Antes de ayer conduje hasta lo alto de una montaña, dejamos el coche y tras caminar un buen rato nos tumbamos en el suelo para ver a packman en el cielo.
Siempre que estoy ahí en las montañas me da por pensar.
Pienso por ejemplo si todo el mundo en las ciudades será subnormal y si hace todo lo que hay que hacer para llenar su vida de infelicidad.
Luego me acuerdo que no sirve de nada pensar en qué hacen los demás y me pregunto si yo mismo estoy haciendo lo correcto o si también como ellos me estoy dejando llevar por lo cómodo o aún peor por lo que otros ven como normal.
Me pregunto por ejemplo si no será todo mucho más sencillo.
Si no debería mandar todo a tomar por culo y dedicarme sólo a lo que he comprobado una y otra vez que me da mi bienestar —respirar, caminar, usar las manos para construir en cualquier trabajo sencillo, amar—.
Al terminar el eclipse nos fuimos a dar un paseo con Jacinto, un hombre que en los 80 se fue a explorar durante años Sur América y luego la India.
Decía que probó de todo.
Estuvo en el Amazonas con las plantas y estuvo meditando con los sadus en las cuevas en los Himalayas, y un día un mexicano le dijo: hermano, tienes que probar esto. He encontrado el camino.
Entonces Jacinto fue y lo probó y se hizo un retiro de diez días de meditación Vipassana con el mismísimo S.N. Goenka y luego se hizo otro y luego decenas más.
Estuvo más de una hora hablando y la verdad es que fue una buena historia, pero como suele ocurrir cuando escuchas algo así es que tú piensas en la tuya propia.
Entre tú y yo, creo que deberíamos escuchar historias aunque sólo fuera porque escuchando las de otros reformulamos la nuestra.
Me acordé por ejemplo cómo a 30 me fui a Sur América buscando no sabía muy bien qué, y un día paseando por un pueblo de Colombia, uno de esos lugares donde prácticamente sólo viven indígenas del lugar con sus sombreros y sus ropas y sus cosas que por desgracia casi nunca comprenderás, me crucé a
a unos argentinos y nos pusimos a hablar.
Los tíos venían conduciendo desde el sur de argentina sin prácticamente dinero así que tenía muchas cosas que contar.
Y hablando hablando se nos hizo de noche y un poquito antes de despedirnos me contaron algo que por entonces yo nunca había oído casi ni mencionar.
Me hablaron de la intuición y las sincronicidades y las energías y de cosas así.
¿Quieres hacer la prueba de que esto es real? —dijo uno—.
Mañana te invitamos a comer un guiso carrero a las 14:00, pero no te vamos a decir el lugar.
Tú por la mañana ponte a caminar pero sin buscar nada en concreto, sólo déjate guiar. Si algo te llama la atención especialmente, síguelo, si no, sigue caminando sin rumbo.
Al día siguiente, no me preguntes por qué, hasta el sitio donde desperté parecía diferente. Llevaba varios días ahí pero ahora sentía como si algo hubiera cambiado, no sé si era la luz o si eran los sonidos o qué, pero haber había algo.
El caso es que como acordamos me puse a andar sin saber muy bien qué esperar. Y sí, claro, mi mente seguramente me tendía emboscadas tipo «estás haciendo el tonto, ellos ya no están, ahora mismo seguro que se están riendo de ti mientras conducen hacia otra ciudad».
Pero seguí caminando por el pueblo con sus cientos de calles y sus miles de casas y en un momento determinado cuando pensaría que encontrarlos era como quien encuentra una aguja en un pajar, en una bifurcación vi a lo lejos cómo unos rallos de luz atravesaban las hojas de un árbol creando un efecto precioso.
Era algo cotidiano, algo normal, algo que ocurre todos los días si tú estás ahí presente para mirar.
Era tan bonito que caminé hasta allá para verlo de cerca y al llegar resulta que al lado estaban los argentinos preparando una gran olla sobre el fuego.
Comimos y eso y tras mis preguntas y los abrazos y antes de despedirnos me entregaron un libro.
Un libro que decían que era muy especial.
Que con ese libro ellos empezaron todo su camino espiritual.
Que no me preocupara por devolverlo y que simplemente lo leyera y que luego un día sabría exactamente a quién se lo debía regalar.
Oh.
Las 9 revelaciones https://amzn.to/3UwYlXu, James Redfield.
The Celestine Prophecy https://amzn.to/4hs696x.
El libro con el que empezó todo.
Ricos y Libres S.L.