Hace un rato estaba desayunando en el Bursztynowy Palac de Koszalin cuando le pregunto a la camarera:
**¿Vienen alguna vez los dueños por aquí?** Y ella me dice:
**Los tienes ahí** —en la mesa justo al lado, desayunando—.
Acabo hablando con ellos sobre las ventas y la vida y me cuentan por ejemplo que un solo mes de calefacción en ese lugar supera los 10.000 €.
Es decir, al ver aquel palacio donde sólo la chimenea del gran salón cuesta más que mi casa, pensaba que irían todos montados en un Ferrari (que también) y que todo ahí sería fácil.
Entonces me he acordado de algo que me dijo mi amigo Álvaro hace unos meses.
Algo que tenía el poder de cambiar mi forma de pensar:
**No importa lo que crezca tu negocio**—tu vida—
**que nunca vas a descansar.**
****
**Quizás piensas que cuando vendas 1000 manuales a la semana entonces sí podrás descansar, pero no.**
**Vender 50 manuales al mes conlleva los problemas de 50 manuales al mes, y 1000 manuales a la semana conlleva los problemas de 1000 manuales a la semana.**
**A más velocidad va el coche más gasolina consume** —me dijo Álvaro—.
Y es que el hombre niño se piensa que algún día por fin podrá descansar. Algún día todo será cuesta bajo. Algún día todo será fácil.
Y no.
Si no es una cosa lo que apremia atención en tu vida, será otra.
Si no es una cosa la que se rompe, será otra.
Si no es una cosa la que falla, será otra.
Esa es la forma que tiene el universo de mantenernos siempre en el juego de perfeccionarnos, de subir de nivel, de expandir nuestra consciencia, de trabajar la aceptación del momento presente.
Cada vez que voy a un retiro de meditación me encuentro en una situación difícil porque cuando vas a descansar un rato sabes que la alarma suena en 63 minutos.
Cada noche que te acuestas rendido sabes que la alarma suena a las 4 a.m.
Cada día que pasas en el retiro sabes que aún te queda otro duro día de 10 horas meditando por delante.
Cada vez que acaba un retiro sabes que la vida empieza.
Cada vez que la vida empieza sabes que en breve vas a otro retiro, y así hasta el infinito.
En contra de lo que piensa el pobre, el rico no descansa nunca y, si descansa, lo hace sólo el tiempo suficiente para volver a empezar.
Descansa, empieza, descansa, empieza, descansa, empieza.
Cada día en la vida de un rico es una carrera de relevos donde cada noche él suelta el testigo y cada mañana él mismo lo recoge para seguir corriendo.
Eso es todo.
Retiro Ricos y Libres 21º edición https://www.ricosylibres.com/retiros/
24, 25, 26 abril 2026
500 € si reservas antes del 5 de enero a las 10 a.m.
550 € si reservas después.