Esta mañana estaba meditando en casa con un amigo ahí en medio del salón cuando llega la mujer que limpia en casa.
Me pregunta si prefiero que vuelva más tarde y le digo que por supuesto que no, que meditar es también meditar con ruido y con lo que haga falta.
Entonces le digo que nos quedan 8 minutos para terminar y que si se quiere unir está invitada.
Responde que no.
Responde
**Yo soy absolutamente incapaz de hacer eso.**
¿Sabes? Te escribo esto porque siempre que escucho esa frase me rio un poco por dentro.
Hasta los 38 años yo era absolutamente incapaz de pensar, ni siquiera pensar, de contratar a alguien para que viniera a limpiar en casa, pero luego aprendí la importancia de pedir ayuda.
Hasta los 30 años yo era absolutamente incapaz de tocarme los pies con las manos, pero luego aprendí gradualmente Yoga.
Hasta los 22 años yo consideraba absolutamente imposible besar a una mujer, no, en serio, cuando te digo imposible te estoy diciendo que el mero hecho de pensarlo me dejaba paralizado, como si un bicho gigante en mi interior me agarrara desde dentro para que no pudiera moverme, pero luego, un día, decidí, así tal cual, decidí sin saber qué era decidir, que eso no me iba a volver a pasar.
Hasta los 34 años yo era absolutamente incapaz de besar a una mujer que consideraba muy guapa no lo siguiente, pero luego me alquilé un piso en Ucrania.
Hasta los 25 años yo era absolutamente incapaz de encontrar un hueco en esta sociedad donde poner mi amor y mi creatividad, y creía que lo que yo hacía, lo que yo era, lo que yo pensaba, lo que yo llevaba dentro, lo que yo sentía, no le interesaba a absolutamente nadie, pero luego empecé a leer libros de desarrollo personal y empecé a emprender.
Hasta los 35 años yo era absolutamente incapaz de meditar una hora seguida, pero luego me hice un curso de meditación Vipassana.
Hasta los 35 años yo era absolutamente incapaz de hacer un curso de Meditación Vipassana, no, en serio, tan incapaz que consideraba que los que sí lo hacían era porque ellos eran súperhombres con unas capacidades fuera de lo común y yo era un simple mortal cagado de miedo y perezoso, pero entonces empecé a acercarme a ello de diferentes formas, un ratito de meditación en casa por aquí, un retiro de yoga de fin de semana por allá, un rato de meditación guiada con una aplicación más allá, un viaje a la india para ver qué pasaba sin más.
Hasta los 32 años yo era absolutamente incapaz de estar 8 minutos seguidos meditando porque según me quedaba quieto me empezaba a doler todo y a picar todo y a pensar las cosas súper importantes que tenía que hacer, pero luego…
Hasta los 37 años pensaba que eso de escribir un libro era para súper dotados o para ultraorganizados, pero entonces descubrí lo que son los propósitos y escribí en un papel: voy a escribir todos los días 20 minutos durante un año por el placer de aprender en el proceso, y cuando termine…
Hasta los 23 años yo era absolutamente incapaz de hacer cosas solo, sin nadie más que yo, por mí mismo, para mí, entonces me fui solo a vivir a Inglaterra.
Hasta los 25 años yo era absolutamente incapaz de viajar solo en plan viajero, sin nada organizado, sin un sitio al que llegar, sin plan, no, escucha, incapaz te digo, tenía terror, pensaba que iba a morir a nada que bajara del avión, pensaba que me iban a secuestrar, pensaba que con la mente tan desconcentrada que tenía no iba a saber encontrar cómo volver a mi hostal, entonces me pillé un vuelo a Budapest y me enfrenté a la que por entonces era mi mayor incomodidad.
Hasta los 36 años yo consideraba absolutamente imposible ganar más de 10.000 € al mes, como si eso fuera para otras personas más inteligentes que yo, más preparadas que yo, más ordenadas que yo, más ingenieras que yo, más artistas que yo, más creativas que yo, pero luego empecé a producir más de lo que había producido nunca, empecé a leer libros de ventas y empecé a perder el miedo a perder dinero.
Hasta los 40 años yo pensaba que eso de crear una empresa era para los empresarios, es decir, tíos muy inteligentes y muy valientes, y que yo, con la cabeza que tengo y con el coraje que tengo, tendría que seguir siendo autónomo hasta que muriera, entonces hablé con un par de amigos empresarios y me amueblaron la cabeza.
Hasta los bueno, basta ya.
Mi vida ha estado plagada de absolutamente imposibles y por eso me rio.
Digamos que mi vida es la historia de un hombre que pensaba que todo, absolutamente todo, era imposible para él.
Pero entonces…
P.d.: Gobierna tu vida https://www.ricosylibres.com/gobierna-tu-vida/
En unos días se cierra el chiringuito y luego me olvidaré que existes.
Es más, con suerte hasta me olvido que existo yo.
P.d.2: La 3º edición del Manual ya está impresa y está de camino.
Alea Jacta Est.