Desde hace años me acojona pasar demasiado tiempo rodeado de personas que no me importan y demasiado poco rodeado de personas que sí.
Puedo soportar hablar unos segundos en la cola del supermercado con un tío que no me importa.
Puedo incluso pararme unos segundos con un tío random que me saluda por la calle.
Si tengo que hacer algún trámite en algún lugar pues lo hago.
Pero emplear horas de mi vida, cada día, con personas que no quiero estar, eso es otro nivel. Eso no puedo soportarlo.
Hace años descubrí que cada hora que estoy con una persona que no me importa es una hora que no estoy conmigo mismo o con alguien con quien sí quiero estar, (y eso no puede ser),
pero es que ahora al ver la muerte tan de cerca la cosa se ha multiplicado por mil, pues como dice Steve Jobs todo se desvanece frente a la muerte.
Casi todo —las expectativas externas, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso— se desvanece ante la muerte,
**dejando únicamente lo que de verdad importa.**
**Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.**
¿Cómo mirarme al espejo el día que vaya a morir y ver a un tío que empleó su energía en cosas que le importaban tres cojones?
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Ricos y Libres S.L.