El jueves pasado me fui a dormir a un refugio de alta montaña.
Estando arriba, lejos de la civilización, junto a las cabras montesas y a mi respiración, pensaba una vez más en lo fácil que es vivir si sabes cómo, y en lo difícil que resulta si no lo sabes.
¿Por qué?
Porque si sabemos gestionar nuestra atención podemos dirigirla a aquellos lugares donde somos felices, pero si no lo sabemos nos quedamos atascados en determinados rincones de la mente que nos hacen infelices.
Imagínate que eres uno de los miles de millones de seres humanos que vive en una ciudad y que tienes una televisión.
Estás en tu casa.
Tienes la TV encendida.
Estás pegado a ella con los ojos bien abiertos porque eres una persona que quiere estar muy informada.
En las «noticias» una mujer vestida de rojo muy guapa te dice que el mundo se está yendo a la mierda y tú te la quedas mirando.
Te la quedas mirando porque te atraen sus labios te atraen sus pechos te atraen sus ojos te atrae su pelo te atrae su sonrisa te atrae su vestido
te atraen sus palabras cargadas de negatividad.
Tú escuchas sus palabras.
Las entiendes.
Tu mente se tensiona, dificultando el flujo energético.
Tu cuerpo se tensiona, dificultando el flujo energético y entrecortando tu respiración y acelerando tu corazón.
Entras en modo súpervivencia.
De los infinitos lugares y tiempos donde podrías estar, eliges estar en un rincón de tu mente que es perjudicial.
En la casa de mi Padre muchas moradas hay.
Juan 14.2
¿Por qué?
Por no saber cómo funciona tu mente y cómo dirigir tu atención.
Por dejarte atraer por las vibraciones densas que hay a tu alrededor.
En ese mismo instante mientras la mujer de rojo habla tú podrías estar leyendo un buen libro.
O podrías estar meditando y observando tu interior.
O podrías estar creando un proyecto.
O podrías estar cultivando un huerto.
Podrías incluso estar en un refugio de alta montaña junto a unas cabras.
¿Pero dónde estás?
Estás donde tu atención te lleva. Donde tu atención se siente atraída. Dónde tu atención tiene menos resistencia: en las «noticias» de la mujer de rojo.
Tienes unos instantes de libre albedrío pero no los estás usando.
En lugar de crear karma tu karma te está arrastrando.
Ahora en serio, ve a la montaña siempre que puedas —me digo a mí mismo todos los días—.
P.d.: Retiro Ricos y Libres https://www.ricosylibres.com/retiros/ último fin de semana de noviembre.
Ricos y Libres S.L.