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Hoy voy a contarte cosas.
Cosas buenas.
Ayer Javier dijo algo que casi todos hemos pensado alguna vez.
Dijo que llevaba toda la vida pasando por delante del Hotel Westin de Valencia pero que cuando lo miraba lo hacía como si él no formara parte de ello y como si no fuera para él.
Como si los sitios lujosos / bonitos fueran para otras personas.
Más ricas. Más guapas. Más capaces. Más que él.
¿Pero para él? No, para él no.
Decía que se sentía extraño estando dentro, como diciendo:
**ostrás, me han dejado entrar.**
Luego en la entrevista yo le conté algo a César.
Algo que habla tanto de mí, algo que habla tanto de los miedos más profundos de un ser humano, que si no me puse a llorar es porque me puse a reír.
Le conté que hace 10 años cuando vivía en Argentina y vi mi mega calvicie me rapé por primera vez en mi vida, y que justo antes de raparme maquinilla en mano y con el corazón latiendo en plan bafles graves de una discoteca, pensaba que ya se había acabado el sexo para mí.
Pensaba algo como: oye pues qué bien que hasta mis 30 años he conocido a algunas mujeres y he tenido algunas experiencias, porque ahora, que voy a ser un calvo, ya se ha acabado para mí.
Estuvo bien mientras duró pero se acabó.
Y le contaba a César que justo al día siguiente de raparme conocí a una mujer tan guapa que no me podía creer yo que le gustara.
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Como yo no me amaba a mí mismo pensaba:
**¿Por qué te gusto? No tiene sentido. No deberías amarme, que soy un calvo. No deberías querer estar conmigo. **
****Aléjate de mí, ¿no ves que no soy digno de ti?****
Mi propia concepción era tan baja que no podía soportar que otras personas me quisieran.
Como cuando pasas por delante de un hotel lujoso y piensas que eso no es para ti y piensas como sin querer que tú no deberías estar ahí porque eres muy pobre o muy cutre o muy lo que NO hay que ser para poder merecer.
Descubrí que afortunadamente el mundo a veces nos tiende una mano en forma de mendocina o en forma de email de un tío que pasaba por aquí y que con mirada de amor ve nuestro valor y que, independientemente de lo que yo piense de mí, me quiere ahí.
Con ella.
Camino al paraíso. https://www.ricosylibres.com/granada/
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