con sus sentimientos físicos (lo que siente a nivel corporal).

**Pídanle a los hombres que alcancen la riqueza, la fama, el amor, la brutalidad, el asesinato, el autosacrificio. Pero no les pida respeto hacia sí mismos, porque lo odiarán a muerte.** Ayn Rand.

Por eso rechaza frontalmente toda información que pueda cambiar su forma de ver el mundo, pues no quiere cambiar él. Tiene miedo a progresar. Tiene miedo a subir de nivel. Su vibración actual de miedo le recuerda con más miedo que no debe abandonar su vibración actual, perpetuando así su estado de terror interno.

Mientras el rico aprovecha toda ocasión para hacerse más sabio, el pobre bloquea toda ocasión de serlo.

Mientras el pobre bloquea la conversación por miedo a descubrir algo que le haga cuestionarse su propia ignorancia, el rico la abre como un verdadero científico en búsqueda de la verdad, ansioso de estar equivocado.

**Segunda parte. **

Céntrate en el valor. Olvida el ruido.

Ayer me escribió un amigo y me preguntó: ¿Cómo hiciste el otro día para bloquear mi conversación cuando te iba a hablar de una queja? ¿Cómo hiciste para cambiar de conversación y no dejarme quejarme?

Fíjate, hace unos años mi amigo Gonzalo subió una noticia a la portada de menéame para hablar de su empresa inmobiliaria.

Al instante había decenas de comentarios de odio insultándole, diciendo que era un vendehúmos, que lo que hacía no era moral, que era una trampa, que era esto o que era aquello.

Gonzalo contestó a todos y cada uno de los mensajes pero lo hizo de una forma muy curiosa.

De una forma que sólo los ricos conscientes conocen a la perfección.

Cogía el comentario del hater y, si había en él algo de valor, si había alguna parte del comentario que Gonzalo pudiera extraer información, él respondía sólo a esa parte y lo hacía con caballerosidad.

Omitía completamente los insultos y se centraba exclusivamente en la parte de de valor.

Ignoraba el ruido, se centraba en la señal.

En lugar de alimentar el miedo, alimentaba el valor de la conversación.

Si el pobre habla con alguien y encuentra un 1 % de mentira entre un 99 % de verdad, se queda con la mentira y dice: eres un mentiroso, me has engañado, no sabes de lo que hablas, eso es completamente falso.

Si el rico habla con alguien y encuentra un 1 % de verdad entre un 99 % de mentira, se queda con la verdad y dice: gracias, me has ayudado mucho.

Mientras el rico sólo actúa en su propio beneficio pues es su propio amigo, el pobre actúa en su perjuicio y se comporta como su propio enemigo.

Cuando el pobre escucha una conversación dice: ¿De qué manera puedo usar esto en mi contra?

Cuando el rico lo hace se pregunta: ¿De qué manera puedo usar esto en mi beneficio?

Y es que así, exactamente así, escuchan los ricos.

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