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Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

Cuando toca recoger

Antonio Herrero Estévez · Oct 2, 2026 ·

Cuentan que los maestros no lloran al irse un ser querido no porque no sientan emoción, sino porque ellos ven algo, que tú no.

En el instante en el que acaba un retiro de meditación, justo tras la última charla y los últimos cánticos, lo normal es que haya decenas de personas llorando de una forma desconsolada.

Lloran porque echan la vista atrás y no pueden si quiera explicar cómo han sacado la fuerza de haber llegado hasta el final.

Han pasado por tormentas y dolores inimaginables para la mayoría de los mortales.

Han hecho descubrimientos imposibles de creer.

Han conocido, por primera vez en su vida, por qué sufren tanto. Han entendido, por primera vez en su vida, que es su mente la que siempre les ha hecho daño.

Han pasado por el odio visceral y por el rencor, han hecho algún atisbo de tocar el amor, han pasado brevemente por la paz y por la aceptación.

Se han encontrado con casi un pie en la calle diciendo lárgate de aquí esto es imposible.

Se han encontrado con su fortaleza interna que les animó a seguir adelante.

Pero ahora se ha terminado todo y es hora de recoger, y aunque a ti te gustaría quedarte ahí sobre tu cojín 2 horas tres días o un mes, ese cojín al que antes nunca querías ir, la vida y el frenesí de la gente en movimiento te obliga a ponerte en pie y, sorbiéndote las lágrimas, tras remolonear y sentir un poco más, lo haces tú también.

Compruebas extrañado cómo según suenan los últimos estribillos del maestro, acto seguido los meditadores avanzados hacen una reverencia en señal de agradecimiento, se levantan y empiezan a ayudar para dejar todo en orden para el siguiente curso.

Con sus acciones muestran que hay mucho que hacer y no hay tiempo que perder.

En ellos ya no hay llantos, sólo agradecimiento por el conocimiento, por bañarse en las aguas de la experiencia, y por otro curso más que han tenido la fortuna de celebrar.

Cuentan que los maestros no lloran al irse un ser querido no porque no sientan o porque controlen su emoción, sino porque ellos ven algo, que tú, aún no.

Ricos y Libres S.L.

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