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Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

No rondes a la mujer guapa

Antonio Herrero Estévez · Sep 26, 2026 ·

Hace un par de años tuve que mandar a tomar por culo a un tío que incluso me caía bien y desde entonces lo he hecho con otra gente unas cuantas veces.

Te cuento.

Nos conocimos en un retiro de meditación y de ahí nos vimos un par de veces para tomar un café.

Al poco de conocernos vi que me empezaba a seguir en Instagram y en la newsletter.

No se perdía nada de lo que hacía.

Yo mandaba un email y ahí estaba él dispuesto a leerlo y a menudo me respondía para darme su opinión no solicitada de mi opinión sí solicitada.

Publicaba cualquier cosa y ahí estaba siempre él.

Como soy un tío medio majo y normal cuando nos conocimos le di mi teléfono y de vez en cuando me escribía para ver si podía visitarme.

Oye, ¿cuándo puedo ir a visitarte?

Oye, paso este finde con unos colegas por tu pueblo, ¿nos vemos?

Oye, ¿cuándo otro café?

Este hombre tenía al parecer muchísimas ganas de verme pero curiosamente nada de lo que yo vendía era de su interés.

A ver, entiéndeme, lo de no tener interés en lo que vendo no es algo raro.

El tema no es ese.

El 99,99999999999 % de la sociedad no sabe que existo y así está perfecto.

No pretendo que sea lo contrario.

Lo raro es saber que existo, saber lo que hago, tratar de estar en todas partes donde estoy yo, pero omitir justo la parte donde requiere esfuerzo.

Eso sí es raro.

Este hombre quería estar dentro del proyecto Ricos y Libres pero al mismo tiempo quería estar fuera de él.

Leer email gratis sí, todos los posibles.

Instagram, sí, todo lo posible.

Enviarme mensajes random aquí y allá sí, cuantos más mejor.

Quedar conmigo en persona, sí, sí, sí, todo lo posible y un poco más.

Pero extrañamente nada de lo que vendía era de su interés.

Vamos a ver vamos a ver vamos a ver, si sabiendo a lo que doy más importancia tú no se la das, ¿por qué tanta insistencia en quedar?

¿De qué coño quieres hablar

La mujer guapa tiene un par de hijos a los que ama con locura y además tiene un gato y amistades y tiene sus sueños y sus historias y sus cosas que hacer, pero al hombre débil no le interesa si quiera oír hablar de ello pues él no tiene el valor de comprar el pack entero.

El hombre débil ve las cosas importantes de la mujer sólo como un obstáculo momentáneo en su camino para llegar hasta ella.

El hombre débil sólo quiere tomar el camino de menos esfuerzo.

Ese hombre sólo está pensando en sacar a pasear aquello. Una cama. Un par de empujones. Un par de risas fingidas y vístete y lárgate de mi casa que no tengo tiempo.

Entonces al yo dejar de responder a sus mensajes y él al ver que no conseguía gratis lo que quería de mí, sus mensajes empezaron a cambiar de tono.

Oye, no soy de insistir, pero si no quieres quedar conmigo, dímelo.

Oye, voy a ser un poco pesado pero

Oye

Vale, resulta que hay un comportamiento muy curioso entre los hombres débiles con las mujeres guapas.

Los hombres débiles ven a la mujer guapa y se sienten poderosamente atraídos por ella.

Hasta que no se dan cuenta de que eres guapa les importas entre nada y moderadamente, pero si ven belleza en ti, su atracción se dispara.

Y es curioso. No saben si quiera qué les atrae y ellos te dirán como niños que le gustan tus teturcias o tu cara o tu pelo o tus labios o tus ojos o la forma de tu melocotón o tu olor o el cómo les haces sentir, pero en realidad no lo saben.

Quizás es que les recuerdas a su madre.

Quizás es que buscan en ti la seguridad que ellos mismos no se pueden dar.

Quizás es que buscan llenar su vacío de soledad.

Sea como sea la mujer guapa es poderosa y magnética y la energía del hombre que no se gobierna a sí mismo no puede hacer otra cosa que dirigirse hacia ella.

Entonces el hombre débil la empieza a rondar de todas las formas que sabe y que no requieren esfuerzo y valor y por eso le saludará con la mano y le escribirá mensajes para verse en un sitio barato, pero el hombre débil nunca le confesará sus verdaderas intenciones:

acostarse con ella una o dos noches para después odiarla porque en su cabeza ella no ha satisfecho sus pretensiones.

Y es que el hombre débil piensa así: quiero algo de ti pero no quiero pagar el precio, y además, tanto si me lo das como si no me lo das te intentaré hacer sentir culpable por ello.

Pero como la mujer guapa y despierta tiene años de experiencia en venta identifica en un segundo el tipo que tiene delante y por eso, amigo mío, que no te extrañe si una mujer guapa te manda a tomar culo en menos de lo que dura un instante.

¿No lo entiendes?

La mujer guapa te descarta a tal velocidad que por la calle no dedica ni una décima de segundo a mirarte.

Es más, déjame hilar más fino.

Déjame ir más profundo.

Decir que la mujer guapa te descarta o decir que no se detiene ni a mirarte, sería darte a ti demasiada importancia.

Sería creer que el mundo gira a tu alrededor.

Sería creer que ella existe por y para ti.

Sería pensar que su belleza existe sólo para que tú intentes poseerla.

Sería creer que tú eres Truman en el show y ella es parte del decorado esperando a ver qué movimiento haces.

¿Pero sabes en qué piensa realmente la mujer guapa?

Efectivamente, lo has adivinado, en cualquier cosa menos en ti.

No te mira no porque no te vea sino porque para ella no existes si quiera.

¿Qué va a ver si no hay nada que ver?

PERO OJO, no caigas en la trampa de pensar que ella no te ve o no piensa en ti porque eres como eres, no pienses que ella no piensa en ti porque tú eres el problema o porque tienes un defecto o porque eres feo o gordo o bajo o retrasado o de izquierdas o porque tienes poco dinero, no, eso una vez más sería darte a ti mismo demasiada importancia.

Si no existes, simplemente no existes, ¿recuerdas?

Ella no es que se detenga a pensar en cómo eres o qué tienes o por qué le gustas o por qué no, es que simplemente no lo piensa.

Piénsalo.

La mujer guapa durante su vida se ha acostado con todo lo que ha querido y un poco más, y por eso antes o después llega un punto en su vida en que está cansada de todo lo que huele a dopamina barata.

Está cansada de los holas insulsos y de los mensajes vacíos y de los emails donde le cuentas tu vida sin venir a cuento.

Está cansada de los hombres débiles que no se dominan a sí mismos.

Está cansada de los hombres que no pagan el precio por conseguir lo que quieren.

Por eso la mujer guapa aguanta pocas tonterías y en lugar de eso ella tiene foco y tiene un plan: darle su tiempo sólo a la gente que quiera comprar todo el pack.

Gente que quiera zambullirse en la experiencia de vivir con ella.

Con sus hijos y con su gato y con sus sueños y con sus historias.

Todos juntos.

Aprendiendo.

Esforzándose cada día.

Sin miedo.

En la dirección de lo que para ella es importante.

Oh, oh, —te oigo decir—. Qué egoísta la mujer guapa. ¿Y qué hay de lo que es importante para mí?

Sigues dándote demasiada importancia, —te respondo—.

Sigues teniendo la mala costumbre de pensar que existes para ella.

Sigues pensando que el mundo gira en torno a ti.

Y no.

El mundo gira entorno a la energía que se esfuerza.

¿Oh sí? ¡Pues ahora me cabreo y me voy! —Dice el hombre débil—.

¿Irte de dónde, si nunca has estado?

Para salir de un lugar primero tienes que haber entrado y nunca entraste porque no tenías los huevos.

Lo querías, sí, lo rondabas, pero te quedabas al margen, buscando lo fácil, buscando lo rápido.

P.d.:

pero te prevengo.

Si tu intención es hacer creer que te interesa lo que a ella le interesa sólo para acostarte con ella, la mujer guapa, que sabe un poco de ventas, rápidamente te mandará a tomar por culo y te sentará en el banquillo con los otros miles de malos actores que se han intentado aprovechar de ella.

El existir no se puede fingir.

P.d.2: lo que buscas, aunque no lo sepas, está aquí https://pagos.ricosylibres.com/b/3cI6oH1sS9g94cy4pVd7q0I.

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