10:35
El otro día mi madre me pidió que le montara un balancín.
Le dije que iba esa misma tarde a montarlo, pero luego se complicó el día, como todos y cada uno de los días previos de mi vida, y al final no fui.
Primera lección: es fácil hablar. Difícil es cumplir la palabra.
Difícil es planificar el día. Relativamente fácil es cumplirlo si lo has planificado por escrito.
Pasaban los días y no iba a montar el balancín, hasta que un día, nada más despertar y tras meditar, pensé: ¿vas a posponerlo otro día más? ¿Y si mamá no estuviera mañana? Así que simplemente fui.
Sin desayunar. Sin hacer lo que habitualmente hacía. Sin reloj. Fui y ya está.
Segunda lección: nunca parece el momento adecuado para hacer las cosas.
Nunca es el momento de escribir el libro que tienes esperando. De cambiar de trabajo. De irte a tu viaje soñado.
Y por eso a veces, sólo a veces, digo, es mejor simplemente hacerlo.
Como si le pillaras de improviso al destino.
Como si no se lo esperara.
El destino, para la mayoría de los hombres, es algo así como una línea recta que surca el infinito y que parece que tiene un final bastante definido.
No tienes más que seguir con la mirada la línea para saber dónde va a acabar.
Sólo viendo dónde está la línea hoy sabrás dónde estará la línea mañana.
Esta mañana estaba camino al aeropuerto y una vez más he visto a decenas de miles de personas en un atasco, y creo que no me equivoco si digo que la mayoría estará mañana en el mismo lugar.
Y dentro de un año. Y dentro de 10.
Como una línea que avanza inalterable surcando el infinito.
Cuando tenía 30 años y llevaba cinco años construyendo mi estudio de diseño di una especie de volantazo al destino y me fui de viaje por América y Asia durante 18 meses.
Seguramente no fue lo más sensato.
Seguramente podría haber continuado construyendo ese estudio y a mí mismo en ese camino y destino.
Seguramente es lo que la vida esperaba de mí pero por otro lado había algo en el fondo, inexplicable por entonces, queriendo salir.
Así que en lugar de reprimirlo, en lugar de empujarlo hacia abajo, lo animé a vivir.
Ahora, años después, sé por qué me fui.
Me fui como sabiendo que, como la vida iba de crecer y de subir de nivel, si subía, fuera donde fuera, todo iba a ir bien.
**Fíjense cómo crecen los lirios. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¡cuánto más hará por ustedes, gente de poca fe!**
San Lucas 12:27
Y es que los humanos podemos vivir dos tipos de vidas: o las vidas tetris o las vidas juego de rol.
En el tetris eres una ficha que nace, cae y desaparece.
En los juegos de rol eres un monigote que crece, explora, y quizás transciendes.
Desempaco el balancín y antes de hacer nada leo las instrucciones.
Mi mente quiere empezar a construir sin más pero me recuerdo que cuando hago las cosas sin saber acabo recreando la escena de Homer montando la barbacoa.
Y aún así, aún tratando de seguir todo al pie de la letra, me equivoco en varios pasos y tengo que rectificar.
Tercera lección: si no saber qué hacer, fórmate. Si ya te has formado, actúa. Si ya estás actuando, continúa.
Vas a cagarla hagas lo que hagas, pero si tienes un plan y la cagas, sabrás cómo seguir adelante.
Cuando intento juntar piezas aparece una cascada de pensamientos en mi mente.
¿Por qué mi madre compra algo tan cutre?
¿Por qué me lo pide a mí? ¿Por qué no contrata al tío ese que siempre le monta cosas?
¿Por qué eres tan tonto de no haberte traído las herramientas adecuadas?
¿Cómo vas a montar esto si parece que faltan piezas?
¿Por qué no lo dejas para mañana?
Constantemente surgen ideas de abandonar, de irme a hacer cosas más importantes, de irme a por las herramientas, de prenderle fuego a esa cosa y comprar otra, pero aún así, y gracias a mi entrenamiento en meditación, no hago caso a ni uno solo de mis pensamiento y continúo.
NO VOY A MOVERME DE AQUÍ HASTA QUE ESTO NO ESTÉ TERMINADO. CUESTE LO QUE CUESTE.
Cuarta lección: tu mente es tu peor enemigo o el más poderoso de tus amigos.
Si no la comprendes hará de tu vida un infierno y como diría Jung a eso le llamarás destino.
Los pensamientos típicos que surgirán en tu mente cuando trates de hacer algo son los siguientes:
¿Quién es el culpable de mi situación actual? (Buscas enemigos en el exterior para no tomar la responsabilidad de hacer lo que tienes que hacer).
¿Por qué a mí? (Te compadeces de ti mismo en un intento de darte el amor que echas de menos en tu infancia).
¿Por qué soy tonto? (Pensarás que eres defectuoso, que tienes un problema, que eres menos capaz que los demás, que tu coeficiente intelectual está por debajo de lo normal).
¿Por qué los demás no hacen su trabajo bien? (Una vez más intenterás eludir la responsabilidad de tu vida, pensando que otros deberían hacer cosas para que tu situación mejore).
¿Por qué no mejor mañana? (Por alguna mágica razón piensas que mañana vas a estar preparado y lo pospondrás en un infantil intento de no enfrentarte a tu dolor interno).
Y no. Todos los pensamientos son distractores que te alejan de la conclusión de tu obra.
Todo lo que piensas, todo lo que pospones, todo lo que corres, lo harás para evitar la incomodidad de subir al siguiente nivel. Para no enfrentarte a ti.
Para no descubrir que es lo que esta vida, si te atreves a salirte de la línea que surca imparable el universo, tiene para ti.
Retiro Ricos y Libres. https://www.ricosylibres.com/retiros/
22 º edición.
11:27
P.d.:
**There are no secrets. There are no tricks. If anything, the opposite: Whether you’re a pro athlete or a guy running a business or driving a truck or going to school, it’s simple. Ask yourself where you are now, and where you want to be instead. Ask yourself what you’re willing to do to get there. Then make a plan to get there. Act on it.**
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**There are no shortcuts. I don’t want to hear about workouts you can do in five minutes a day, or twenty minutes a week; that’s total bullshit. Those workouts “work” for people who have never moved off the couch and now they’re moving for five minutes so they’re burning a few calories here and there.**
**Look, if you’re three hundred pounds and you’ve never done anything, and I get you working out twice a week for a month, maybe you’ll drop a dozen pounds. If you usually consume two bags of chips and a liter of soda every night, and then you drop down to only one bag of chips and a can of soda every night, your body might respond to the calorie reduction and drop a little weight. But I wouldn’t call that “fitness,” and I detest the so-called programs that lie to people and offer ridiculous promises based on nonsense. Don’t tell me about a workout that’s “easy” and done in the “comfort of your home.” Any workouts involving the words easy and comfort are not workouts. They’re insults. You can work out at home, but if whatever you’re doing makes you feel “comfort,” something is very wrong.**
**This is your life. How can you not invest in that? I’m not just talking to the athletes here, but to anyone who places value on success.**
Relentless.