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Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

Allí donde veas valor

Antonio Herrero Estévez · Sep 23, 2026 ·

El otro día recibí una opinión no solicitada sobre mi trabajo.

Me ha parecido que alguien está llorando porque no le compran su mierda? No, no se trata de que aprendas a vender, salvo que tú objetivo sea ganar pasta y te importe una mierda la satisfacción del cliente. Te gusta escribir? Genial! A Tamara también le gusta cantar pero nadie le interesa pagar por sus discos o conciertos. Una cosa es no tener miedo a cobrar por algo que la gente quiere y otra vender cualquier mierda que uno caga pensando que todo es oro. Ya aburre tanto gurú haciendo malabares para convencer y convencerse de que su mierda no es para ganar dinero, es mucho más que eso. Parecéis la Cocacola convenciendo de que ellos no venden un refresco azucarado, sino una vida feliz con tus amigos y familiares. Vamos, que si quieres vender más aprende a vender y si quieres ayudar de verdad y que tal vez te paguen, ofrece algo que realmente la gente valore tanto que quieres pagar.

Sin acritud! No es nada personal, es mi punto de vista. Tal vez sea un amigo de lo gratis, o tal vez pago cuando siento que realmente algo lo vale para mí vida.

Fíjate, nuestro amigo, que se ha leído 435 emails gratis de Ricos y Libres y no ha comprado absolutamente nada, se pregunta si «tal vez sea un amigo de lo gratis».

No hombre no, para nada, ¿qué te ha llevado a esa precipitada conclusión?

Pero espera que hay más.

Este hombre y sus cocos tamaño King Size dice que cuando la gente valora algo entonces sí quiere pagar por ello.

Antes no.

Es decir, en su cabeza el Manual no es valioso y por eso no paga por ello.

En su cabeza los retiros no son valiosos y por eso no paga por ellos.

En su cabeza los emails de 13,69 € / mes no son valiosos y por eso no paga por ellos.

Pero mágicamente en su cabeza estos emails que son gratis sí son valiosos y por eso sí paga por ellos. Paga con su energía. Con su tiempo. Con su atención. Con su vida.

Y sí, así es, mientras paga aquí podría pagar a cualquier otro lugar del universo. Podría pagar a su pareja, podría pagar a sus amigos, a su interior, a su cuerpo, a sus habilidades,

pero no.

Él paga aquí.

Hace caja aquí, en villa Ricos y Libres.

No lo sé, quizás como valora poco su energía, su tiempo, su atención y su vida, no le preocupa emplearla como moneda de cambio. No le preocupa canjearlo aquí. Debe ser que para él eso no tiene valor y como no tiene valor lo usa a raudales.

Me lo da a mí, que al parecer debo ser su gurú.

Esto me recuerda a siendo chaval en una plaza bebiendo litros y litros de alcohol pensando que mi vida era infinita y que mis órganos iban a seguir siempre sanos.

**Toma mi atención Antonio, que es gratis.**

En cambio, como él al parecer valora mucho el dinero, como eso sí le duele perderlo, como eso cree que no es infinito, no lo entrega.

Se lo queda.

Lo guarda en una caja fuerte.

¿No es paradójico?

Entregamos lo que tenemos poco y guardamos lo que tiene el potencial de ser infinito.

Piénsalo: ¿si el Manual fuera gratis lo querría? ¿Lo habría pedido? ¿Habría dado al botón de «enviar Manual gratis a casa»? ¿Si los retiros fueran gratis vendría? ¿Habría dado al botón de «reservar mi plaza gratis para el retiro»?

Yo diría que sí porque sí les da valor, al igual que a estos emails.

Pero espera, que podemos ir más adentro.

En su email no solicitado me compara con la Cocacola y parece que no le gusta esa bebida pelín azucarada, pero sin embargo se bebe toda mi Cocacola si esta es gratis,

¿qué contradicción viviente, no?

Parece no gustarle Tamara y su forma peculiar de cantar y sin embargo se ha ido a 435 de sus conciertos. Según salen las entradas de Tamara ya está ahí haciendo cola para comprar,

¿qué cosa más chunga de pensamiento, no?

No lo sé, llámame loco.

Si algo no es valioso mejor dejarlo, ¿no?

Si algo te está haciendo daño mejor abandonarlo, ¿no?

No, dice él.

**Si es gratis no importa que algo no sea valioso, Antonio.**

**Si algo es gratis no importa que me haga daño.**

**Si algo es gratis lo tomo, eso es lo que hacen los sabios, ¿NO?**

Pero espera, que hay más.

El problemilla es que como no se esfuerza realmente en perseguir lo que a él le da valor, como no pone todos sus recursos a disposición de un objetivo mayor, ahí se queda.

En el mismo sitio.

Sin subir de escalón.

Comiendo risketos a dos manos y viendo vídeos motivacionales y bebiendo

Cocacolas y escuchando «si nos dejan» y leyendo 650 newsletters gratis mientras escribe a sus autores hablándoles de valor.

Oh, oh, ¿y todo este sinsentido por qué?

Muy sencillo.

Porque no tenemos la honestidad de querer lo que queremos.

Por no tener el coraje de esforzarnos en conseguir aquello que queremos.

Por habernos autoconvencido de que si no pagamos de todas las formas posibles (es decir, si no nos esforzamos de todas las formas posibles) es porque somos inteligentes.

Por no haber estudiado cómo funciona la mente del pobre.

Por creer que si miramos el mundo desde fuera es porque tenemos criterio.

Por pensar que si no nos comprometemos con algo tenemos más libertad.

Pero no.

Eso no es libertad ni criterio ni inteligencia ni nada que se le parezca.

Es miedo, y pereza, y falta de confianza en uno mismo.

Eso es pasarte la vida viendo el restaurante 3 estrellas de al lado de tu casa oliendo la comida, mirando las mesas, criticando al cocinero y a los comensales y diciendo:

—No entro porque no merece la pena. No entro porque está sobrevalorado.

No, tronco, no.

Si el restaurante fuera gratis entrarías a desayunar aunque sólo fuera por probar, y si no entras es sólo porque entrar cuesta y a ti te aterra la idea de pagar.

Esto es como pasarte años con una mujer y decirle que es muy guapa y muy maja y que te gusta mucho y todo eso pero que no quieres comprometerte porque… bueno,

basta ya.

P.d.: esta es una de las pocas verdades que he descubierto en mi vida: allí donde veas valor, compra.

Experimenta tú mismo el proceso del miedo y el amor y la aceptación y el rechazo y el placer y el dolor.

Allí donde no veas valor, huye.

Actúa como si tu atención fuera lo más preciado que tienes, sé tacaño con ella.

Actúa gradualmente como si el dinero sí fuera gratis. Como si fuera un recurso de la naturaleza que bien usado puede ser infinito. Como si fuera viento que mueve molino. Como si fuera electricidad que enciende bombillas.

Un Manual hacia la grandeza. https://www.ricosylibres.com/un-manual-hacia-la-grandeza/

Esta mierda no es para ganar dinero.

Es mucho más que eso.

Ricos y Libres S.L.

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